¿LIBERTAD DE PRENSA? AJÁ

¿LIBERTAD DE PRENSA? AJÁ

A ver, sí, es cierto, en este momento hay cosas con las que ni soñábamos cuando vivíamos nuestras infancias y adolescencias Gay o Trans; existen productoras de contenido para nosotr@s, o basado en experiencias nuestras (recomiendo la deliciosa, pero muy exagerada película The Prom, con la siempre exquisita Meryl Streep, dirigida y producida por el ícono de la comunidad Ryan Murphy); existe literatura académica sobre la diversidad sexual en la historia; existen estudios literarios sobre autores y personajes Gay, y todo eso. Existe incluso la opinión de que nosotr@s estamos “saturando” los medios y que hay una agenda arcoiris en Hollywood que es todopoderosa y que va a “amariconar” a todos los niños de esta generación.

Pero no, esto no funciona así. la mayor parte del contenido en los medios acerca y alrededor de la comunidad LGBT parte o del escándalo, o de la denuncia. Parte de dolorosos casos reales como Boys don’t cry (interpretación que le dio un merecido oscar a Hilary Swank); parte de la comedia de enredos y el chiste grotesco; parte de lo exótico, espectacular y escénico. Y no, a veces el mensaje se pierde, porque los medios esperan, en su mayor parte, que cumplamos con todos sus estereotipos, todo el tiempo, y que no nos salgamos de nuestro espacio subcultural, de las revistas del corazón, los bares con música de Lady Gaga, las sex shops y de los musicales de Broadway.

Poniéndonos personales, yo lucho porque mis decisiones de vida sean respetadas y aceptadas, porque TUVE y todavía TENGO que hacerlo, pero mi ideal último es no tener que luchar ante nadie ni justificar ante el mundo el hecho, simple, de que quiero expresarme y comportarme dentro del espectro masculino, de que masculinicé mi cuerpo, y de que quiero encontrar una mujer que me ame y casarme con ella.

El fin último es que las expresiones de género y las orientaciones sexo-afectivas sean tan normales y como el color de ojos o ser zurdo o diestro.

Por contradictorio que suene, luchamos para ya no tener que luchar nunca más.

En los medios serios, pensando en periódicos históricos con gran peso en la opinión pública educada e ilustrada, hemos entrado como a paso de pingüino, un pasito a la vez. En la prensa de en medio, solo existimos en los grandes eventos o en las notas de color, y en la prensa sensacionalista, somos el blanco de todos los prejuicios y comentarios de mal gusto. Sí, aparecemos por todos lados, pero aparecer por todos lados no es lo mismo que ser REPRESENTADOS.

Y sí, es muy fácil decir que estamos siendo “aceptados” cuando nos dicen que se sigue leyendo a Oscar Wilde (ignorando el hecho de que estuvo preso por ser homosexual); que hay académicos que son o fueron en vida abiertamente gay (como Carlos Monsivaís); que hay íconos en la música que son abiertamenter homosexuales, como Elton John (ignorando el hecho de sus graves problemas de aceptación con su madre y de autoaceptación, que le provocaron severas depresiones y conductas no muy sanas); y que hay personas LGBT a las que les va muy bien.

Pero no, amigos, amigas, esto no se trata de la vida de las grandes figuras; se trata de la vida cotidiana de Juan Pérez Gay, de Juana Flores Trans, de Lalo Queer, de Leslie Les y de toda persona que ha sufrido acoso laboral, escolar, que ha sido rechazada por familia y señalada por sus vecinos, agredida sin motivo por su comunidad, y cuya historia no importa, no porque no sea cierta, sino que, por no pasarle a alguien famoso, ni estar producida por Ryan Murphy, no vende.

Incluso las publicaciones que hacen reportajes sobre la comunidad, no lo hacen por convicción, sino por estudio de mercado.

Las historias anónimas siguen existiendo por muchos premios que ganen Bohemian Rhapsody y Rocket Man. Esas son las historias que importan, y aunque esas grandes producciones ayudan a visibilizar y sensibilizar al gran público, falta mucho espacio en los medios, como parte de la vida pública, para que estemos normalizados.

Es como esa gente que se emociona con la película de Los Diez Mandamientos o La Pasión, y al día siguiente, sigue siendo un asco de persona.

No todo es glamour y brillantina; no todo son camisas de franela y cortes de cabello a lo camionero; no todo es sexo, droga y diversión; no todo es encaje y cuero. No todo es espectáculo y frivolidad; no todo es papel couché o un estudio académico que van a leer 7 personas.

Las personas reales quieren vidas normales, pacíficas, razonablemente tranquilas y felices… En esto somos igual que todos… Y esa es la realidad que no sale en los medios.

Artemis Switch.

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