FAMILIA

FAMILIA

Hola, queridos… De regreso su princesa favorita, con todo Marzo y la primavera a flor de piel.

Pues sí, que quiero hablar de la familia, porque no nos vamos a cansar de decirlo, “la familia la forma el amor”…

Y no es cosa moderna, ni pura cursilada, ni algo “moderno” o que atente contra los valores… Bueno, quizá sí, pero hay que ver a cuáles valores de quiénes.

Porque resulta que, según la antropología, cuando éramos una manada humana, una horda, pues no había propiedad, los infantes eran cuidados y protegidos por todos, no había monogamia y los parentescos eran matrilineales, para no equivocarse. Ese fue el modelo, literalmente natural, de familia, por el 90% de la existencia humana.

Y bueno, la sociedad cambió, creció y se complicó. Llegó la propiedad privada, y con ellas las herencias, los apellidos y la monogamia para no heredar a hijos ajenos… Con sus asegunes, porque en Egipto y Roma había maneras de que se adoptara legalmente como hijo a alguien que ya era un adulto, para que, por medio de pactos políticos y adopciones estratégicas, se mantuviera el poder y el patrimonio en pocas manos. Y esas eran “familias”, un tipo de familias que ahora no serían bien vistas, pero que fueron la norma por muy buenos siglos en el mundo occidental.

¿Y qué pasó entonces?, pues que Roma cae, Europa por 1000 años transita hasta el renacimiento, que los nobles se casaban con los nobles, y de tanta cruza entre parientes llegó el momento en que todos los reyes europeos eran hemofílicos y los podías matar con un alfiler, además de que, por ello, literalmente tenían la “sangre azul” por eso, mientras que abajo, las personas se casaban o no se casaban, se juntaban o se separaban sin orden ni concierto, por el puro gusto de hacerlo.

Lo que los conservadores llaman “modelo tradicional de familia” es una cosa muy reciente, muy occidental y muy burguesa.

Basta de dar clase… Hoy quiero hablar de mi familia.

Hoy quiero hablar de mi maravillosa tía que empezó siendo mi profesora favorita en secundaria, y sin la que no hubiera sobrevivido.

Quiero hablar de mi hermano del alma, venido del otro rincón del país, que es rudo, rudísimo, y me pegó su gusto por el rock duro, y que si me ve llorando, simplemente me pregunta: “¿a quién hay que matar?”

Quiero hablar de mis “sisters”, trabajadoras nenis que siempre están para mí y que después del trabajo se juntan conmigo para el chisme y el cafecito con piquete.

De la inacabable fila de “mejores amigos por un rato” en las salas de espera.

De los niños que conocí desde la cuna, y que mirando para arriba con sus ojotes bien abiertos me preguntan todo lo que se les ocurre, y yo les respondo con la verdad, y sus madres se lo repiten y ellos lo entienden. Los más grandes ya van para los 12 años, y no tienen reparo en decirme tía.

Esa es familia también… No hay un modelo único, y la existencia de un tipo no depende de un orden “natural”, sino de una necesidad social, de un sistema político, económico y religioso.

Hay en el mundo familias poligámicas (un hombre, muchas mujeres), androgámicas (una mujer, muchos hombres), matrimonios abiertos, parejas swingers, parejas que se quieren, pero que no tienen sexo, o no entre ellos, y cuanta combinación o variante pueda existir de acuerdo a las probabilidades.

El objetivo no es encajar en un molde…

El objetivo es ser feliz…

Yo soy feliz y les deseo a tod@s esa felicidad…

Es primavera, hay pretexto para ir liger@s, colorid@s, sonrientes sobre los campos floridos…

Que los vientos de la guerra se detengan pronto y para siempre…

Me voy a regalar un tatoo de una flor y un colibrí.

Los amo. No lo olviden.

La Princesa Judith.

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