LA CULPA ES DE LOS PROGRES V; GO WOKE, GO BROKE

LA CULPA ES DE LOS PROGRES V; GO WOKE, GO BROKE

Bien, una vez más, la gente alternosexual y las personas de ideas liberales con respecto a temas de género vamos a ser los culpables del apocalipsis, así, en un mundo en recesión económica, post-pandemia, durante una crisis inmobiliaria, ante una incosteabilidad fáctica de educación superior en muchas partes del mundo, con una guerra interminable a gran escala en los límites de Europa con Asia, resulta ser que “nosotres” somos el problema más grande de la sociedad.

Miren, la publicidad ha dado grandes golpes afortunados, y ha producido campañas desastrosas, porque es igual que cualquier otra actividad humana. Hay cosas que pegan, hay cosas que no, pero lo que tienen en común las cosas que pegan, es que fueron transgresoras; es que fueron un riesgo; es que, al momento de plantearlas, alguien se escandalizó y dijo que era una locura. Esto pasó con campañas como “El Reto Pepsi”, esto pasó con la campaña maravillosa que aún es recordada de los “United Colors Of Benetton”; esto pasa ahora con la fast fashion de Balenciaga.

Pues sí, una campaña publicitaria, como muchas otras con muchas otras personas interesantes, relevantes y mediáticas, hizo que la marca de cerveza Bud Light, de Estados Unidos, perdiera, en los cálculos más catastrofistas, 5 mil millones de dólares. Esto es una muestra de la atención exagerada que los asuntos altersexuales tienen en el imaginario colectivo.

Dylan Mulvaney se llama la activista Trans con la que la marca hizo una colaboración, como la ha hecho muchas veces anteriores con grandes deportistas (algunas mejores personas que otras) y con diseñadores (a los que no se les pidió certificado de heterosexualidad ni de conservadurismo previo a la colaboración), y miren, a veces, o casi siempre, los que más exageran las cosas, terminan disparándose en un pie.

Mulvaney, con millones de seguidores dentro del medio, ahora es más famosa que nunca fuera del medio, y si es inteligente (todo indica que sí lo es, y mucho), podrá capitalizar este “escandalito” con mucha ventaja.

Las miles o millones de latas de Bud Light que fueron destruidas frente a cámaras de las redes sociales no fueron robadas ni requizadas, fueron compradas, así que el impacto económico de 5 mil millones no debió de serlo tanto. La empresa dueña de la marca Bud Light, la Anheuser-Busch Inbev, después de una bajadita en sus acciones, igualó su valor anterior en diez días y, después, tuvo un incremento de valor de un nada despreciable 8%.

Y esto es por algo que no sé si debiera compartirles, para que los haters no lo sepan, pero la Anheuser-Busch Inbev posee muchas marcas, y la gente enojada compra más cerveza que la feliz, y mientras destruían botellas y latas de Bud Light, y compraban marcas de cerveza que no fueran progres y que fueran “más machitas”, pues estaban alimentando a la misma empresa.

Recuerdo una campaña de hace unos años de la marca Tecate, que fue una joya. En ella decían que si tú eras un agresor, un violentador de mujeres, esperaban que nunca compraras Tecate, que nunca la encontraras, que nunca la disfrutaras, porque Tecate no era para ti. Esa campaña que excluía tuvo más “éxito relativo” que una que incluía, y ambas se pueden considerar dentro de la agenda progre. Lo de “relativo” viene de un concepto fundacional de la publicidad: “No hay mala publicidad, lo malo es que la gente no hable de ti, que no te recuerde”. Entonces, bajo este concepto, ambas campañas son igualmente exitosas, incluso, la “fallida” campaña Trans de Bud Light, puede considerarse más exitosa.

¿Por qué lo digo? Porque YO las recuerdo, y no soy el target de ninguna de las dos marcas, YO no tomo cerveza (con el trabajo que me ha costado desarrollar masa muscular y cuadritos, ni ganas de beber cerveza). Yo tomo licores derechos, pero que ganas de comprar una Tecate me dieron hace años, y le pregunté a mis amigos cheleros si está chida la Bud Light, y me dijeron que no, que está muy mala (en realidad lo dijeron de manera más fuerte y grosera). Esta campaña despertó el interés de quienes ni los topan. ¿Ven que esto es un éxito?

Esta es una muestra de la fragilidad del Ego de los “Machos”, que no de los Hombres Hetero Cis en general. Una persona cómoda con su sexualidad, sin conflictos ni prejuicios, simplemente ignora este tipo de campañas, o las apoya con un asentimiento de cabeza, un toque de sombrero y un pulgar arriba. Pero no, don “Esto es Inclusión Forzada”, “Los Gay se la pasan adoctrinando”, y demás frases hechas gritadas histéricamente (hay que buscar otra palabra, la “histeria” es una invención Macho-Freudiana), tiene que “demostrar” que es Heterosexual haciendo un escándalo espectacular, costoso e inútil destruyendo botellas y latas.

Esto fue, a fin de cuentas, un escándalo inútil; la compañía no perdió nada, la marca se recuperará, la activista Trans tuvo visibilidad, la cerveza derramada ni siquiera se vende bien en el resto del mundo. 

Entonces, ¿la colaboración fue un éxito? Uno relativo, puesto a que los que se iban a ofender de cualquier manera, por cualquier pretexto, en promedio, resultaron más ridiculizados que apoyados, reduciendo el impacto futuro de acciones similares de rechazo a campañas que, de principio, ni siquiera iban dirigidas a ellos. Además, la generación que consume la marca Bud Light es de algunos Boomers, muchos Generación X y una generación de Milenials veteranos; estas generaciones van de salida, las campañas de este tipo buscan como objetivo a los Centenials y a la Generación Z, menos conflictivas con la identidad y la expresión de género no Heteronormada. Esta fue una campaña para el consumidor del futuro, y creo que, en este sentido, funcionó.

Así que bueno, hasta aquí mi reporte.

Artemis Switch. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *