DEPORTES TRANS

DEPORTES TRANS

Muy bien, este es un tema al que le he estado sacando la vuelta, en primera de cuentas, porque yo siempre quise competir deportivamente, aunque fuera a nivel amateur. Por supuesto, para una persona como yo, que empezó su vida dentro del espectro femenino, lograr un cuerpo con buen tono muscular, con condición atlética, requirió muchísimo esfuerzo, y segunda, si pese a los mejores esfuerzos, y pese a los tratamientos hormonales, en un deporte reglamentado y competitivo, yo aún habría seguido estando en en desventaja en una liga de personas nacidas hombres.

Partamos por el hecho de que debe ser una posibilidad real para todos aquellos que somos Trans y queremos ser atletas el poder competir de alguna manera en una liga amateur o profesional. Sin embargo, el deporte profesional y el deporte olímpico tienen muchísimas regulaciones, y el hecho de tener que pasar las pruebas de antidoping hace que la carga extra de hormonas que conseguimos de manera extra para nuestros procesos pueda hacer que nos eliminen de muchas competencias. Además, en el caso de las mujeres Trans, por mucha carga hormonal de estrógenos que haya, la ventaja que da el tener un 30% extra de masa muscular desde el principio nunca se pierde del todo, y recientemente se ha levantado muchas voces diciendo que esa ventaja de principio es insuperable y fundamentalmente injusta.

Lo cierto es que nos movemos en un limbo, debido a que no somos suficientes los atletas Trans como para tener una liga propia, y, al mismo tiempo, en las ligas tradicionales, ya sea por la controversia de las hormonas extra o de la masa muscular extra, la verdad es que nunca estaremos en un terreno parejo para competir. Queremos competir, sin embargo, las decisiones no las debemos tomar simplemente por razones de empatía o de derechos humanos, sino por lo que decidan las condiciones de cada deporte. En estas decisiones, yo prefiero suscribirme al arbitraje de las autoridades deportivas, porque a final del día, para que deporte sea verdadero, las circunstancias de inicio y de competencia de cada atleta deben ser lo más justas y lo más equitativas posibles.

Existe la idea general de que para algunas personas es más importante ser un campeón en su disciplina deportiva que su propia identidad de género y su autopercepción dentro de un espectro femenino o masculino. No puedo negar y afirmar que esto sea lo que ocurre con algun@s, la mayoría o la minoría, de los atletas Trans. En mi caso, mi identidad de género dentro del espectro masculino es superior a cualquier aspiración atlética que yo tenga o haya tenido. Sin embargo, como en todo, yo no puedo hablar en términos generales, solamente de mi caso en particular.

Realmente no creo que este sea el caso de la mayoría de los atletas Trans, sin embargo, la simple sospecha es suficiente para que el tema sea altamente polémico. Desde hace mucho tiempo se ha hablado de hacer competencias abiertas, sin distinción de género, masculino, femenino, o de haber tenido un proceso de reasignación de género. La verdad es que en un mundo donde las categorías femeninas y masculinas en el deporte tienen tan dispares patrocinios y nivel de atención del público, las ligas mixtas están muy lejos de ser una realidad, eso será para un futuro muy lejano. El asunto es qué hacer con las cuestiones de equidad, y con las condiciones de justicia dentro del deporte en el mundo actual, en el momento actual.

Para tratar de ser absolutamente justos, yo creo que permitirle un atleta Trans participar en una liga olímpica o profesional debería suceder única y exclusivamente cuando el proceso de reasignación de género sea total, ya que competir cuando el proceso todavía no está concluido, dota de ventajas y desventajas muy marcadas a este tipo de atletas. Además, a pesar de lo que digan las regulaciones internacionales, cada país tiene su propio reglamento. 

La verdad es que estamos apenas viendo la punta del iceberg. Las personas que pasen un proceso de reasignación, como yo, del espectro femenino al espectro masculino, nos sentimos tentadas a desarrollar nuestro físico de una manera atlética, y por supuesto, participar en deportes de competencia o de equipo es siempre un deseo al que debemos legítimamente aspirar, pero, como ha sucedido en mi caso, prefiero quedarme únicamente dentro de las ligas amateur, los partidos amistosos y las cascaritas. El deporte profesional debe tener, necesariamente, muchos más mecanismos de control. 

Es por eso que, contrario a la mayoría de mis artículos, donde pongo opiniones muy sólidas, en este momento no quiero pronunciarme ni completamente a favor ni completamente en contra de la participación de atletas Trans en el deporte olímpico. Estas decisiones tendrán que venir desde el Comité Olímpico internacional, y tomando en cuenta consideraciones no solamente de la representación y la equidad, sino médicas y deportivas, porque de otra manera, en lugar de favorecer la integración, podríamos estar generando rechazo y desconfianza, que es exactamente lo contrario de lo que se trata el espíritu de competición olímpica.

Artemis Switch

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