HOLA, SOY UN HOMBRE TRANS

HOLA, SOY UN HOMBRE TRANS

Hola, me quiero presentar. Por reglamento de la página, por las cláusulas de confidencialidad y por mi propia seguridad, no doy datos que revelen mi identidad, pero este es un espacio para compartir, y pues, como que yo quiero compartir muchas cosas.

Las zapatillas de la compañera Princesa Sapo son grandes, y escribir después de ella, pues no es tan fácil, así que les pido paciencia.

Yo nací usando zapatillas, qué les puedo decir. Toda niña es tratada, con más o menos insistencia, para que sea princesa, educada, delicada, bonita, pero algunas, como yo, queremos otra cosa; nos interesan otras cosas, y no nos gusta estar bonitas, arregladas, limpiecitas y sonrientes.

A mí me encantó de inmediato la comodidad de los pantalones, lo resistente de las botas, hechas para caminar por las piedras, y pues, los tacones que te hacen tropezar y se rompen nomás de verlos no son cosa mía. Ya a los 9 años tenía más curiosidad por la caja de herramientas de mi papá que por el cajón de maquillaje de mi mamá.

Y uno es contreras. Mientras más me dijeran que “las niñas no hacen eso”, más ganas me daban de hacerlo. “las niñas están siempre limpias”, pues a brincar charcos; “las niñas no dicen palabrotas”, pues con mis compas, yo era quien soltaba más palabrotas; “las niñas no juegan con los niños”, pues yo insistía hasta que me dejaban jugar futbol, pero siempre me querían meter de portero.

Y es que no es que el mundo de las niñas esté mal, ni el que el de los niños sea perfecto, pero uno se va sintiendo más a gusto en uno o en otro. No les pasa ni a todas ni a todos, pero a quien le pasa, le hace la vida complicada por un rato.

Y es que mucha gente alrededor tuyo te dice que estás mal, que eso no está bien, que es algo “cochino”, de “degenerados”, que es pecado y que tienes a un demonio dentro (les juro que así me lo dijeron). En la escuela las maestras en primaria, y maestros de los dos sexos en secundaria para arriba, algunos con muy buenas intenciones, no saben cómo tratarte, y los compañeros y compañeras… Ufff, eso es otro boleto.

Porque los niños y las niñas se acomodan solos, pero los padres opinan y entonces ya no saben qué pensar de uno ni cómo tratarte. Para muchos niños, jugar rudo con una niña no los inquieta, a otros medio los detiene, pero luego agarran confianza, y con las niñas, pues no encajas del todo, porque no hay casita, comidita ni pruebas de vestido ni peinados que nos guste compartir. 

Bueno, no soy un hombre Trans tan joven, en mi generación, los viejos juegos de toda la vida ya iban de salida y mi adolescencia se vivió por internet, y qué les cuento, que ver mujeres fuertes y hombres andróginos, pues sí me tocó.

Y luego, la pinche heteronorma: “así no le vas a gustar a ningún hombre”. Dos cosas, en primera, ¿ya me preguntaron si quiero gustarle a alguno?, y en segunda, ¿saben que a muchos hombres les atraen las mujeres un poco rudas y que les puedan ganar en deportes, en videojuegos o tomando shots?

Y es que hay muchas mujeres rudas allá afuera que tienen algunas actitudes transgénero, pero son completamente heterosexuales, y sí, amiga, tu novio prefiere pasar tiempo con ellas porque hay cero dramas. Yo fui un poquito mucho más lejos.

Y es que, bueno, yo, ni heterosexual, ni Cisgénero. Yo no sólo quería convivir con hombres, competir con hombres, portarme como hombre, yo quiero la experiencia más cercana que pueda a SER un hombre.

Y claro, te dicen que estás loca (en todo caso, loco, mamá), que es una fase, te mandan al psiquiatra y te presentan hombres guapos (según los gustos de las demás). No, no es por ahí.

Miren, habrá espacio para que les cuente muchas cosas en esta columna a la que me invitaron… Les juro que tengo chingomil experiencias que compartirles, lo que me tiene más vuelto loco es cómo voy a firmar la columna, porque quiero rendirle homenaje a la Princesa, pero no quiero que suene o a burla, o a personaje de Shreck.

Entre muchos nombres malos que se me ocurrieron (El Príncipe Teñido, o el choteadísimo y retro de La Princesa Caballero, entre muchos peores), me quedaré con el nombre de pluma de Artemis Swich, Artemis, porque Artemisa era una Diosa más macha que sus parientes, y porque Swich es cambiar de rumbo, y eso ha sido una constante en mi vida.

Mucho gusto en conocerlos, nos estaremos leyendo aquí.

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