¿QUÉ ES LA EXPRESIÓN DE GÉNERO?

¿QUÉ ES LA EXPRESIÓN DE GÉNERO?

(Perdona si no encajo en tus estereotipos)

Bien, ya espero haber hablado con la suficiente claridad acerca de lo que es la identidad de género, o sea, con las diversas maneras en que hay de identificarse, asumirse y practicar los diferentes géneros que sean reconocidos y más o menos aceptados dentro de una sociedad, lo que me lleva al siguiente punto, la expresión de género.

         Aquí, todo se vuelve mucho más fluido. Los estereotipos, aunque tienen fundamentos históricos y culturales, son insuficientes para contener la complejidad del comportamiento humano, y a la larga, se convierten en representaciones inexactas, insultantes y prejuiciosas sobre la manera en la que vemos a los demás, y en la que nos ven los demás.

         La repetición de los estereotipos hace un daño terrible a las minorías, porque hacen sentir a las mayorías que entienden algo de lo que no forman parte; limitan la empatía, la capacidad de comprender e interesarte por los sentimientos ajenos. Esto se aprende en casa, se refuerza en las escuelas (depende del tipo de escuela, y se aprende más en el patio de ésta que en las aulas), y se refleja en las creencias que tenemos ya en la vida adulta.

         Un estereotipo puede ser el de que “Todos los homosexuales son afeminados”, lo cual es una gran mentira. En las identidades de género hay muchas maneras de vivir la homosexualidad, desde algunas que incorporan elementos de identidad del género femenino, hasta los gays hiper-masculinos. Curiosamente, la cultura machista se siente amenazada por ambos extremos: por un lado le ofende que haya hombres que no sean masculinos, como si eso les restara puntos en el carnet de hombría general; por el otro, un gay hiper-masculino los hace sentir inseguros e intimidados, ya que sienten que el hecho de que un gay sea más fuerte y se vea más macho que ellos los descalificara como “hombres de verdad”. Entre ambos extremos hay todo un espectro que pasa por la muy confusa para ellos “zona queer”, que comprende a todas las personas que expresan su personalidad de manera no binaria, o sea, sin identificarse como masculinos o femeninos.

         El estereotipo de que “Las lesbianas son todas feas y lo son porque no la las han XXXXXX bien” es igualmente insultante y dañino. Compañeras lesbianas hay de todos colores y sabores, desde las que son muy femeninas (que ofenden a los homofóbicos porque las consideran objetos de deseo que deberían tener derecho a poseer), hasta las que adoptan en su expresión de género actitudes y apariencias masculinas (lo que los ofende, porque, por ejemplo, que una mujer sea mejor mecánica que ellos les baja la autoestima).

         Estamos hablando de personas, no de sexos. Estamos hablando de sus sensibilidades, inteligencias, actitudes, aptitudes, gustos particulares, historias personales, deseos, esperanzas, I DEN TI DA DES. Todo eso no tiene que pasar directamente ni por el sexo biológico, ni por la preferencia sexual, y mucho menos por lo que los prejuicios y estereotipos de nuestros ancestros crearon y transmitieron.

         Estereotipos y prejuicios hay, desgraciadamente, miles, y cada día de nuestra escuchamos al menos uno, pero en un mal día escuchamos hasta uno por hora. Los estereotipos son tan terribles que a muchos miembros de la comunidad LGBT les impiden desarrollarse profesionalmente. Los “Eso no es de mujeres” y el “Eso es de maricas” lastima incluso a los heterosexuales. Si supieran la cantidad de mujeres heterosexuales con extraordinarias aptitudes lógico-matemáticas que quedaron como amas de casa porque estudiar una ingeniería era “de lenchas”; o la cantidad de talentosos artistas, muy sensibles y heterosexuales, que no entraron a diseño o a artes plásticas porque “eso no es de hombres”.

El chiste clásico de que un arquitecto es un hombre que no fue lo suficientemente macho para ser ingeniero, ni suficientemente gay para ser diseñador, es una afrenta a todos, a los hetero, a los gay, y a los arquitectos, ingenieros y diseñadores gays o heteros, y es sintomático de los prejuicios vigentes en esta sociedad.

         Ser lo que quieres ser es tu derecho. Nada debe limitar (salvo las reglas básicas de no lastimar a nadie ni forzar nada con quien no esté en condiciones de intimar consciente y voluntariamente contigo, lo que es igualmente válido para LGBT´s y para heteros) ni la preferencia que tengas, ni la identidad de género que asumas, ni la forma en que la expreses, ni lo que quieras hacer con tu vida (si es lícito y honrado). Literalmente, los prejuicios atentan contra la libertad, contra la identidad, contra el desarrollo pleno e integral de los seres humanos, y lastiman a todos. Es el momento de ponerles fin.

         L@s quiero bien, l@s quiero felices, l@s quiero libres, l@s quiero, punto.

         La Princesa Sapo.

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