DÍA INTERNACIONAL DE LA MEMORIA TRANSEXUAL

DÍA INTERNACIONAL DE LA MEMORIA TRANSEXUAL

Queridos nuevos lectores, es increíble que la violencia siga siendo la respuesta primaria entre los seres humanos. Después de cientos de años de humanismo, del avance en los derechos humanos, del reconocimiento legal a las minorías, casos trágicos siguen ocurriendo alrededor del mundo, y no se ve que esto termine pronto.

Todas las vidas humanas son igualmente importantes, sagradas, si me permiten usar la palabra. la indiferencia ante el dolor ajeno es el mal más grande del mundo, y es histórico. Cada guerra en la historia del planeta es ocasionada por, o en respuesta a que un grupo humano ha decidido que la propiedad es más importante que la vida ajena (o de los propios).

De la misma manera, cada agresión a una persona, por temas que pertenecen a la esfera íntima de esa persona, o que son parte intrínseca de ella (color, etnicidad, cultura, religión u orientación sexual), son un ataque desmedido, una forma de violencia basada en el miedo, en la ignorancia, el prejuicio y en los más oscuros espacios de la mente humana, que ha encontrado placer y autoafirmación en lastimar a los demás.

El odio es un gusto adquirido; naturalmente existe un instinto de agresión, pero la agresión que tenemos programada en el cerebro es para competir por la sobrevivencia. Ya no somos hordas cavernícolas peleando por territorios con recursos, somos una sociedad global, conectada, informada, tecnológica, que con algo de esfuerzo, mucha colaboración y una buena planeación puede garantizar que los recursos alcancen para todos. La diferencia entre cada uno y cada otro es una traba mental que ya deberíamos haber superado. Todos vamos encima de la misma piedra, venimos de los mismos ancestros, tenemos iguales posibilidades de ser mejores.

Sí, es cierto, hay formas de violencia más extensa. Que haya personas que mueran de hambre, enfermedad o guerra es una tragedia que ensucia la historia de la humanidad entera. Por primera vez en nuestra vida en la Tierra tenemos la tecnología y el conocimiento para hacerlo prácticamente todo. Es el odio, el egoísmo, la ignorancia y la apatía lo que nos mantiene siendo unos enemigos de los otros.

Déjame dejar algo claro: NO SOY TU ENEMIGO. No te estoy quitando nada, no amenazo tu forma de vida, no estoy pidiendo nada que no sea mi libertad de ser y de relacionarme con la sociedad. Sólo soy una persona Trans.

La transfobia es una manifestación pura del odio sin sentido, y aunque es en volumen aparentemente menos grave que otras formas de violencia institucional y social (comparada con otras muchas y graves injusticias en el mundo), en proporción es alarmante, porque en algún momento de su vida, prácticamente todas las personas Trans la han padecido, y miles alrededor del mundo no salen vivos ni vivas de esas agresiones.

Desde 1998 se conmemora el día 20 de noviembre como el Día Internacional de la Memoria Transexual, y en esa fecha se rinden informes de los actos de violencia mortales que han ocurrido cada año, con resultados desoladores. Brasil y México son países realmente inseguros para la comunidad Tran, sobre todo para las mujeres Trans, pero esto es sistemático, sintomático, y no hay manera de sentirnos seguros ante la cantidad de crímenes de odio que ocurren, sobre todo en un país como México, con un nivel de impunidad tan grande, en donde cualquiera puede ser víctima de alguien.

Quizá lo que más duela, además de la muerte de un miembro de la comunidad en un acto de violencia, es la indiferencia de la sociedad ante ese hecho, porque existe una espeluznante sensación en la población de que, por ser Trans, se lo merecía. Esta situación de violencia generalizada, interiorizada, la sufren las personas víctimas de violencia sexual (le pasó por puta, por puto, ¿qué estaba haciendo en la calle? ¿qué estaba haciendo sola? ¿se ve que lo estaba pasando?), las víctimas del crimen organizado (seguro andaba en malos pasos, algo debió haber hecho) y en las víctimas de cualquier tipo de violencia, incluida la doméstica (¿por qué no lo/la dejó antes? Él/ella así se lo buscó).

Debemos avanzar como sociedad, y admitir que, si bien, más información y prevención reducen nuestro riesgo de ser víctimas, en un crimen, en un acto de violencia, el culpable siempre es el victimario, la persona que consciente y voluntariamente decidió hacerle daño a otra persona, de manera desproporcionada, cruel, innecesaria. Ese es el monstruo que vive en el corazón de cada persona, ese es el origen, la causa, la razón del mal.

Que haya habido la necesidad de un día en específico para una forma de violencia específica es muy significativo; demuestra que hay un riesgo verdadero para las personas que viven una identidad diferente, y no nos engañemos, quien quiere hacer daño, sólo necesita un pretexto, y la complicidad tácita de una sociedad que va a culpar a la víctima en lugar de la agresor.

Tomemos consciencia de que el silencio de los buenos es un aplauso para los malos; tomemos consciencia de que odiar sin causa es una enfermedad social; tomemos consciencia de que ya no existen o ya no deberían existir razones para matarnos unos a otros. Aprovechemos los días internacionales contra cada forma de violencia como una oportunidad de ver qué es lo que de verdad habita en nuestro corazón: amor, u odio.

Artemis Switch

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