LA REPRESIÓN


LA REPRESIÓN

Al llamar a las cosas por su nombre, yo, su amigo, el que firma como Artemis Switch, ingeniero de profesión, identificado y reconocido en documentos oficiales con una persona del sexo masculino, viví represión mientras crecía, y todavía, de vez en cuando, sigo padeciéndola. 

Una vez pasado el mes del orgullo, donde muchas empresas e instituciones se muestran solidarios con los que no somos heterosexuales cisgénero, hay que denunciar lo que es la hipocresía, la falsa solidaridad, el apoyo de dientes para afuera. El mundo sigue sin ser un lugar justo para los que son diferentes, y sí, pueden decir que salimos a manifestarnos con banderas de colores una o dos veces al año y que “eso debe bastarnos”, y que simplemente lo hacemos “por gusto exhibicionista”. 

La realidad es mucho más complicada, porque sí, salir todos a la calle, acompañándonos hombro con hombro, es por una necesidad de afirmación después de habernos sentido sol@s, abandonad@s, incomprendid@s por muchos años. Esta es nuestra venganza contra todo el tiempo pasado en el clóset, presa de recriminaciones injustas de personas que quieren obligarnos a vivir de una manera que no sentimos, a esconder todo aquello que somos y queremos compartir en un ambiente libre de prejuicios. 

Sí, sigue siendo necesario marchar; cuando estemos perfectamente integrados, créeme que lo seguiremos haciendo, pero como la celebración mucho más feliz y alegre, sin tener que recitar al final de cada marcha la lista de las personas que han sido asesinadas víctimas de la intolerancia y de la transfobia y la homofobia.

He perdido la cuenta, quizás porque ni siquiera vale la pena recordarlos en primer lugar, de las personas que, habiendo reconocido como varón, y convivido conmigo como varón, me han dejado de hablar cuando se enteran de que sí soy un hombre, pero un hombre Trans. Definitivamente no es fácil, porque muchas personas tienen ideas equivocadas e injustas acerca de lo que conlleva un cambio de identidad. 

Se nos considera, todavía estas alturas del partido, como personas intrínsecamente perversas, con seguridad absolutamente promiscuas, indignas de cualquier confianza. Sí, escuchar la frasecita que ya de: “si no te aceptas tú mismo, cómo puedo confiar en ti”, realmente eso es no entender de qué se trata el proceso de conciliar la imagen interna con la externa una persona, los pasos necesarios para vivir la vida dentro de un espectro masculino o femenino distinto en el que te criaste; el tener que luchar a brazo partido todos los días para resolver una cuestión interna, desde lo más íntimo y profundo de ti mismo, que te dicen que estás en un punto intermedio entre lo que se espera de ti lo que tú quieres ser, y que debes tomar partido. 

Esta lucha es muy dura, y solamente quien la ha llevado a cabo la puede entender perfectamente. Yo no te pido que entiendas todo lo que hemos pasado, solamente quiero que lo sepas que existimos, que sepas que las personas que han pasado por todo esto, han ganado y han perdido grandes cosas, se han enfrentado a grandes luchas, han pasado por grandes procesos, y sí, eso no es garantía de ser mejor o peor persona que el vecino, precisamente eso te pido, que me dé la oportunidad de presentarme aquí y tener la oportunidad de conocerme, y después decidas, no por un prejuicio, no por mi condición de género, si te caigo bien o si te caigo mal, y quizás, si decidiste que nos podemos quedar bien, podamos incluso ser amigos.

Para muchas personas el clóset sigue siendo algo real, sigue siendo algo que está ahí, y siguen teniendo problemas reales de discriminación, siguen padeciendo violencia, escolar, física y psicológica, y siguen viendo muy limitadas sus opciones en el desarrollo académico y en el campo laboral, lo cual nos lleva a una situación más difícil que a veces conduce a tendencias autodestructivas, en un círculo vicioso progresivo que ha acabado con las vidas y con las almas de incontables personas que merecían más, que pudieron haber sido de gran ayuda y trascendencia para la vida de otros si se les hubiera dado la oportunidad.

Sí, pasó el mes de junio, pero la agenda sigue estando viva, sigue siendo importante, y seguimos teniendo muchos asuntos que resolver. Así es de que sí, todavía estoy luchando, todavía, igual que muchos, ¿y saben qué?, esto no termina hasta que termina. Sí, el final está claro, la aceptación total, la total libertad para hacer y sentir, y la total igualdad ante la ley. Cualquier cosa menos que eso, es inaceptable. 

Artemis Switch

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