LA CULPA ES DE LOS PROGRES 3

LA CULPA ES DE LOS PROGRES 3

Parece que esto se va a convertir en una sección mensual, porque la mata sigue y sigue dando. Una vez más,la cancelación de series como The Owl House, el “hate” al final de la serie de Avatar, La Leyenda de Korra (hace ya diez años) y comics subsiguientes, el “fracaso” de Ligthyear, se atribuye a la agenda progre,pero eso no explica muchas cosas.

Comparan el desempeño de Ligthyear en taquilla con el aplastante éxito de Jurassic Park: Dominion, pero ignoran que en esa película, sin beso de por medio, también hay un personaje Les: “No te preocupes, a mí también me encantan las pelirrojas” dice la piloto que, al final, es la que salva a todos. 

El estreno del verano promete ser Thor: Amor y Trueno (también propiedad de Disney), donde, sin beso de por medio, no se esconde que el personaje de Valkiria es también Lésbico, ni que en el planeta de Korg, el amigo de piedra de Thor, es posible que dos machos engendren descendencia. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Es la inclusión el motivo del fracaso de una película, o un factor decisivo? O es todo esto una muestra de intolerancia desproporcionada.

La polémica viene de la imagen de la casa productora. Si el contenido está dirigido “para niños”, entonces cualquier mención de diversidad es sacado de toda proporción. Aunque hay que ser claros, yo lo sé, soy de esa generación de tíos, los niños que pedían y pedían que les pusieran en el DVD o en el VHS casi extinto en esos momentos Toy Story, ya tienen entre 23 y 25 años. La película era más para ellos que para los niños.

Disney (propietaria de PIXAR), está en terreno resbaloso, ya que, por una parte, mantener la imagen de que todo en ellos es limpio, casto, puro y asexual, los mantiene entrando casi sin resistencia en todos los hogares, mientras que, por otro lado, sí existe una sexualización de sus personajes femeninos, y no sólo lo saben, sino que lo usan como mercadotecnia (todas las imágenes que hay en internet bastarían para probar mi punto, pero, por su salud mental, no las busquen).

Además, de esa sexualización pasiva, la comunidad LGBT, tan desprovista de referentes culturales en los medios masivos de comunicación, ha adoptado a muchos de sus personajes, principalmente femeninos, como íconos. El éxito de la canción “Let it go” no sería entendido sin el hecho de que la comunidad la adoptó como tema “para salir del closet”, sobre todo en su versión en español (juro que me harté de escuchar “Libre soy” en el año en que estuvo de moda).

Por otra parte, en México se hizo una puesta en escena travesti llamada “…Y llegaron las brujas”, que se apropiaron de la imagen reinterpretada de Maléfica, La Reina Malvada y de Cruella. Si bien este es un producto sin conexión con la empresa, es una muestra de cómo las creaciones de La Casa del Ratón pueden y son incorporadas a toda la cultura popular, les guste o no. 

La espectacular muestra de vestuarios de la Cruella interpretada por Emma Stone no sería entendida sin su comparsa modisto, que simplemente no contesta preguntas sobre su orientación o su expresión de género, al más puro estilo de “Lo que se ve, no se pregunta”. Disney no nos acepta abiertamente, pero bien que se beneficia de nosotros, y eso se llama muy feo en mi barrio: se llama ser hipócrita.

Porque si la bandera del anti-progresismo es no poner menciones a la diversidad en productos dirigidos a los niños, pues no funciona, porque hay dos cosas que a los niños de hoy les gustan más de lo que les gusta Buzz Ligthyear: los dinosaurios y los superhéroes, así que, ¿cuál es su excusa?

Así las cosas, la batalla en los medios es si debemos volver al pasado, y erradicar cualquier mención de diversidad en todos los medios y en todos los contenidos a los que los niños tengan acceso, o madurar como sociedad y dejar que los niños pregunten lo que quieran preguntar, confiando en darles una respuesta acorde con la realidad, no con los prejuicios. Yo lo tengo clarísimo: el acceso a información o la falta de ella no me hizo ni más ni menos Trans; pero una conversación informada, calmada y responsable acerca de que hay más formas de vivir la vida, me hubiera hecho la vida más fácil.

Con o sin besos en pantalla, el que va a ser, va a ser, y el que no, no, y de niño o niña, lo chido es ver naves espaciales, velociraptores y vikingos espaciales. Esta discusión está fuera de proporción, y los progres no estamos perdiendo nada con intentar, son los censores de toda la vida los que se están exhibiendo con argumentos a medio cocinar e indefendibles en una discusión verdadera. Al menos, así lo veo yo.

Artemis Switch.

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