IT´S BRITNEY, B¡TC#!

IT´S BRITNEY, B¡TC#!

Bien mis amores, esto es algo que tenía guardado desde hace mucho tiempo, y mi pecho no es bodega. El tema es la SEXUALIZACIÓN.

Uno de los mitos más grandes acerca de las personas del colectivo Lésbico, Gay y Trans, es que siempre estamos sexualizándonos; que la única manera de interactuar entre nosotr@s es en un ambiente denso, sórdido, sucio y casi sacado del set de Calígula. No, no es así.

Por supuesto, cuando no puedes sacar los colores en muchos lugares, no sólo por cierta hipocresía de una sociedad que está construida para consumir grandes cantidades de sexo por todos lados, sino por cuestiones de seguridad personal, pues sí, muchos antros donde nos reunimos tienen ese ambiente de fiesta excesiva y cachonda, con ropa reveladora, glitter, lentejuela, maquillaje, máscara y pluma. No lo voy a negar.

Pero esa es la fiesta; no es todo lo que somos, ni es todo lo que nos representa.

La sexualización propia como una manera de auto afirmación y empoderamiento es algo bueno, positivo. Les juro que mejora la autoestima, y les juro que me veo di-vi-na con uniforme escolar de ánime; pero esa es otra historia.

Lo que es hipócrita es que la sexualización institucional, histórica y heteronormada está bien, y que la sexualización propia y alternativa esté mal. Voy con un ejemplo.

It´s Britney: Durante todo el tiempo que duró su tutela, ella no dejó de ser sexualizada en todas las maneras posibles. Desde antes de la resolución de la corte que puso su carrera, propiedades, sus decisiones y patrimonio en manos de su padre, desde que era una niña que despuntaba por belleza, gracia y talento, ella ya era sexualizada. Desde el comienzo de su carrera, siendo menor de edad, al segundo 22 de Hit me baby one more time, ya estaba siendo sexualizada como lolita escolar rubia.

Esto no es nuevo, y no porque sea normal, es sano. Muchas estrellas infantiles fueron hipersexualizadas antes de la mayoría de edad; ahí está mi Lindsey Lohan; mi Milla Kunis, etc. Y volviendo a Britney, esto estaba tan denso, que en entrevistas tenía que decir que era virgencita y regaba las flores para que fuera más “deseada” e idealizada por el público.

Y va, cuando las estrellas infantiles salían a la sexualización de su propia imagen, buscando adueñarse de su narrativa y de su cuerpo, llegan éxitos como Slave for You, de Britney, o Dirty, de Christina Aguilera, y a los que siempre critican, les parece mal, porque “eso ya es demasiado”. Perdón, una ADOLESCENTE, en el pasillo de una ESCUELA, con la blusita amarrada bajo los pechos YA ERA DEMASIADO.

Esto viene al caso porque Britney, de nuevo dueña de su propia vida, carrera y bienes, ha sacado fotos, videos y contenido con una carga de sexualización que, a los que todo se les atraganta, han criticado, con la frase de: “¿para eso quería quedarse sin tutela?, ¿para andar de p#t@?”

No, no no no. Ella ya ERA sexualizada para beneficio de otros, bajo la tutela de otros y para el consumo de otros. Ella se está haciendo dueña de esa parte de sí misma, y si es su decisión y la hace sentirse fuerte y aceptada, dele, mija.

El poder sobre la propia imagen no es todo lo que somos, pero es una parte importante de nuestro desarrollo como personas. Si hay quienes no puedan ver más allá de eso, pues pobres, pero es algo mucho más grande e importante que andar enseñando piel; y cuando alguien que no sabe nada de mí me critica y me simplifica en una imagen y un estereotipo, yo pienso, y a veces digo, bien empoderada: “It´s Britney, B¡tc#”.

La Princesa Judith.

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