2023, LO QUE QUEREMOS, LO QUE ESPERAMOS

2023, LO QUE QUEREMOS, LO QUE ESPERAMOS

Bien, ha terminado otro año vivido a medias, entre incertidumbres, saliendo de lo que queda de la pandemia, con el motor en segunda entre la reactivación económica y la guerra, que ni está tan lejos ni nos es tan ajena como parece. Se avanzó en muchas cosas, como que ahora en todo el territorio nacional es legal el matrimonio igualitario, y se retrocedió en otras, permitiendo que un país donde no se respetan la libertad de culto, la libertad sexual ni los derechos humanos fuera el anfitrión de un evento mundial, pero así avanza y retrocede la historia, de crisis en crisis y de decisión en decisión; de evento en evento, día por día, esperando lo mejor, peleando por lo que es justo, cambiando uno para cambiar las cosas.

En este año que inicia, lo primero que queremos es paz, la paz de saber que, aunque pensemos distinto y sintamos distinto, el país es más grande que nosotros y el amor debe ser lo que más importe. La paz en el mundo, dicen los pesimistas, no es más que el tiempo de preparación para la siguiente guerra. Yo quiero ser más optimista que eso. Yo quiero creer que sí se puede, que podemos aspirar a que la justicia y el bienestar nos cubran a todos y de que, cuando las personas quieren creer y crear, lo harán al margen de odios heredados, de prejuicios y de doctrinas hechas para medrar de la violencia, la incomprensión y los deseos de sentirse superiores que algunos tienen que alimentar segregando y maltratando a otros. Decía Gandhi que no hay un camino a la paz, sino que la paz es el único camino.

Cada año que llega a su fin, por más arbitrarios que sean los calendarios, es una oportunidad para hacer corte de caja y ver cómo vamos en general. Yo veo un corte de caja en números rojos, porque las posturas de “conmigo o contra mí” no se han diluido; porque se siguen confundiendo la ética con la moral; lo público con lo privado; donde se sigue creyendo que no hay más que una sola manera, monolítica y represiva, para vivir en sociedad. La comunicación entre personas distintas debe ser lo que nos guíe en este siguiente año, porque la guerra es el negocio más sucio del mundo, pero también es el más jugoso, y los que la ordenan no deben seguir siendo más importantes que aquellos que las pelean y sufren.

El mundo no es tan complejo, según san yo. “A cada quien su derecho; cada quien debe ser responsable de sus actos y buscar el bienestar propio junto con el de todos los demás”. Eso es lo que creo, e igual que mucha gente, cada día debo de tomar decisiones que ponen a prueba mi buen juicio, y como muchas personas, no siempre tomo la decisión correcta, pero lo intento.

Y me pongo personal, porque la vida es circular, y uno vuelve a pasar por los mismos lugares y a escuchar los mismos argumentos. Tengo sobrinas, y una de ellas, muy joven, muy hermosa, está definiendo su sexualidad y su expresión de género, como es su derecho, pero se enfrenta, como yo me enfrenté, a la resistencia de nuestra familia a que exista dentro de esta alguien de una orientación distinta a la Heterosexual Cis.

Quisiera decir que mi sobrina tiene la ventaja de que yo sea su tío, pero no, es al revés, tiene la desventaja, porque el hecho de que yo exista dentro de su círculo hace que le digan que lo que siente es “por causa del mal ejemplo de TU TÍA” (sí, parte de mi familia sigue refiriéndose a mí en esos términos y usando el nombre con el que nunca me identifiqué, pero eso es para después, cuando me decida a continuar con mi diario).

En fin, que mi sobrina me pregunta cosas, y no quiero que piensen que le digo que sí a todo, que no me preocupo por ella, que no le explico que lo que decida, como una ella o como un él, lo respetaré y apoyaré, pero que también le pediré que no se apresure, que lo piense bien, que hay cosas que son irreversibles y que se debe tener una convicción y una seguridad superior a la que haya tenido nunca antes en cualquier otra decisión sobre sí mismo/a.

Por supuesto, también me preocupa que la persona con quien comparta su intimidad, sea ella o él o no binario, la cuide, la quiera, la haga crecer, y sufro porque tiene 16 años y es muy difícil la vida a esa edad y tiene corazón de pollo. Así que sí, contrario a lo que la gente podría suponer, no la aliento a que abrace el camino alternativo sin dudas y todo de una vez, sino que vaya avanzando a su ritmo y que resuelva cada duda antes de cada paso. Me tocó ser la voz de la razón.

Lo que echó a perder el buen ánimo de esta navidad en casa de mi madre fue que mi sobrina (todavía no se define como transgénero, ni tiene por qué hacerlo si no quiere, ni mucho menos hacerlo ahora), es que preguntó por la mastectomía que yo me hice hace tantos años; si dolió, si era lo que yo esperaba, si me había arrepentido alguna vez y cómo lo tomaron y lo toman mis parejas. Lo que yo quería que me preguntara era cómo me siento hoy conmigo mismo, pero tiene 16 años, a esa edad no se piensa en cómo va a ser la vida de un adulto medio funcional y medio maduro.

Lo que le dije es que mi camino no tiene que ser el de ella; que mis momentos de dudas y arrepentimientos no tienen por qué ser los suyos y que la quiero haga lo que haga, pero que tiene muchísimo tiempo para tomar decisiones como esa, ya que la cirugía no es lo principal en un proceso de descubrimiento de una sexualidad alternativa ni es una solución mágica que resuelve todo de un tijerazo. Ojalá lo fuera, pero esa parte de la vida propia, de la autoafirmación de cada persona ante el mundo, esa sí es más compleja que esperar lo mejor para todos.

Esto lo escribo para ella, y aprovechando, para todas las muchachas jóvenes que saben que hay más caminos en la vida que la Heterosexualidad Cis Monogámica. NO HAY PRISA. Tómense su tiempo para descubrirse, para experimentarse, para crecer y para quererse mucho, y ya después se podrá tomar decisiones sobre lo que cada una necesita para sentirse y expresarse libremente como quieran ser tratadas y percibidas.

Este año será movidito. Seguiré reportando. Artemis Switch.

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