¿SE GOBIERNA CON EL P*TO?

¿SE GOBIERNA CON EL P*TO?

A ver, pensemos en poco más de 200 años de presidentes en México, menos 2 emperadores; más una treintena de Virreyes en La Colonia, unos 12 tlatoanis aztecas antes de eso y siglos y siglos de monarcas de pequeños y grandes señoríos hasta la Edad de Piedra… ¿Puedes pensar en serio que todos y cada uno de ellos han sido heterosexuales?

En las casas reales europeas hay chismes de alcoba para llenar libros muy sabrosos, y ni hablemos del Imperio Romano y de las polis griegas porque no acabamos. En lejano oriente hay dinastías completas que fueron libérrimas en materia sexual, y en el Imperio Otomano se rezaba con el Corán en la mano derecha y se pecaba con la izquierda, así que sí, nos han gobernado muchas personas que, de acuerdo a nuestros estándares actuales, no serían Heterosexuales Cis, sin que eso los haya hecho, en términos prácticos, ni mejores ni peores gobernantes.

Perdón, pero a los gobernantes hay que pedirles cosas distintas a que sean, o aparenten ser Heterosexuales… Pareciera, como en el caso del sexenio pasado en México y otros periodos en otros países, que diera puntos para gobernar el tener sonrisa colgate, rostro de galán y esposa sacada de la pantalla en vestidos de diseñador. Con perdón, a un presidente hay que pedirle que sea honesto, que sea sensato y que maneje bien la hacienda pública… Debería importarnos poco o nada si es guapo o no, si es buga o no, o si prefiere pichar o cachar.

Puedo entender la expresión de que hay que “tener huevos” para gobernar, o en su caso, “muchos ovarios”, porque son gónadas simbólicas, figurativas. En la realidad, el valor está en otro lado y se demuestra de muchas formas.

32 estados en la República, cada uno con su gobernados y con sus secretarios; más de dos mil alcaldías, cada una con decenas de regidores… Por pura lógica, un porcentaje sensible de tantos funcionarios serán Gay o Les, y que tengan que gastar energía en que no se les note en el trabajo no sólo es una injusticia hacia ellos, sino que va en detrimento de su calidad de vida y de trabajo… ¿No sería mucho más fácil si simplemente no nos importara en absoluto quién se acuesta con quién?

Me preocupa más que haya candidatos señalados como agresores sexuales, a que haya un candidato o candidata que abiertamente le diga “mi amor” a una persona adulta de su mismo sexo, con quien tenga una relación sana.

En serio, basta recordar a los gobernadores señalados como pederastas en el libro “Los demonios del Edén” de Lydia Cacho, para darnos cuenta de que algo no funciona en nuestro sistema de valores como sociedad. Esos tipos siguen libres, mientras que profesionistas competentes, honrados y hasta talentosos no pueden acceder a cargos de mayor responsabilidad, porque “México (o inserte aquí el país tercermundista que le de la gana) no está preparado a tener  una figura importante abiertamente homosexual”…

NO MAMEN, México es el país que se le rindió a Chavela Vargas; México es el país que llora cada noche de copas con Juan Gabriel. pensar que no estamos listos para cambiar es evitar el cambio. Cuando se requiere de hacer las cosas distinto, primero las cambias y luego les hayas el modo. Por eso los países desarrollados ya ni se fijan en esas cosas y ha habido funcionarios de primer nivel que están ahí por ser profesionales altamente capacitados y efectivos, sin que nadie les pregunte por su vida sexual, que no es secreta, pero tampoco es asunto de interés público.

Miren, en lo que México termina de salir del closet, Eduardo Leite es pre-candidato en Brasil, pero falta mucho para esto, porque hace dos años Pete Buttingieg nos hizo tener esperanzas por USA, y nada. Leite dice de sí mismo:

“Pero en este momento de baja integridad en Brasil no tengo nada que ocultar, soy gay. Soy un gobernador que es gay, no un gay gobernador, como el expresidente Obama en Estados Unidos era un presidente negro, no un negro presidente. Y estoy orgulloso de eso.”

Bien, a ver qué pasa. Yo sólo quiero un buen gobierno, que nos dé a todos libre acceso a todos nuestros derechos, y un marco en que podamos crecer, desarrollarnos y ser felices como queramos y como mejor nos salga. Lo demás, es lo de menos. Artemis Switch.

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