LENGUAJE INCLUSIVO, RAZONES, USOS Y ABUSOS

LENGUAJE INCLUSIVO, RAZONES, USOS Y ABUSOS

Antes que nada, y hablando exclusivamente a título personal, antes de ganarme los insultos, voy a admitir algo: el lenguaje inclusivo, como se ha estado proponiendo hasta la fecha, NO ES PRÁCTICO.

Bien, si ya paró la rechifla, tengo que decir algo más: EL LENGUAJE TRADICIONAL SÍ ES MACHISTA.

Que el masculino plural sea la generalidad total, y no la totalidad parcial masculina, a diferencia de que la totalidad parcial femenina no pueda totalizar a lo masculino, es condescendiente; sí es práctico, sí, es tradicional, y sí, puede que se haya decidido en un contexto lingüístico e histórico donde tenía sentido, pero eso no lo hace justo, y si la Justicia no empieza por las palabras, va a ser difícil llevarla a las acciones.

Sí, hay cosas, situaciones, problemas más graves y más urgentes. Acabar con la violencia de género y los crímenes de odio es algo mucho más grande, pero en lo que apagamos el fuego que ya está encendido, hay que quitarle de las manos a los niños los cerillos y las palomitas de pólvora, que es la manera en que nos referimos los unxs con los otrxs.

Hay, por ejemplo, un meme que pretende representar respeto, y no lo hace: 

Primera imagen: Justin Bieber; texto: “Mariquita”,

Segunda imagen: Integrantes de One Direction; texto: “Put*t*s”,

Tercera imagen: Freddy Mercury; texto: “Don Señor Homosexual”.

No, amigo buga heteronormado, en cuanto a PERSONAS, todas tenemos derecho a RECIBIR EL MISMO RESPETO… Ya como músicos o intérpretes, cada quien le prenderá las veladoras a su santo con completa libertad.

¿Ven que las palabras sí importan? ¿Ven que la necesidad de empezar por el lenguaje es real? ¿No?, Okey, más ejemplos.

En el español en general, y en el mexicano en particular, usar los diminutivos es una forma de degradación de la otra persona con mucha pinche carga de condescendencia, por ello, se dicen en diminutivo, para hacer menos en su integridad como persona al referido, los términos: “mariquita”, “p*tito”, “jot*to”; por otra parte, cuando se habla de las compañeras Les, los términos que suenen fuertes son los elegidos, para denostarlas, porque según el lenguaje machista, despojarlas de su feminidad es un insulto, y se refieren a ellas con los términos: “machorras”, “marimachas”, “lenchas” o “chanclas”. Si las palabras están diseñadas para ofender a grupos enteros, entonces hay problemas sociales reflejados en el lenguaje.

Y no es que los idiomas no necesiten de insultos, pero a quiénes insultamos, o intentamos insultar, cómo lo hagamos y las razones que se tengan o que se crea que se tengan para hacerlo, importan. El diccionario es un campo de batalla, como absolutamente todo en la sociedad.

Mientras resolvemos muchas cosas, hay que hacer del lenguaje un instrumento de cambio. No me gusta que se dupliquen todos los adjetivos: “senadoras y senadores”, “doctores y doctoras”, a lo largo de todo un discurso o documento… Una sola vez al principio, para demostrar que se está refiriendo o apelando al reconocimiento o a la atención de todo el colectivo, puede bastar.

Una solución que yo he usado en este espacio es alternar los géneros, pidiendo que nos cuidemos todos a todas, y que seamos solidarias las unas con los otros. Esta alternancia me parece que es una buena propuesta, por favor, díganme si les funciona.

El todes y todxs no es práctico… Para usarlo todo el tiempo hay que poner muchísima atención y se te escapan las letras e´s muchas ocasiones. El esfuerzo es válido, pero no va a pegar. En la historia de la lingüística, la opción que siempre queda, es la que requiere menos esfuerzo.

Sí, compañero o compañera que me lee, o más impersonal: “usted, que me está leyendo”, puede que esto del lenguaje incluyente parezca tonto, o que los que estén completamente a favor o en contra se intenseen más allá de lo que la causa requiere y dañen su propio discurso. Todo eso es verdad, pero lo que no quiero que se pierda de vista en la discusión, es que el lenguaje tiene usos y costumbres discriminatorias, porque viene de tiempos donde era común y aceptado discriminar. 

En corto, lo que queremos es que la sociedad no discrimine, y que eso se note en todas partes, incluido el lenguaje. Cómo lo vayamos a hacer, es una discusión que debería tenerse con un activista y un antropólogo de un lado, y un lingüista y un filólogo del otro. Por mi parte, yo me excluyo… Tengo muy buenos deseos para la causa, pero el tema es más complejo de lo que mi ingeniería me capacitó para enfrentar.

Artemis Switch.

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