NO ME ODIAS, PERO

NO ME ODIAS, PERO

Viendo que las cifras sobre la inclusión en el país van cambiando muy lentamente hacia la inclusión, y viendo que, como en el caso de la compañere Andra, hay poca disposición al diálogo abierto en estos temas, tengo que volver a agarrar la pluma. Su amiga, La Princesa Judith, vuelve a ponerse al teclado.

Amigo, amiga Cis Heterosexual y Heteronormada: NO TENEMOS NINGÚN PROBLEMA CONTIGO, sólo queremos que sepas que TÚ NO DEBES SENTIR QUE TIENES ALGÚN PROBLEMA CON NOSOTR@S.

¿Te parece que estoy exagerando?,  No, amigo o amiga heteronormada, ME ESTOY CONTENIENDO. Tengo ya casi tres décadas de cosas que contar sobre las personas que dicen que no me odian, que no tienen ningún problema conmigo, pero me juzgan, descalifican, ignoran, invisibilizan, menosprecian, critican y piensan y dicen que yo estoy enferma, que soy una depravada, que no tengo valores, que sólo sigo una moda o que quieren que me vaya al infierno, porque es lo único que “la gente como yo” merece.

Fuff… Esto costó trabajo. Dejen agarro aire.

Dices que no me odias, pero:

1.- No me quieres siendo compañer@ de tus hijos en la escuela, “¿quién sabe qué se les pueda pegar?”, y cuando crezca, no importa lo listo que sea y lo bueno que sea en mi trabajo, jamás permitirías que fuera maestro de tus hijos.

2.- No te permites ser mi amigo o amiga, porque “van a pensar que a mí también me truena la reversa”. No te sientes cómodo conmigo, ni alrededor de mí, aunque literalmente ni te tope. Si yo estoy haciendo mi vida normal, en un espacio público, te incomoda.

3.- Dices que exagero todo y que me victimizo, cuando no tienes idea de lo que costó abrirme camino en el ámbito laboral y académico, donde lo más bajito que me pasaba eran comentarios a media voz cuando pasaban compañeros a mi lado, y lo más duro era que sabotearan mis cosas o se “tropezaran” contra mí con los codos por delante.

4.- Dices que tengo acceso a todos los derechos, cuando mi cambio de identidad civil fue una odisea, y cuando intente incorporar a mi pareja en el IMSS o cuando queramos juntar nuestros puntos del INFONAVIT me van a decir que no se puede, a pesar de que mis deducciones son las mismas que las de cualquiera.

5.- Piensas que todo lo que puedo hacer es maquillaje, corte y confección o trabajo sexual; desconoces el trabajo que puedo llegar a hacer tanto o mejor que cualquier otro. No te atenderías conmigo si fuera dentista, ya no digamos cirujano.

6.- Sigues creyendo el estereotipo de que, por tener una orientación y expresión de género distinta, o una orientación sexual no heterosexual, necesartiamente tienes que extremar precauciones conmigo, porque seguramente tengo una ETS (enfermedad de transmisión sexual).

7.- Estás segur@ de que soy un desmadre, que soy promiscua y de que me enredo con todo lo que se deje.

8.- Tienes miedo de acercarte a mí, porque seguramente, en algún momento, intentaré algo sexual contigo.

9.- Que soy producto de la moda y de la “pérdida de valores” (te recuerdo que es muy probable que tu abuelo o bisabuelo se haya robado a tu abuela o bisabuela cuando ella tenía 15; esos eran los valores de antes).

10.- Ignoras sistemáticamente cualquier estudio serio, desde la Biología, la Historia, la Sociología, la Antropología y la Psicología que indique que hay razones para que las personas no Heterosexuales Cis  existamos, y que hemos estado aquí, en esta Tierra, desde el principio de los tiempos, sin que jamás hayamos sido un peligro para el desarrollo de la civilización o para la conservación de la especie.

11.- Las únicas personas no Heterosexuales Cis o No Binarias que conoces y que toleras son las que se dedican al espectáculos, porque “viven para dar show”.

No, pues que bueno que no me odias.

Mira, el cariño, la confianza, la libre convivencia son las curas para el odio, el miedo y la ignorancia. No digo que interrumpas tu vida cotidiana para entrar a un ambiente que no conoces y busques de buenas a primeras a un extraño para conocerlo (sería muy incómodo para los dos, y ninguno tendría motivo para confiar).

Lo que te pido es que, si de verdad quieres informarte (lo cual es un gran paso), lo hagas de verdad, escuchando y leyendo atentamente antes de opinar o de reproducir una idea que, en realidad, ni siquiera te has preguntado si de verdad es tuya o te la heredaron.

A cada rato, Artemis y yo decimos la frase: “El mundo es muy grande, y es verdad. Todos cabemos en él. Todos merecemos un mínimo de respeto y dignidad. Todos somos valiosos, útiles y debemos encontrar cómo ejercer nuestra libertad. Cualquier separación es una injusticia cuando no se ha cometido crimen alguno y un@ sólo se dedica a ser quien es y a encontrar la mejor manera de integrarse a la sociedad con las expresiones de género que le nazcan.

Una vez más, yo, La Princesa Judith, no soy tu enemiga, ni soy un peligro para ti, ni para nadie.

Una vez más, ya desahogada, te invito a informarte, y no tiene que ser aquí… hay MILES de libros a los que puedes recurrir… 

Te mando un besito al aire y de lejitos. El siguiente paso, lo tienes que dar tú.

La Princesa Judith.

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