BARBIE

BARBIE

Sí, amigos, amigas, queridos lectores, hoy toca hablar del juguete más culturalmente relevante de todos. Nos duela, a quienes nos duela, ningún otro muñeco con nombre propio, sea un robo-tráiler alienígena, un espía internacional cibernéticamente mejorado o un soldado antiterrorista en helicóptero pueden competir con Barbie… Las Bratz, las Monster High y muchas otras han intentado sorprenderla y derrocarla, pero no, no es posible. Barbie reina absolutamente con puño suave y uñas manicuradas. Me voy a permitir escribir este artículo como una serie de preguntas, porque de Barbie, no solo hasta yo, sino sobre todo yo, tengo mucho que decir.

¿Es la película actual relevante?

Sí, mucho, porque habla de temas como la autopercepción como Hombre Hetero Cis y como Mujer Hetero Cis; plantea la validez de las expectativas inalcanzables sobre nosotros mismos y los excesos y absurdos de las conductas estereotípicas con las que intentamos, unos y otras y todos los que hay en medio, de cumplir esas expectativas. Plantea preguntas sobre la masculinidad y sobre la femineidad que pocas veces nos hacemos y lo hace de una manera más amable que efectiva, pero se agradece el intento.

¿Es una película feminista?

Sí y no. Lo es desde el momento en que visibiliza lo vulnerables que somos hombres y mujeres cuando lo que se supone que nos define deja de funcionar y lo que cuesta reinventarnos. Sin espoilear (pecado del siglo XXI), Barbie tiene que enfrentarse a que su intención y propósito de enseñarle a las niñas que pueden hacer cualquier cosa que se propongan, no basta para acabar con el desequilibrio de poder en el mundo real, ni con las contradicciones propias de las mujeres que, para poder ser cualquier cosa, tienen que tomar decisiones duras y sufrir críticas tooodo el tiempo desde tooodos lados por las decisiones que toman. Al mismo tiempo, Ken decide que le deben todo por todo el tiempo en que no fue más que un accesorio para Barbie, no un compañero, y en su inocencia nos refleja, de una manera simplona, torpe y no muy efectiva, lo fácil que es caer en actitudes y conductas machistas.

¿Es una película para niños?

Los niños y niñas van a disfrutar la actuación simple y caricaturesca de Robbie y Gosling, y del colorido de los decorados y de lo absurdo que funciona Barbieland, pero la película está hecha para los niños y niñas que fuimos cuando aprendíamos cómo era el mundo; para los jóvenes que fuimos cuando aprendíamos a adaptarnos a los roles de género, y para los adultos conflictuados que somos manteniendo una identidad en un mundo que está cambiando, pero que no termina de cambiar en materia de representación igualitaria, justicia laboral y acceso a oportunidades.

¿Alan se roba la película?

Sí, Michael Cera, a mi gusto, es de las mejores cosas de la película. Casi nadie recuerda a este muñeco, que fue un clarísimo y adelantadísimo esfuerzo por la inclusión. Para quien no lo recuerde y para quienes jamás lo conocieron, este muñeco, que sólo tuvo una edición (a diferencia de las amigas y sobrinas de Barbie, que han tenido varias), era el ambiguo amigo de Ken, con mejor sentido de la moda, y cuyo rol en la dinámica de la pareja plástica más famosa del mundo estaba abierta a las interpretaciones que cada quien le quisiera dar.

¿Es Barbie más que una película de verano hecha para sacar dinero?

Lo intenta, pero es, antes que nada, un buen negocio. La derrama económica en salas de cine, tiendas de ropa (hasta yo fui a comprarme una camisa playera de Ken para ir al cine), jugueterías y tiendas de cosméticos, entre muchos otros negocios, es y será inmensa. Greta Gerwig hace un válido intento por tocar temas importantes, y de abonar a las discusiones correctas sobre los roles de género en el siglo XXI contrastados con la idealización de la mujer y de lo femenino a través de la muñeca que ha acompañado a generaciones de niñas (y algunos niños) desde los años cincuentas a la fecha. 

No, no es “La Respuesta” que todos esperábamos; no, no es un tratado filosófico y sí, si comete excesos y cae en simplificaciones que algunas personas, sobre todo hombres no acostumbrados a replantearse las “ventajas sistémicas del patriarcado” (aclaro que esto lo estoy diciendo con ironía) pueden considerar injustas y ofensivas, pero más de alguna persona encontrará útil el mensaje que la película intenta dar, sobre todo en la parte de no definirnos a través de cómo nos definen los demás.

La última pregunta, que es cómo me relacioné con Barbie en mi infancia, antes de asumir una identidad Transgénero, y después tener una Transición hacia una Cirugía de Reasignación de Género, pasando por una Mastectomía radical, Una Masculinización de Rostro y todo lo demás… Eso lo dejo para después… Sigo pensando en sí compartir todo lo que llevo escrito en mi diario personal.

Artemis Switch.

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