FLORECER, ES TAMBIÉN UNA DECISIÓN

FLORECER, ES TAMBIÉN UNA DECISIÓN

No, de hecho, para los seres humanos, florecer SIEMPRE es una decisión; “florecer” es una metáfora que quiere decir que nos renovamos, que encontramos la manera de expresarnos y la afirmarnos  frente al mundo, de sobreponernos a un largo invierno en nuestras vidas y sacar nuestras banderas coloridas a ondear por los aires.

Se puede florecer de muchas formas. Es más, de manera ideal, todas las personas deberían tener la oportunidad de “florecer”, encontrando lo que las haga felices en la vida y declarándolo. Lo que sea que te haga feliz, mientras no dañe a nadie ni atente contra nadie, debería llenarte no sólo de satisfacción, sino de orgullo, y debería ser celebrado, en público o en privado, dependiendo de cada quién, por aquellos que nos quieren y que nos acompañan.

“Florecer” se vuelve un acto de identidad cuando lo que nos hace felices ha sido criticado. Casi no hay artista que no se haya enfrentado a la crítica inmerecida y malintencionada de quienes sólo saben repetir que “te vas a morir de hambre” o “¿por qué no mejor haces algo útil?” Para un artista, florecer es necesario para crear.

Para un trabajador de la salud, los verdaderos héroes de esta película actual, florecer es darse cuenta de que su esfuerzo importa, y de que la vida y la calidad de vida de muchas personas pudo ser salvada gracias a su esfuerzo y conocimiento. No bastarán todas las gracias del mundo para ellos, y ojalá que cuando esto pase, no olvidemos lo valioso de esas flores blancas que son los y las doctores y los y las enfermeras.

Para los que estudiamos ingeniería, florecer es que algo que tú planeaste, diseñaste, que algo que surgió de ti, sea llevado a la práctica, sea construido, que funcione. Para alguien como yo, ese florecimiento es la mejor cosa del mundo, y por eso puedo permitirme pensar en cómo se siente el florecimiento de cada quien y de cada cual.

Pero hay florecimientos más íntimos, más personales. Los que se dan cuando, a pesar de las críticas, de los prejuicios, de los miedos, de lo que todo mundo te ha dicho y de las críticas e inseguridades que te metieron quienes debieron ser tus personas más cercanas, decides cuál va a ser TU identidad, cuál va a ser la manera en que expresas TU género, la manera en que vas a vivir TU sexualidad. Hacerte cargo de TI mismo o de TI misma es florecer también. 

¿Saben cuál es la mejor ventaja que da el haber florecido con muchas cosas en contra? Que entiendes y valoras el florecimiento de todos los demás. Quien ha luchado por su felicidad, ni estorba ni critica ni envidia la felicidad ajena.

Yo le deseo a todas las personas la oportunidad de florecer, de ser mejores, de enseñarle al mundo lo que pueden hacer, de sentirse valiosos, aceptados y útiles.

Esto es igual para todos y todas; esto es lo que nos merecemos por ser personas: la oportunidad de crear nuestros espacios seguros y de luchar por crear nuestra felicidad personal, a través de la expresión y el reconocimiento de lo que hacemos, de lo que sentimos, de lo que creamos y de lo que creemos. Si hacemos el bien, si sentimos amor (en cualquiera de sus formas), si creamos con honestidad y creemos en el bien común, en la paz y en la libertad, que cada uno florezca será un granito de arena para hacer del mundo un lugar mejor.

Para que el granito cuente en el mundo, ya no podemos estar aislados. Debemos celebrar, procurar, compartir y potenciar el florecimiento uno de otros. En cualquier ámbito, por cualquier motivo. La gente feliz no critica, no estorba, no envidia. Seamos felices no sólo por nosotros mismos, sino unos por otras, todas por todos. Que esta primavera nos alcance el corazón y el espíritu para ser felices por los demás, hasta por los desconocidos, hasta por aquellas personas que apenas frecuentas.

Sí, la felicidad es un derecho, pero el procurar, en la medida de lo posible, la felicidad ajena, eso es un deber.

Ya no podemos ser egoístas. Ya de por sí es difícil florecer en estos tiempos, como para, además, sernos indiferentes unos o otros.

Seamos felices, cada uno y cada una en su camino, pero sin ser extraños, reconociéndonos con gusto, compartiendo el amor, la libertad, la paz y lo maravilloso que queda en el mundo y lo que hacemos por él.

Que esta sea una BENDITA PRIMAVERA.

Artemis Switch.

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