ESTO NO ES NUEVO; MI CORONEL AMELIO ROBLES

ESTO NO ES NUEVO; MI CORONEL AMELIO ROBLES

Muchas veces me lo han dicho, y yo creo que a casi todos, que vivir una identidad Trans es algo moderno, que es un degenere de “las buenas costumbres” (me cae que nunca he sabido cuáles son esas) y que “en mis tiempos no pasaban esas cosas. Pues eso es mentira.

Miren, personas viviendo su identidad Trans las hay por montones en todas las épocas y en todos los lugares, y no voy a meter a la choteadísima y recientemente arruinada en el cine historia de Mulán. Hoy vamos a hablar de un Zapatista: Mi Coronel Amelio Robles,

El Coronel se unió al Ejército Zapatista a los 23 años, en 1912; bueno para montar, mejor para disparar, valiente como pocos y respetado por la tropa; se le conocieron varias amantes y fue padre adoptivo de una niña; se unió al ejército federal después de la promulgación de la Constitución; después de la lucha armada se unió al Partido Socialista; fue herido seis veces en batalla, según consta en el parte médico que se le realizó en 1948 para considerarlo veterano de la Revolución; fue condecorado en 1978 como revolucionario emérito y murió en 1984 a la avanzada edad de 95 años.

Todos estos hechos son de admirar, así, sin ninguna otra consideración, pero hay algo que hace su historia un poquito más particular… Mi Coronel Robles nació mujer, físicamente era mujer, y vivió toda su vida después de los veinte años (quizá antes, pero no tenemos datos) como hombre, presentándose, portándose y siendo reconocido como un hombre, como un gran hombre.

Sí, muchos sabían la verdad, pero preferían no decir nada en público y hacer algún comentario malintencionado en privado. El punto es que sí, en la Revolución, como en todos los procesos históricos, participa toda la sociedad; hubo revolucionarios Gay, soldaderas Les, y en este caso, un coronel Trans. Pésele a quien le pese, esto es una verdad histórica.

La compañera Princesa Sapo ya había escrito hace mucho que no hay que tener un certificado de heterosexualidad químicamente pura para ser un héroe de la Patria. Este 20 de noviembre, si se quiere conmemorar la lucha de Todos y de Todas las personas que lucharon defendiendo una idea de un futuro mejor, pues en esa lucha también participaron las personas que hoy en día estarían representadas no sólo por una bandera mexicana, sino también por una bandera de arcoíris.

En palabras de Gabriela Cano, investigadora del Colegio de México: “El coronel Robles no era un transexual ni un travesti ni una lesbiana butch, como se le llama a una mujer que le gustan las mujeres, pero que adopta comportamientos tradicionalmente masculinos” (…) “se trataba de un hombre transgénero”.

Y miren, la historia es justa y es injusta. Toda su vida se esforzó en que reconocieran su identidad Trans, y las instancias oficiales tuvieron que tragarse su acta de nacimiento apócrifa, y reconociendo de facto su identidad Trans, lo condecoraron como “Revolucionario” veterano, aunque en la misma ceremonia hubo reconocimientos para “Revolucionarias”.

Pero, por otra parte, a su muerte, contraviniendo sus deseos y su identidad, pese a su empeño por ser reconocido como hombre: “cinco años después de su muerte, la Secretaría de la Mujer de Guerrero, la Dirección de Culturas Populares del CONACULTA y el Instituto Nacional de Antropología e Historia, abrieron las puertas de un museo llamado Amelia Robles. Además, una escuela primaria en su pueblo natal lleva en su honor el nombre Coronela Amelia Robles”. (https://www.gob.mx/cultura).

Y miren, las cosas como son, sin demeritar la lucha de las mujeres, la igualdad en todas sus formas y todo lo que reivindican las compañeras feministas, no era Amelia, era Amelio. Su vida, su lucha, su imagen, su percepción y proyección de sí mismo era la de un hombre transgénero. Si hay que recordarlo y rememorarlo, es como eso, como un hombre transgénero.

No hacer lo anterior valida el punto de vista de los nefastos tipos que dicen “no importa lo que digas, si desentierran tu esqueleto en cien años, el arqueólogo te va a identificar como hombre o como mujer, no hay más” (les juro que me dan ganas de patearlos). La identidad es real, la expresión de género es real, la construcción de la imagen pública es real, y resolver todo con el simple, limitado y muchas veces insuficiente criterio biologista y binario, es borrar de un plumazo grandes partes de la historia del mundo y de la lucha por la verdadera igualdad e integración.

Cierro diciendo que hasta hace muy poco no conocía la historia, lo cuál no es indicativo de mi falta de búsqueda o de interés, sino de lo acostumbrados que estamos a que figuras como las de mi Coronel Amelio se escondan debajo de la alfombra de los hechos históricos. 

Yo tengo un héroe más este 20 de noviembre. No una heroína (que también las tengo), sino un HÉROE con todas sus letras.

-Coronel Amelio Robles, soldado Artemis Switch, a su servicio, Señor.

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