El origen de la transfobia

El origen de la transfobia

No hay semana que no se me rompa un poco el corazón cuando veo que una compañero o compañera de la comunidad trans ha sido agredid@, incluso asesinad@, en la prensa de nota roja. Agredir a cualquier persona por ser quien es y vivir como eligió vivir, es un crimen de odio, no hay otra forma de llamarlo. Las cosas como son.

¿Por qué este clima de odio? Como en todas las cosas importantes, no hay una única causa: fanatismo religioso, masculinidades tóxicas, sentimientos de rechazo y miedo a lo diferente. He recibido rechazo de personas que ni siquiera me habían conocido todavía, pero al saber de mi condición, simplemente no quisieron conocerme. Un@ se va haciendo resistente, pero a veces no puedes evitar que te duela un poco.

Existen prejuicios muy arraigados, como el de que tod@s los que integran la comunidad somos promiscuos y degenerados. Si acaso supieran que no es así, que igual que en todos los colectivos, hay personas que sí, personas que no, y que los hábitos sexuales de las personas son independientes de sus preferencias. En fin.

Hablando de machismo, algo que señalan con frecuencia los gays es que, en el fondo, los heterosexuales que los agreden tienen miedo de ser tratados por otro hombre de la misma manera en que ellos tratan a las mujeres. Algo debe de haber cierto en ello.

La transfobia, siguiendo esa línea de pensamiento, puede venir de un miedo profundo a que les realicen una cirugía de reasignación de sexo sin su consentimiento, algo que Pedro Almodovar explota en su película “La piel que habito”; y sí, la película es muy fuerte por ese y otros temas, pero es un trabajo de ficción. Por el tiempo que toma, los pasos del proceso y todas las personas necesarias para realizarlo, hacerlo en secreto y sin consentimiento es imposible, ni siquiera muy difícil, es absolutamente imposible.

No hay que matizar nada, el proceso para una reasignación de sexo es duro, es largo, es costoso, exige mucho de quien lo atraviesa. De ninguna manera es una decisión que se pueda tomar por capricho ni a la ligera. Tener que pasar por todo eso es mucho más duro si además se tiene que enfrentar rechazo, incomprensión, ignorancia y violencia. No existe en realidad un programa de educación sexual que explique de manera general lo que es ser transgénero o transexual, y la transfobia también implica que hay quienes se opongan a que tal cosa sea posible, por miedo a que haya más de nosotr@s.

No, definitivamente no. Si hubiera más información, más personas se enterarían de las opciones hormonales y quirúrgicas disponibles, y quizá alguien que siempre hubiera querido hacerlo, que no supiera qué tenía que hacer para llevar a cabo su transición, lo harían, PERO NADIE que no sea trans en el fondo y de principio, se va a volver trans sólo por enterarse de que tiene opciones.

Lo que sí cambiaría, y que rezo porque cambie, es el hecho de que una sociedad sensibilizada e informada sobre la condición de trans nos permita a los que lo somos integrarnos mejor a la sociedad, no ser discriminados laboralmente y, sobre todo, no ser parte de la más terrible estadística de cualquier país, la de los crímenes de odio.

Muy esperanzada, la Princesa Sapo. 

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