DEL DIARIO DE ARTEMIS SWITCH

DEL DIARIO DE ARTEMIS SWITCH

El mundo es un lugar grande, con espacio para todos, pero, a veces, uno lo puede sentir muy pequeño. El pequeño mundo de nuestras relaciones familiares, sociales, laborales; nuestro pequeñísimo espacio íntimo, con las amistades que son a prueba de balas y prejuicios, y el que compartimos solo con quienes amamos y nos aman. Todos tenemos el mismo derecho a estos espacios, pero no son iguales para tod@s. Dejen les cuento.

En mi espacio laboral, me relaciono con muchas personas, y no tienen porqué saber (no es de su incumbencia) que nací identificado socialmente como una persona de sexo femenino, y que cambié legalmente mi género hace años, ni por los procesos quirúrgicos y hormonales a los que me sometí. Tan simple como que esas cosas son personales y ya.

Pero hay momentos de mucha incomodidad, como aguantas (cuando conviene aguantar) y estallar (cuando te colman la paciencia) frente a los comentarios discriminatorios que uno escucha, porque se piensa que “esas personas” habitan un espacio lejos de “la gente normal, trabajadora y productiva”.

No voy cargando en la mochila ni en el portafolio una bandera Trans, pero abogo por la igualdad en cada ocasión que me parece pertinente. Continuamente discuto para aclarar lo que es una verdad objetiva (no por nada soy ingeniero) de un prejuicio o de una actitud equivocada frente a quienes no somos Heterosexuales Cis. Pero como dijo Einstein: “Es más fácil destruir un átomo que un prejuicio”.

Sé, de verdad, lo sé, que muchas personas me tratarán diferente si saben cuál es mi historia y condición particular, aunque yo sea esencialmente la misma persona, igual de competente en mi trabajo que el día anterior, con mi misma capacidad y mi mismo conocimiento. Yo soy quien soy, y mi condición particular debería ser solo cosa mía, pero el mundo separa, segrega, discrimina. De eso quiero hablar.

QUiero hablar de lo que duele que a uno lo consideren un enfermo mental, una aberración biológica, un depravado, una persona sin valores o un “engendro de Satán” simplemente porque yo decidí vivir mi vida desde la representación socio-cultural de la masculinidad, habiendo estado identificado socialmente como mujer cuando nací.

Si uno no elige la vida que quiere vivir, ni cómo quiere vivirla, uno no es libre. Para mí, esa fue la opción, y afortunadamente, pude tomarla. Muchas personas no pueden. Por eso es que tengo el valor de escribir en este blog de divulgación, que es un espacio abierto por la Clínica del Dr. Nares con todo el amor del mundo. Quiero que sepas tú, mi lector, que existo, que personas como yo existen, y que no somos una amenaza para nadie. Simplemente, tomamos un camino poco transitado, porque nuestra Preferencia Sexo-Afectiva, nuestra Identidad y nuestra Expresión de Género nos llevó por un camino distinto, pero que somos personas tan capaces, honestas y buenas como cualquier otra persona. 

E incluso cuando no lo somos, no es por nuestra elección de estilo de vida. Como decía Will Smith en Men in Black III: “Sí, lo hice, pero no porque sea negro”. A veces cometemos errores en nuestra conducta social o en nuestra responsabilidad emocional y afectiva, pero es por ser humanos, no por ser LGBTTTIAQ+.

Soy quien soy, con todo lo bueno y malo que arrastro; tengo traumas que resolver; pecados que saldar; tengo amores que confesar; tengo relaciones que sostener; tengo relaciones que superar; errores que enmendar; ambiciones que cumplir; sueños que realizar; metas que alcanzar. IGUAL QUE CUALQUIER OTRA PERSONA.

No soy, ni tengo por qué ser la mejor persona del mundo. No me siento que sea un ejemplo para nadie, pero comparto mi historia y mi proceso por si acaso le sirve a alguien conocerla. No estoy libre de pecado. No arrojo la primera piedra, ni la última. Tengo por habito no agredir, pero a veces se me escapa. Tiendo a ser razonablemente tolerante y paciente, pero no soy de piedra y mi pecho no es bodega (y menos después de que perdiera tanto espacio con la Mastectomía).

Soy, en el fondo de mi corazón, un hombre que intenta ser un buen hombre. ¿Eso no les basta?

 Soy buen amigo de mis amigos y amigas; soy una pareja que se entrega a la relación con fe, pasión y de todo corazón; soy alguien que busca recibir y dar amor al mundo, y de la casualidad de que soy un Hombre Trans. Eso es todo.

Créanme, que si me dan la oportunidad, en mí tendrían a un gran amigo, pero muchas veces, para que eso se necesita quitarse de encina más de un prejuicio.

En serio, yo quiero amar al mundo y tener un amigo en cada uno de ustedes. Se los digo de verdad y con el corazón en la mano.

Artemis Switch.

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