DÍA DE ELECCIONES

DÍA DE ELECCIONES

Tal y como lo dije, en tiempos electorales, todo se vale. En las elecciones más polarizadas de nuestra historia, cualquier pretexto es bueno para intentar polarizar más, sacar raja política, asustar al electorado. Son muchos los partidos y candidatos que se dicen “a favor de la vida y la familia”, que no quiere decir otra cosa que partidarios de la maternidad forzada y en contra de la comunidad LGBT.

Sobre el tema del aborto, hay mejores páginas, blogs y opinantes. Sobre la comunidad LGBT, está este espacio. Lo he dicho muchas veces a lo largo del casi un año que llevo con ustedes: somos una minoría, siempre seremos una minoría, y no representamos estadísticamente una amenaza, ni una competencia, para nadie.

Si le hacemos caso a la estadística (mis meros moles), la población homosexual representa, en cada sociedad, un número estable entre el 3 y el 5% de la población. Esto es sólo en orientación sexual, ya que en el ramo de experiencias sexuales, aproximadamente entre el 10 y el 11% de las personas han tenido una experiencia homoerótica voluntaria y satisfactoria, sin que esa experiencia represente una elección permanente en su conducta psico-sexual-afectiva. O sea, ni siquiera una noche (o dos) de sexo gay hace que una persona se haga gay, se identifique como gay o quiera cambiar su estilo de vida o sus planes de futuro.
Una golondrina no hace el verano, y a veces un beso bien dado no pasa de un beso bien dado, y ya.

Y si vamos a la proporción de personas en algún estado Intersexual, o personas con tendencias e identidades Trans, por mucho estudio que falte (que faltan), y por muy poca información disponible (hay un doloso rezago en las investigaciones), los cálculos van desde un muy conservador 0.17% de la población, y a un más realista 0.80%. Es decir, ni en las más aventuradas suposiciones, se llega a un triste 1%.Y hay que recordar que una cosa es la proporción, y otra muy distinta es el volumen. En un país tan grande como México, un 1% de la población, son 1.2 millones de personas, miles más, miles menos.

Pero de cualquier manera, y aunque en un país democrático y donde se respeten los Derechos Humanos, la seguridad y el bienestar de cualquier minoría debe estar garantizado por muy pequeña que sea, la verdad es que en proporción, somos pocos, y las elecciones de vida que hagamos no tienen peso estadístico frente al 95% de personas Heterosexuales Cis, que no tienen nada que temer de nosotros y nosotras.

Quizá lo que más asuste, sin que debiera asustarlas, a las personas más conservadoras, es el asunto de las expresiones de género. Independientemente de la orientación sexual, hay muchos modelos de masculinidad y de feminidad, y en realidad, todos son válidos, porque son expresiones de la propia personalidad, que debe ser libre, y puede ser tan fluida como cada persona quiera.

Pero no, los moldes tradicionales se aferran a estereotipos que vienen de mucho tiempo atrás, y que quieren que sean, en vez de manifestaciones culturales con origen en condiciones sociales ya pasadas, en Tablas de la Ley, mandamientos inquebrantables. 
Malas noticias, ni siquiera en esos tiempos, todas las personas las seguían a rajatabla. Independientemente de si la película está bien o mal hecha, está de moda en Netflix y pueden verla en casa cualquier día “El baile de los 41”, que es una anécdota (para la mayoría de la gente) de cómo siempre ha habido diversidad en México, y que para la comunidad LGBT es un parteaguas histórico, porque fue el primer momento en la historia moderna de México en que se habló (muy mal, por cierto) públicamente de nosotr@s.

Señor y señora elector, que no lo espanten con el petate del muerto. De todo el colectivo que existe en méxico, supongamos que seamos 6 millones de personas, en números cerrados, no todos quieren casarse; no todos quieren o pueden adoptar. Le aseguro que la mayoría quiere tener una vida pacífica y tranquila, sin meterse en la vida ajena ni dejando que los demás se metan. Le aseguro que quieren espacios seguros para trabajar tanto o más que cualquier persona, hacer un buen patrimonio, cumplir con sus obligaciones y ser, en la medida de lo posible, feliz.

No somos una amenaza para nadie; nunca lo hemos sido. Cualquier candidato que busque su voto diciendo que está “protegiendo a la familia”, o es un fanático que quien sabe qué ideas inspiradas por un delirio místico pueda intentar hacer ley; o es un hipócrita que se está aprovechando de su miedo y desinformación, mintiendo y difamando.
Yo, en su lugar, no votaría por esa persona. Pero bueno, esa es mi opinión.
Artemis Switch.

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