EDUCACIÓN INCLUSIVA, ¿QUÉ NECESITAMOS?

EDUCACIÓN INCLUSIVA, ¿QUÉ NECESITAMOS?

Ante todo el escándalo por una escena de 5 segundos en la película de PIXAR de Ligthyear, hay que replantearnos la pregunta de cuándo es pertinente que los niños sepan que existen otras identidades, orientaciones, expresiones de género y modelos de familia aparte de las Heterosexuales Cisgénero.

Atención, he dicho “pertinente”, porque no voy a discutir que es NECESARIO. Los niños no viven en burbujas, y tarde o temprano lo sabrán, y entre menos natural sea este conocimiento, menos sabrán cómo reaccionar a esta realidad. Hay dos posturas que son igualmente discutibles: los más conservadores dirán que NUNCA es pertinente, los más liberales dirán que LO ANTES POSIBLE, cosa que tampoco comparto.

La postura del NUNCA es insostenible. En una sociedad libre, democrática, justa, laica y educada, los Derechos Humanos de tod@s deben estar garantizados, y entonces los niños o los muchachos entrarán en contacto con personas que viven de una manera distinta antes o después, pero en algún momento,y que lo hagan sin que esto les cause conflicto depende, con perdón, de los padres, no de las personas distintas.

Entender al otro es el camino a la paz, a la sana convivencia y a la libertad verdadera. En el mundo hay culturas, religiones, filosofías, ideologías de todos los colores y de todos los sabores, y criar a los niños para “resistir” y “oponerse” a los distintos no les hará bien; al contrario, los aislará y les dará menos herramientas para comprender el mundo y para interactuar en él.

La incomprensión de la realidad ajena ha dado lugar a desfiguros tan aberrantes como cuando el Secretario de Estado de USA, Henry Kissinger, preguntó en televisión el por qué árabes y judíos no podían hacer la paz como “buenos cristianos”. A ese nivel puede llegar la ignorancia de lo grande y diverso que es el mundo.

Sobre la postura de LO ANTES POSIBLE, tengo que decir que los niños son seres que apenas están aprendiendo y comprendiendo el mundo, y que son inocentes a grado extremo, ajenos a los prejuicios del mundo hasta que alguien se los enseña. Deben aprender todo de manera natural. Los traumas en la infancia vienen de un rompimiento violento de la idea que tenían del mundo, al que deben comprender despacio, cada cual a su tiempo, y de manera ideal, sin imposiciones. En el mundo existen muchas cosas, y cada quien es libre de elegir las que quiere para sí mism@, con las que cada quien se sienta comod@, y la misma libertad para elegir, y el mismo respeto a la elección de cada cual, es lo que significa vivir en libertad.

Entonces, mi postura es que los niños aprendan el mundo a su ritmo, con contenidos que estén dentro de su nivel de comprensión, pero que no ignoren que el mundo es diverso, para darles la oportunidad de preguntar lo que quieran preguntar acerca de lo que ven (les juro que la mayoría no preguntará por el besito el Ligthyear, sólo si pueden tener un gatito robot). El PÁNICO absurdo de muchos padres, políticos y comentócratas de que, si hay una sola sugerencia de que la diversidad existe en los contenidos que están a disposición de los niños, su infancia estará arruinada, es reflejo de los prejuicios de los adultos, no de la realidad de los niños.

En la escuela caen todos, e hijos de cada tipo de familia se encontrarán ahí, intercambiarán pegantinas, compartirán equipos de trabajo, se sumarán a partidos de fútbol, compartirán galletas y comentarán lo que esté de moda. Yo no quiero que las batallas del mundo de los adultos se libren en los patios de las escuelas. Los patios de las escuelas pueden ser un lugar muy violentos cuando los niños ven como un juego la “Ley del más fuerte”, y las niñas ven como juego el “excluir a la fea, a la rara, a la marimacha”. Necesitamos una educación para la paz, para el respeto, para la igualdad ante la ley y la libertad de vivir y sentir como a cada quien le nazca.

Voy a recomendar muchísimo un libro que un amigo maestro me roló hace poco. Es del 2014, y aunque no toca cuestiones de género, sirve mucho para fomentar el diálogo y tocar los temas de la tolerancia, la inclusión y la convivencia con los niños. Está dirigido a niños de entre 10 y 12 años y es una maravilla. Se llama “El club de los raros”, y es del español-catalán Jordi Sierra I Fabra. Lo leí en pantalla, como casi todo lo que consumo, pero la versión ilustrada debe ser bellísima. Les pido que lo busquen.

Para finalizar, seamos los adultos que necesitábamos cuando éramos niños. Así puede que este mundo conozca la paz.

Artemis Switch.

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