EL ARCOIRIS REFLEJADO EN UNA DISCO BALL


EL ARCOIRIS REFLEJADO EN UNA DISCO BALL

Amigues, camarades, tenemos que hacer historia y rendir tributo a quienes pelearon por la libertad de la que hoy, sin ser plena ni total, gozamos. Este artículo que les voy a poner como link es un recuento de lo difícil que era no ser Heterosexual en los años 70’s, en un lugar tan restrictivo, conservador e hipócrita como la Puebla de los años de la Guerra Sucia, donde se perseguía a la disicencia política con arrestos arbitrarios y torturas, y a la disidencia sexual no sólo no le iba mejor, sino mucho peor. La entrevista es al sobreviviente y activista conocido como Antoine (Antúan se pronuncia), hombre gay y famoso travesti escénico, que cuenta muchas cosas horribles del pasado, pero con una gran fe en la lucha por los derechos LGBT y en lo que el futuro nos depara: https://www.chiapasparalelo.com/noticias/2020/05/homosexualidad-y-travestismo-en-los-anos-70-la-historia-de-antoine/

Para quienes no vivieron esta época, todo puede parecer irreal, pero fue real, y solo tenemos que descuidarnos un segundo, y las fieras del pasado podrían regresar. La policía de aquellos años podía, violentando todo derecho, irrumpir a una reunión privada, a puerta cerrada, a arrestar por el cargo de “pederastia activa” (así como se oye), a grupos de hombres adultos que simplemente estaban conviviendo y loqueando en lo privado sin molestar a nadie.

De la misma manera, una prensa sensacionalista, violando los derechos humanos de las personas detenidas, publicaba fotos infamantes con titulares grotescos, como “mujercitos descarados”, exhibiendo con encono a personas decentes, pero gays y ocasionalmente travestis, como si fueran criminales, monstruos, degenerados y todos los adjetivos que se les ocurrían (y tenían mucha imaginación).

Antoine tuvo la desgracia y la oportunidad de ser el fotógrafo de la entonces Dirección de Seguridad; la desgracia, porque podía ver como sus conocidos o personas como él eran maltratados, humillados y vejados, pero la oportunidad de hacer algo por ellos. La instrucción es que los detenidos le pasaran, con señas de la mano, los números de teléfono de sus familiares, porque mejor un problema en casa que pasar hasta 15 días detenidos sufriendo torturas y hasta violaciones en los separos.

Después de haber tenido que pagar con cuerpo una fianza, porque según la hipócrita heteronorma, el que penetra no es el Gay, y está mal que alguien sea Gay, pero quienes sexualizan y desean a los Gays pueden considerarse, y se consideran, Hetero, decidieron hacer algo al respecto, contactando a la legendaria y aguerrida Mujer Trans Xóchitl, de la Ciudad de México, para que los auxiliara y les enseñara a hacer activismo.

Las marchas por la diversidad en los 70 eran una cosa distinta, casi deprimente, pero tenían que empezar a hacerse. No era un desfile colorido con carros alegóricos y música de moda, sino casi procesiones con velos blancos, y al llegar al Zócalo, más que un final, era una huída. Piensen en eso cada vez que llegue Junio.

Se fueron consiguiendo espacios a punta de chantajes. La señora Xóchitl era tajante en esto: “Apoyas, no hablo, estorbas, suelto la sopa”, y así, aprovechando a su favor la doble moral, la pequeña comunidad Gay de Puebla fue organizando fiestas, a las que fueron con miedo en un principio; consiguiendo clubes y centros nocturnos afines, donde, además de hacer fiesta, se gestaba la lucha por los derechos (hay que explicarle a muchas personas que la fiesta es para atraer a la concurrencia, pero la razón es otra; que no todo es encaje, faje y lentejuela). 

Antoine fue pasando de su trabajo de día a tomar como único ingreso su trabajo de noche, organizando shows, abriendo espacios, consiguiendo licencias, armando vestuarios y contactando a las personas correctas para hacer la vida más vivible para la comunidad LGBT, antes de que estas siglas existieran, antes de que la lucha por los derechos de la comunidad fuera reconocida, antes del cambio de los códigos penales. Hagamos memoria y nunca olvidemos, y ojalá nunca tengamos que pasar por las duras pruebas y el trabajo titánico de quienes empezaron con todo lo que hoy tenemos. Antoine cuenta:

“Yo, en lo personal, he visto todas las aperturas, he visto caer todas las murallas, he visto abrirse todas las puertas, he visto… entrar la luz. ¿Por qué? Porque me ha tocado vivir una época del cero total a un diez de hoy. Y vamos por un cien. Eso siempre me motiva a platicar lo que he visto y lo que viví”.

Aplausos.

Artemis Switch.

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