AUMENTO DE GLÚTEO Y CADERA

AUMENTO DE GLÚTEO Y CADERA

Hola, hoy toca hablar de procedimientos, como ya saben, me gusta hablar de los procedimientos que he tenido, de los que pudiera tener, y de los que se ofrecen para mejorar la imagen de todas las personas, sean o no de la comunidad trans. Yo siempre fui delgada, y no muy alta, y mis implantes de senos fueron elegidos para ser más bonitos y equilibrados que abundantes (más grandes que 34 B y me hubiera visto muy rara, no se trataba de parecer Jessica Rabbit). Pero hoy toca hablar de caderas.

Sí, para las personas que llegamos muy tarde al reparto de pompas, es motivo de envidia ver a quienes se formaron 3 veces en la fila, y aunque, como ya dije, es más importante que el resultado final quede equilibrado y de apariencia natural, un poquito más de volumen significa mucho (tampoco se trata de ser Yanet García).

Este servicio está dirigido en su mayoría para mujeres cis, y en menor medida, pero muy recomendado, para mujeres Trans, pero incluso hombres cis pueden llegar a practicárselo. En realidad, es uno de los procesos más inclusivos dentro de la cirugía plástica. Toda aquella persona que no le guste tener caderas tan afiladas como navaja Gillette y nalgas de tarea (planas y más planas), es candidata a redondearse.

La forma más usual, cuando se trata sólo de dar forma, es usar la propia grasa del cuerpo del paciente, liposucción y lipotransferencia, y darle forma a los glúteos, y lipoescultura para dar más proyección de caderas. Pero, en pacientes más delgados, sin la cantidad de grasa suficiente, pues  se recurre a implantes. Algo de vanidad es muy bueno; se trata de sentirse bien, pero como en todas las cirugías, hay que realizarlas con todos los cuidados del mundo y seguir todas las recomendaciones de los doctores. Hay que pasar por la evaluación de riesgos, escuchar cuáles podrían ser los resultados finales, y valorar se es para nosotros o no. Hay que ser realistas con los resultados que sean posibles. Yo me di tantita forma. Y ya sé que no se trata de presumir, pero la forma que le dí a mi derriere, fue hecha para que hubiera poco, pero muy bueno.

La cirugía requiere pocas precauciones previas, prácticamente las mismas que cualquier operación: no medicamentos, no alcohol antes de la intervención, dos semanas de recuperación y volver a hacer ejercicio cuando el médico lo indique.

Es frustrante que, por la forma y complexión de ciertos cuerpos, poco dados a ganar masa muscular, por más sentadillas, spinning y gimnasio que hagas, simplemente sigues teniendo pompis de aspirina (la pura rayita). Sí, lo mejor es aumentar volumen con ejercicio, pero hay cuerpos que simplemente no van a agarrar la forma que queramos, y una manita de gato con bisturí es la solución.

Y bueno, hay muchas críticas a la Cirugía Plástica, muchos prejuicios, mucha mala prensa. Todos tenemos el derecho a vernos como queremos, para reforzar nuestra imagen propia, nuestra autoestima, nuestro ideal de belleza. Se trata de reafirmar nuestra personalidad, no de sustituirla.

Toda conducta puede ser tóxica si se lleva al extremo. Una operación bien planeada, con un objetivo claro, hecha por profesionales capacitados y después de una cuidadosa evaluación que incluya una evaluación mental, es algo que no debería ser mayor problema. Una serie de operaciones, no recomendadas por parte de profesionales debido a su cercanía entre ellas o lo poco realista de las expectativas, realizadas sin un plan objetivo y sin el debido acompañamiento, eso es lo que está mal.

Así que, si quiere verse mejor, y viéndose mejor, se siente un poquito mejor, sin que su autoestima dependa en exclusiva de llegar a un ideal de belleza poco realista, lléguele, sírvase, aproveche. Hecha con todo el cuidado del mundo, unas pompis levantadas levantan miradas y autoestimas.

Presumiendo su bonito y respingado trasero, su amiga:

La Princesa Sapo.

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