LIMITACIONES LABORALES PARA PERSONAS TRANS

LIMITACIONES LABORALES PARA PERSONAS TRANS

Hola, amores… Su princesa, hoy no sé si favorita o no, quiere compartirles algunas cosas que están feas, pero están mejor que antes. Y una no sabe si sentirse feliz, triste, intermedia, esperanzada o decepcionada. Y todo esto tiene que ver con las oportunidades que tenemos, que no tenemos y que perdemos las personas Trans por ser Trans.

Hablemos desde el principio; existe una serie de prejuicios muy marcados sobre las personas que vivimos una identidad de género o una orientación sexual diferente a ser Heterosexuales Cis. Mucha gente no se da cuenta de cómo estos prejuicios afectan a las personas en lo individual debido a la falsa percepción de aceptación de muchas figuras dentro de la comunidad. Como ejemplo, parece que hay aceptación cuando vemos el enorme éxito de un músico como Elton Jhon, o que hasta el macho más bragado suelta una lagrimita escuchando a Juan Gabriel, pero supongamos que no hablamos de Elton John o de Juan Gabriel, sino de Reginald Kenneth Dwight y de Alberto Aguilera Valadez, sus nombres de pila, antes de los escenarios. Hablemos de ellos si no hubieran decidido ser compositores e intérpretes (lo que hubiera sido una tragedia para el mundo), sino si hubieran intentado ser médicos, maestros de escuela, servidores públicos o empleados de fábrica.

“De acuerdo a la 1ra. Encuesta Nacional sobre Homofobia y el Mundo Laboral en México, 35% de las personas gays, lesbianas, bisexuales y transgénero han sido víctimas de algún tipo de discriminación en su lugar de trabajo, según informó la organización Espolea A.C., quienes implementaron la encuesta junto con el sitio web Foro Enehache y la Comisión Nacional de Derechos Humanos. La Encuesta contó con una muestra de 2,284 individuos de todo el país y se aplicó vía internet durante marzo y abril de 2014” (https://adilmexico.com/encuestas/1-de-cada-3-personas-lgbt-en-mexico-han-sufrido-discriminacion-en-el-trabajo/).

La vida no es un escenario, o quizá sí, pero hay muchos y muchas que tenemos que trabajar en ambientes en los que las personas a nuestro alrededor no se sienten cómodas si entre ellos hay personas Gay, Lesbianas, Bisexuales, Transexuales, Transgéneros o Queer. Las personas tienden a creer que ser cualquiera de estas orientaciones sexo-afectivas y expresiones de género, hacen que las personas no sean “confiables”; tienden a pensar en nosotr@s como depredadores sexuales (las estadísticas dicen lo contrario); tienden a pensar en nosotr@s como personas que todo el tiempo están de relajo (el relajo que hacemos en nuestros lugares es desfogue, no nos deberían juzgar por ello); y como personas incapaces de controlar sus impulsos sexuales o con poca estabilidad emocional.

Hagamos números: las personas diversas no representamos, ni en la encuesta más abierta, inclusiva y optimista, más allá del 7% de la población mundial. En proporción somos poc@s, pero en volumen, somos un chingo. De verdad, estamos en todos lados. 7 de cada 100 personas hace inevitable que, al menos una vez al día, interactúes con uno o una de nosotr@s. Hay lugares muy serios, donde no es bien vista la pluma, y hay lugares donde, por convención social, casi te la exigen, y los dos escenarios plantean problemas.

Es ES-TRE-SAN-TE a niveles clínicos tener que estar escondiendo mil detalles delatores en ambientes cerrados, como oficinas públicas, porque, según la encuesta citada, aunque sea ilegal, a 1 de cada 5 personas LGBT les han preguntado sobre su orientación o identidad en entrevistas de trabajo, y casi a una de cada diez se les ha negado el trabajo por ello. Todo debería ser tan fácil como que, mientras se observen LAS MISMAS PINCHES REGLAS de conducta, decoro y seriedad que todos los demás, a los empleadores debería importarles NADA lo que cada quien sea dentro de sí mism@.

Es en serio, dolorosamente en serio que es más probable que corran a una persona LGBT porque se enteren de su orientación en el trabajo, en la oficina y, sobre todo, de una institución educativa, a que corran de la misma oficina a alguien que haya cometido un DELITO SEXUAL, como se puede ver en la absoluta impunidad que acosadores heterosexuales gozan en varias universidades del país.

Lean el artículo. Esos son los datos que arrojan 2,284 entrevistas. Los números reales en un estudio más amplio, serán peores. Me ha pasado, yo he estado en esa situación. Se me acaba el espacio, así que dejaré para otro post el ESTRÉS de que te exijan la pluma en ciertos ambientes laborales. Por lo pronto, les mando besos a quienes los acepten, abrazos a quienes lo necesiten, y fuerza a quienes estén luchando porque nuestros derechos se respeten. Su amiga:

La Princesa Judith

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