LA CULPA ES DE LOS PROGRES 5

LA CULPA ES DE LOS PROGRES 5

Una vez más, estamos en su espacio favorito, donde revisamos de qué nueva cosa nos acusan a los que defendemos una agenda pro representación justa, pro Derechos Humanos de tercera y cuarta generación, o gente diversa a secas.

El tema ahora es la Ley de Cinematografía, que obligaría ahora a las producciones de cine beneficiarias de fondos públicos y de estímulos fiscales a ser más diversas en su casting y en la representación de los grupos sociales existentes en el país para combatir los estereotipos.

Y bueno, que en menos de 15 minutos los antiprogre decía que esto era “discriminación a la inversa” (háganme el chingado favor); que quienes llegan a un protagónico es por su talento y que esto irá en contra del propio cine y que “If you go woke, you got broke” (si aceptas la agenda progre, fracasarás).

A ver… No es un secreto que, en este país, y en muchos lugares de América latina, si no eres güerito/a de rasgos finos, y de preferencia de ojos de color, no serás la protagonista ni el galán de la telenovela; que los productores usan a los actores “morenitos” de poco más que extras, y que la representación de estereotipos es “graciosa” de acuerdo a lo que se ve en casi todas las películas de producción nacional.

Y esto es solo en materia de fenotipo físico, porque durante la mayor parte de la historia del cine, los actores y actrices LGBT han tenido que ocultar sus inclinaciones hasta el grado en que ha sido ridículo, fársico y, al final de cuentas, inútil.

Miren, que amo la interpretación que hizo Eddie Redmayne de Lili Elbe; se necesitaba de un actor (también pudo haber sido una actriz) camaleónico, dramático, sutil y muy convincente, pero el mismo Eddie dijo que, en cierto sentido, hubiera preferido que un actor/actriz Trans fuera quien representara a Lili. Maravillosa la consciencia de Eddie, pero hay un problema: Los actorxs Trans, Queers o No Binarios, normalmente no están en la mente ni del público ni de los productores, porque casi no hay papeles escritos para ellos, y los que hay, son en producciones de bajo presupuesto, sin distribución o en circuitos casi subterráneos de teatro.

El rango de trabajo disponible para los actores Gay y las actrices Les se está ampliando poco a poco, gracias a que muchos de los grandes, cuando ya su nombre y valor en taquilla los hacía intocables, revelaron su identidad alternativa (Felicidades a Ian McKellen, que es Magneto, es Gandalf y es insuperable), pero la diversidad sigue sin hacerse presente como es debido.

¿Y cómo es debido? Esa respuesta se las debo, porque no soy escritor, no soy productor, no soy director, ni me dedico a la actuación, pero hay una cosa que sí soy: soy PÚBLICO, y como CONSUMIDOR tengo derecho a opinar, a calificar, a promover o rechazar el material que se me ofrece.

Y miren, que ni yo, ni ningún compañer@ está pidiendo que cada película tenga un papel para un actor Trans (no habría suficientes, y suficientemente buen@s, menos); pero sí que cuando se escriba un papel adecuado, se le dé a un actor/actriz cercano a la experiencia que retrata el personaje. Lo que pedimos es que si existimos en la realidad real, existamos también en la realidad temática, y sí, la mayoría de las personas en el mundo son Heterosexuales Cis, pero que prácticamente todos los espacios en los medios tengan como ideal ser Hetero Cis, Blanco o de piel clara, salido de educación privada y de grupo socioeconómico alto, no corresponde con la realidad, mucho menos con la justicia. 

Lo único justo es que haya, o igualdad de circunstancias (nada fácil), o igualdad de criterios para entrar en los medios, pero esto solo sucederá si el público lo pide, porque esto no es de igualdad o de justicia, esto es un negocio.

Por lo pronto, en lo que la justicia llega, que lo que se produzca con dinero de todos tenga una representación justa y proporcionada de tod@s, es un primer paso importante… Lo que toca ahora (por favor y por piedad), es que lo hagan bien y no un fracaso más forrado de buenas intenciones.

Artemis Switch.

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