NO ES EXAGERACIÓN NI DRAMA; CORREMOS PELIGRO

NO ES EXAGERACIÓN NI DRAMA; CORREMOS PELIGRO

Sí, algo hemos avanzado desde El Baile de los 41, y no me van a sacar a barrer la calle mientras la gente avienta basura y me insulta por ser Trans, pero eso no significa que estemos segur@s.

Miren, desde mi frontera; como ustedes saben, y si no, se los comparto ahora, soy un hombre Trans, lo que quiere decir que nací con el genoma y la anatomía de una niña, y que a lo largo de mi vida, desarrolle actitudes masculinas, cultivé aptitudes normalmente asociadas con los hombres y me comencé a expresar como vato. Por cierto, en cuanto me llegó el desarrollo sexual, me empezaron a gustar las chicas, y ahora me encantan las mujeres. 

Cuando tuve independencia y solvencia, recurrí a tratamientos cosméticos, hormonales y quirúrgicos; me hice una mastectomía radical, me maté en el gym para subir mi masa muscular y, después de un proceso de años, me realicé una faloplastia. Fui al registro civil a realizar un cambio de identidad civil y tengo hasta la INE en regla

Así contado, parece que fue fácil, pero hubo problemas en cada parte del proceso; hubo oposición de propios y de extraños en cada paso; hubo que defender MI decisión sobre MI vida y MI cuerpo, como si no me pertenecieran esas cosas. Y claro que hubo violencia: verbal, física, institucional. 

Y aún con todo eso, soy de los afortunados. Muchos y muchas han perdido la vida en estos procesos, y antes de que la sociedad cambie para bien hacia la integración de todas sus minorías, desgraciadamente, todavía habrá más pérdidas.

Todo empieza desde abajo, desde el “no te juntes con esa niña”; desde “haces esto por moda”, “sólo estás confundida”, “deberías ver a un psicólogo”. De ahí pasamos a “¿no sabes que eso es pecado?”, “te vas a ir al infierno”, “nadie te va a querer porque tú no te quieres como eres”. De ahí pasamos a los espeluznantes comentarios de “se te va a pasar cuando estés con un hombre de verdad” hasta el “te voy a quitar lo lesbiana a punta de ver%&/zos”.

Juro que todas esas frases me las dijeron, y si hiciera memoria, llenaría 3 de estos post con las demás que también me dijeron, y por muy fuerte que me haya vuelto, les juro que uno se siente impotente, vulnerable, furioso y triste a escalas que es difícil que quien nunca haya sufrido esta clase de acoso, en el trabajo, en la escuela, incluso dentro de la propia familia, puede entender.

En la escuela primaria me escondían cosas, me dejaban mensajes escritos en mis cuadernos, me rompían los útiles: en la escuela secundaria eran dibujos lo que me dejaban; en la preparatoria me mandaban fotos de genitales masculinos y una vez hasta un dildo anatómicamente correcto. Por mucho que uno se hiciera el fuerte y revirara con “mira, justo como el que me quiero poner”, la verdad es que el mensaje era claro… Estaba en peligro constante de sufrir una agresión sexual.

Insultos susurrados al paso por personas que eran y son tan cobardes que no te lo dirían de frente y en voz alta. Esos pegan no por lo duro, sino por lo tupido; empujones “accidentales” 3 veces por semana; aislamiento social; consejos “bienintencionados” de cómo debería vivir MI vida y MI sexualidad… Cualquier persona que viva una identidad distinta a la Heterosexual Cis tendrá algo que contar. Algunas más, algunas menos, pero tod@s. 

Miren, el cómo es tan importante cómo el qué: una persona matando a otra es homicidio, pero si el asesino es un hombre que mató a una mujer por querer ejercer dominio sobre ella y su libertad y/o su cuerpo, es feminicidio; de la misma manera, que alguien sea lastimado o asesinado por ejercer su sexualidad y expresión de género de una manera que no le parecía al asesino es un Crimen de Odio. Existe el Transfemenicidio, y también el Transhomicidio. Las cifras son horribles; en promedio, 79 al año, y esos son los que son reportados (fuente https://www.timeoutmexico.mx/ciudad-de-mexico/gay-y-lesbico/el-castigo-de-vivirse-mujer-sobre-los-transfeminicidios-en-mexico).

Entonces, no, no estamos exagerando. Esto sucede, esto NOS SUCEDE; esto es real, esto pasa y no se habla lo suficiente del tema, y perdón, vamos a estar insistiendo chinga y dale hasta que algo cambie, hasta que las cifras bajen, hasta que nos podamos sentir seguros y seguras.

Nadie me contó esto. Esto fue una parte muy dolorosa de mi vida, que aunque ha mejorado, no ha terminado. Esto es la vida diaria de hombres y mujeres Gay y Trans, y de personas no binarias, que son adultas, jóvenes y adolescentes, incluso niños y niñas. Corren riesgos por ser como son en una sociedad que no está educada ni preparada para ser comprensiva, incluyente, abierta, responsable y justa. Así que no, con y sin perdón, no nos vamos a callar, ni ahora, ni pronto.

¿Quieres que el colectivo LGBT deje de dar discursos en cada espacio posible, con toda la fuerza que pueda, todo el tiempo? Bien, danos seguridad y justicia. Con eso nos conformamos, del respeto nos ocuparemos nosotr@s después. 

A estas alturas del partido, yo, que soy de los afortunados, todavía no me siento plenamente seguro. Le mando abrazos a quien apenas está empezando su pelea, y a quienes sienten que la están perdiendo.

La justicia no se suplica, se exige.

Artemis Switch.

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