Cirugía de reasignación de sexo

Cirugía de reasignación de sexo

Bien, entremos en materia, porque hay tanta desinformación al respecto, que asusta. Cuando uno SABE que es diverso (y una lo puede SABER desde antes de entender lo que es el sexo), y busca información, se encuentra con un muro de prejuicios y de comentarios que, en el mejor de los casos, quieren ser “graciosos”. Esto es la Cirugía de reasignación de sexo, no “la jarocha”, no la “simbólica”. Se trata de un asunto serio.

¿Quienes son los candidatos para la cirugía para reasignación de sexo? No cualquiera. Los candidatos lógicos primarios, son todas aquellas personas que nacieron con cierto grado de hermafroditismo o que presentaron, en su desarrollo, algún grado de intersexualidad. He hablado mucho de esto a lo largo de los blogs, pero no está de más un repaso: 

Hermafroditismo es cuando los cromosomas de una persona no son exáctamente XX o XY, pudiendo ser X, XXY, XXXY, XYY. Algunos de estos estados se notan desde el nacimiento, y es una práctica común que los doctores les recomienden a los padres decidir cuál quieren que sea el sexo de su hij@, que en ese momento presenta características de ambos sexos, para remover, alterar y dar tratamiento hormonal con el fin de paliar los rasgos del otro sexo. La comunidad trans insiste en que esa decisión le corresponde al menor, cuando tenga capacidad para opinar y decidir sobre su naturaleza, sentimientos, sexualidad y el libre desarrollo de su personalidad.

Los estados intersexuales son más complejos, pues la mayoría son tan sutiles que, sin una análisis profundo, pasan desapercibidos para los demás, aunque un@ sabe que hay algo que no encaja del todo en un@ mism@. Puede ser que las hormonas no se produzcan o procesen de la manera adecuada; puede ser que las gónadas no se desarrollen como se suponía que lo hicieran, y todo esto es anterior, distinto y va más allá de la preferencia sexual. Uno de los diagnósticos más frecuentes es el de “Dismorfia de Género”, que es algo que tiene tantas interpretaciones que se merece su propio post.

La cirugía de reasignación de género no es un capricho. Para muchas personas, es un procedimiento casi milagroso que hace que por fin nuestro exterior y nuestro interior correspondan; que nuestra imagen mental y nuestro cuerpo, así como nuestra manera de interactuar con el mundo y en la sociedad, se acerquen cada vez más a lo que queremos ser. No es para cualquiera, es más, muchas personas en estado intersexual prefieren seguir en ese estado híbrido. Si la cirugía de reasignación de sexo no es ni siquiera para todos los hermafroditas e intersexuales, no entiendo el miedo que tienen los que creen que, si se reconoce el cambio de género en los documentos civiles, va a haber una epidemia de cirugías.

Porque esto va más lejos de lo quirúrgico. Lo quirúrgico va a encaminado a lo social, al reconocimiento por parte de la sociedad y sus instituciones de mí, de nuestra identidad y expresión de género; el cambio de género es otra cosa, otro objetivo, otra lucha.

La cirugía de reasignación de sexo, no es una sola cirugía, sino la central en una serie de procedimientos quirúrgicos y hormonales. Las operaciones empiezan desde la feminización o masculinización de rasgos, la mastectomía implantación de senos, y por supuesto, la central a la que nos referimos, la faloplastia o la vaginoplastia, según sea el caso.

Mi labor es poner los puntos sobre las ies. La cirugía transgénero es casi milagrosa, pero no es mágica. Sí es de gran ayuda para muchos de los que estuvimos en algún estado intersexual o que fuimos “diagnosticados” con dismorfia de género. Sí, es un asunto complejo en los que hay historias de éxito y de las otras. El punto es que hay que conocer antes de opinar, y opinar con fundamentos, con madurez, con empatía. El procedimiento es radical, tu vida cambia para siempre. Por mucho que una lo quiera, asusta. Y asustaría un poco menos, si no tuviéramos que explicar a cada paso del proceso, a cada persona en nuestra vida, por qué queremos la cirugía de reasignación de sexo y por qué representa, a veces, nuestra mejor opción para ser plenos y felices.

Los quiere, camino a la plenitud y la felicidad: 

La Princesa Sapo.

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