DÍA MUNDIAL DE LA SEGURIDAD DEL PACIENTE

DÍA MUNDIAL DE LA SEGURIDAD DEL PACIENTE

Hola, mis amores, regresando con un tema que me toca, que nos toca a todos: La Salud. Todos, todas, estamos expuestos a que nuestra salud se vea comprometida por cualquier causa: malos hábitos, cada vez más frecuentes; accidentes, que no existe seguro contra ellos, sino para paliar sus consecuencias; pandemias, como la que acabamos de pasar y que se llevó a seres queridos. La salud es lo más importante para todos, porque sin salud, no podemos disfrutar nada más en el mundo.

Es por eso que la OMS declaró el 17 de septiembre como el Día Internacional de la seguridad del paciente, porque el paciente, sobre todo cuando se trata de enfermedades crónico-degenerativas, se encuentra expuesto a muchas cosas. Una persona con su salud comprometida puede caer en manos de impostores, charlatanes, practicantes de pseudociencias que no solo no resolverán sus problemas, sino que los agravarán, por distraer tiempo y recursos valiosos para encontrar los tratamientos adecuados.

El personal médico calificado sufrió mucho en la pandemia pasada. Vimos agresiones físicas contra el personal hospitalario, teorías de conspiración que responsabilizaban a empresas y gobiernos de lo ocurrido, malas prácticas, politización del tema y los apuntados de siempre que criticaban sin fundamento las medidas sanitarias dictadas por la urgencia extrema de la situación. Cada persona es libre de decidir si se atiende o no, como las autoridades sugieren que lo hagan, pero si deciden no tomar medidas en su salud, va a haber consecuencias, porque nadie tiene el derecho de poner en peligro la salud ni la vida de los demás.

El paciente es siempre una persona vulnerable, por lo mismo, también es una persona que corre el riesgo de ser vulnerada. Por prejuicios, las personas altersexuales, entre ellas nosotr@s, la comunidad Trans, somos discriminados lo mismo en instituciones de salud públicas y privadas. Pero no somos los únicos, ni el grupo más vulnerado. Los pacientes que pertenecen a minorías etnolingüísticas también sufren de discriminación y falta de atención; la concentración de personal médico en zonas urbanas, y su aspiración de atender únicamente, aparte, solo en las zonas y los servicios más económicamente atractivos, ponen en riesgo el acceso a la salud de las comunidades económicamente deprimidas.

Pero, sorpresa, la salud de unos es la salud de todos. Solo una vacunación efectiva de más del 85% de la población genera seguridad frente a enfermedades contagiosas, el llamado Efecto Rebaño. Así que si las grandes masas de personas que viven en comunidades alejadas, si no son atendidas, pueden generar brotes en cualquier parte. Baste recordar el caso del grupo de personas que no respetó el inicio de la cuarentena y se infectó en un viaje a esquiar. Eran personas de alto ingreso, e igual fueron infectadas.

Ahora, existen servicios altamente especializados, cuyos tratamientos deben correr por parte de las instituciones de salud pública, porque no hay manera de que una persona con ingreso promedio pueda conseguirlas. En las clínicas que atienden a la comunidad altersexual uno se encuentra con muchos casos así, y miren, no digo que a mí, que voluntariamente me sometí a una feminización de rostro, lipoescultura y cirugía de reasignación, me lo paguen todo, hablo de las muchas chicas con síndrome de Turner, que requieren para mejorar su calidad de vida de terapias hormonales constantes y de por vida, cuyo costo en el mercado es prohibitivo.

Igual, la calidad de vida de personas que nacieron en un estado intersexual puede verse afectada al momento de llegar a la pubertad, y eso no es electivo; en mi caso, yo tuve oportunidad de costearme la mayor parte de mis procesos y procedimientos, pero muchas y muchos no tienen esa opción y sí tienen esa necesidad para poder vivir una vida normal, una sexualidad plena e integral, un disfrute del propio cuerpo, una libre expresión de su identidad. Son cosas importantes, pero, como siempre, en temas de salud, todo es importante, pero hay cosas más urgentes que otras.

Por eso se escogió un día para ponderar la atención al paciente, en lo individual, en lo particular, porque todo paciente tiene necesidades específicas que deben resolverse para garantizarle no solo la vida, sino la calidad de la misma. Cada paciente es una historia que no conocemos; una vida que está en suspenso hasta que la salud se recupere, o al menos, hasta que sus condiciones mejoren.

El 17 de septiembre, muchos edificios públicos se iluminarán de color naranja, asociado con la salud. Es un momento en el que debemos también voltear a ver las necesidades materiales del personal médico, que tienen carencias indignantes, necesidades no atendidas y cargas de trabajo que rayan en lo inhumano. Para mejorar la calidad de vida de los pacientes, debemos mejorar las condiciones del personal médico, y eso debe empezar por los de abajo, los que están a nivel de calle: enfermeras y enfermeros, doctores en las unidades de urgencias, personal de guardia, gineco obstetras, residentes, prestadores de servicio, médicos familiares y médicos rurales. La salud no debe ser un privilegio, sino un derecho humano.

Aliviar el dolor y el sufrimiento del mundo es un juramento para el personal médico, pero debe ser también una aspiración de toda la sociedad. Solo así estaremos seguros tod@s; solo así seremos verdaderos seres humanos; solo así seremos los guardianes de nuestros hermanos y hermanas, y crearemos un ambiente más seguro y justo para nuestros descendientes, para los que vienen detrás, que deben crecer en un mundo donde sepan que se ha hecho un gran esfuerzo por erradicar las enfermedades erradicables, reducir el sufrimiento de las enfermedades crónicas y llevar bienestar a cada rincón del territorio nacional.

Como pacientes potenciales, cuidémonos, tengamos mejores hábitos. Como ciudadanos, procuremos la atención sanitaria universal. Como human@s, que ningún dolor nos sea ajeno, y siempre que podamos, tendamos la mano a quien la necesite.

Los Ama: La Princesa Judith

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