Viendo a través de sus ojos.

Viendo a través de sus ojos.

Habiendo pasado el día del silencio, hay muchas fechas que quedan, porque nuestra comunidad es diversa, y hay días para conmemorar todos juntos, y otros para cada comunidad en particular.

La comunidad de las compañeras lesbianas es una de las más invisibilizadas, porque, mal que bien, y sobre todo mal, el hombre gay está más presente, en chistes, en estereotipos, en algunas profesiones y en la cultura popular. Hay más estudios sobre la conducta sexual masculina que sobre la femenina, y eso también es una forma de invisibilización.

Se ha considerado, desde hace mucho tiempo, en la gran cultura occidental y en otras, a la mujer como sujeto pasivo, quien recibe las atenciones del amante, sobre quien se ejecuta el acto sexual, quien debe ser conquistada, seducida o violentada.

Compañeros y compañeras, esto es el siglo XXI. La mujer debe, por fin, tener reconocidos sus derechos sexuales: ejercer su libertad sexual sin juicios; vivir su orientación sexual sin críticas; adueñarse de su cuerpo y expresarse a través de él sin que haya quien les diga nada, sin quién las descalifique, sin que las insulten.

Yo empecé mi vida siendo identificada en el espectro femenino. Sé de lo que estoy hablando.

No sólo se trató de que me comportara como una mujer, sino de que fuera “una señorita”, una “niña bien”, una “niña de casa”. Pues no. Hay muchas mujeres a las que eso les va. En mi caso todo eso fracasó (y yo no podría ser más feliz al respecto).

No se trata de que las cosas estén bien o mal, sino de que se puedan elegir. Las culturas machistas, la actual y todas las pasadas, le han negado a las mujeres elegir. Quien elija un rol tradicional, está perfecto, pero también está perfecto si elige otros caminos.

Empezando por algún lado, antes que tener como objeto de mi interes sexo-afectivo a las mujeres, tuve actitudes transgénero. O sea, desde que tengo memoria, quería hacer cosas de niño, portarme como niño, verme como niño. Todo eso antes de entender o siquiera imaginar lo que era el sexo.

Hay compañeras con actitudes transgénero que son heterosexuales, y quienes son lesbianas. Elegir cualquier forma de comportarse, cualquier carrera, cualquier área de interés, está perfecto. Está perfecto si en el aniversario quieren un vestido espectacular, o un rotomartillo. Poder elegir está bien, de eso se trata.

Ya llegando al sexo, hay compañeras lesbianas que, en su expresión de género, son increiblemente femeninas, y las que no lo son, y eso es expresión, no orientación sexual. Te aseguro, compañero o compañera heterosexual, que has conocido a muchas mujeres que ni te imaginas su orientación. Elegir cómo actuar y cómo verse está perfecto. Poder elegir está bien, de eso se trata.

Hay compañeras que son bisexuales, y que pueden intimar con hombre o mujer o Queer, o Trans, siempre y cuando esas parejas las hagan sentir valoradas, o seguras, o divertidas, o estimuladas intelectualmente, o cualquier cosa que sea que las haga sentir bonitas cosquillitas por dentro. Poder elegir está bien, de eso se trata.

En la cultura popular, hay muchas menos historias, en el cine, la televisión y la literatura, que hablen de mujeres expresando sus sentimientos, sean estos heterosexuales Cis, o no. Las mujeres, en general, son menos visibilizadas que los varones, incluso dentro de la diversidad. Esta invisibilización es una forma de violencia institucional muy arraigada, que permea incluso dentro de la comunidad LGBT.

También hay un pequeño sector de la población femenina a quienes tener conductas Transgénero, y una orientación sexo-afectiva hacia las mujeres, no nos bastó, porque toda nuestra expresión de género la queríamos masculina; toda nuestra imagen la queríamos masculina; toda nuestra corporeidad la queriamos masculina, y pues, aquí estamos los hombres Trans. No es algo muy común, ni de lo que se hable mucho, pero poder elegir está bien, de eso se trata.

De mi paso de ser identificada como mujer a identificarme yo como hombre Trans, se hablará en mi diario. Hoy se trata de las compañeras lesbianas. Sólo diré que en algún momento de mi vida, mi familia intentó “negociar” mi sexualidad conmigo (así de estúpido como suena), y querían “aceptar” que tuviera conductas lésbicas, si “renunciaba” a mis actitudes, a mi identidad Trans.

Mujeres que aman a otras mujeres, así de simple, no debería de parecerle mal a nadie. Su principal lucha es la visibilización, porque el concepto de una mujer libre, independiente, que no necesite de varón en su vida, es tan extraña que el mandamiento fue “no desearás a la mujer de tu prójimo”. Una mujer dueña de su sexualidad, que decida activamente sobre ella, era algo inconcebible, ilógico y, por decreto, inexistente en buena parte del mundo antiguo.

El nombre viene de la Isla de Lesbos, hogar de la única academia, entre todas las que hubo, grandiosas todas, en la Antigua Grecia, dirigida y administrada por y para mujeres. Algo que, definitivamente, era una manifestación de progreso en un mundo de machos.

Parte de la lucha también va en el sentido de no ser sexualizadas por los consuidores de material erótico. Las prácticas sexuales entre dos mujeres no existen para satisfacer las fantasías de otros, ni de otras. El hecho de que haya tanto material con esa temática, es muestra de que existen muchos varones que, incluso cuando no están invitados a la fiesta, quieren que la fiesta se trate sobre ellos.

Cada persona debe ser libre de ejercer su libertad sexual cómo quiera, con quién quiera, cuándo quiera. Y espero, de todo corazón, que las compañeras, cada día en que conmemoran su visibilidad, estén más cerca de se ser reconocidas, respetadas y valoradas, y que se reduzca la minimización que se ha hecho de su importante papel en la Historia; que se reduzca la hipersexualización, comercialización y morboseo alrededor de ellas, y que encuentren la manera, junto con el resto de la comunidad dentro de las diferentes formas de la diversidad sexual, de convivir, expresarse y desarrollarse en un mundo que se vuelva cada vez más tolerante, más justo, más humano.

Les mando un gran abrazo. Su amigo:

Artemis Switch.

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