LOS GRAMMYS, LA INCLUSIÓN Y LA INDUSTRIA

LOS GRAMMYS, LA INCLUSIÓN Y LA INDUSTRIA

Este es un tema polémico, actual y necesario. Si hay que poner por escrito que a partir de ahora debe de haber una representación mínima de diversidad en eventos, actos públicos y empresas, es porque antes no lo había, y si antes no lo había, no era por casualidad, sino porque existía, de facto, sin que estuviera escrito en ningún lado, una cláusula implícita de exclusión.

El mundo del espectáculo es quizá la industria más cruel del planeta; la presión social, mediática y psicológica a la que son sometidas las personas en el medio de la música, el cine y la televisión es terrible. Hemos visto caer en excesos y conductas autodestructivas a muchos y muchas de las grandes estrellas. Los cuadros de depresión son reales, y le han causado mucho dolor a las estrellas y sus familias.

Lo peor de todo, es que esta maquinaria se alimenta de sus propias víctimas, convirtiendo sus peores momentos en otro espectáculo. Nada vende más noticias ni llena más horas de contenido que especulaciones estériles y descripciones morbosas cuando una persona famosa, actor, actriz, cantante, sufre una sobredosis, se suicida o tiene un episodio violento en cámara.

El control de disqueras y estudios sobre sus estrellas ha disminuido con el tiempo. Los contratos que podían ser usados para dirigir las vidas privadas de los actores ya no existen, pero fueron reales y desmadraron la vida de Judy Garland, Rock Hudson y un largo etcétera.

Los contratos que hacían que personas como Miguel Bosé o Ricky Martín no pudieran declarar sus colores desde su juventud, y tuvieran que esperar a su madurez para compartir su vida real con su público, ya casi son cosas del pasado. Pero todo esto fue real.

El mundo es un lugar muy grande y hay en ella personas de todo tipo, ideologías, creencias, colores, preferencias, prácticas y orígenes. En una sociedad plural, los equipos de trabajo deben ser representativos de esa pluralidad. No se trata de que todos sean incluidos a la fuerza, sino de que la mejor persona para cada trabajo pueda acceder a él sin que su origen o condición particular le estorbe.

Hay personas con talento en todos lados, y la necesidad de que todas las personas al frente de una gran producción, o en la realidad aspiracionista de los comerciales, sean personas de tez clara, Heterosexuales Cis, buen ingreso y sin ningún “defecto” físico, suena cada vez más plástica, porque siempre ha sido plástico puro.

En este sentido, la lucha es de todos, no sólo de la comunidad LGBTTTAIQ+. Ryan Murphy escribió papeles en sus producciones específicamente para ser representados por actrices con Síndrome de Down (en Glee y en American Horror Story: Temporadas Murder House y Coven). Existen personas con todo tipo de capacidades diferentes, y en las obras de ficción bien pueden estar representadas.

Ya no son tiempos como para que John Wayne interprete a Gengis Khan; ni Marlon Brando a Zapata. Si la realidad la formamos todos, y la ficción la consumimos todos, pues que estemos representados todos.

Por eso, en los equipos creativos, en las empresas de entretenimiento, en el tiempo en pantalla o tras bambalinas, los Grammys dieron un paso al frente al especificar que: “Las directrices, elaboradas por un grupo de abogados especializados en derechos civiles, mencionan como grupos infrarrepresentados: “Personas de raza negra, indígenas, asiáticos y gente de ascendencia hispana”, entre otros, como “personas de más de 40 años, gente con discapacidades e integrantes de la comunidad LGTBQ+”. Todos estos grupos de personas ahora estarán representados en las producciones que aspiren a los Grammys.

Y hay muchos detalles; por ejemplo, hay grupos que se forman en situaciones muy específicas, BTS no puede ser racialmente diverso, por ejemplo, pero gracias a cláusulas como las recientemente aprobadas en este momento por el gremio de la industria musical, cualquier grupo, productora o equipo técnico estará en igualdad de condiciones de competencia, y con el tiempo, tendrán en cine y televisión papeles escritos más allá de los estereotipos que hacían que Danny Trejo siempre fuera criminal o convicto, o que los latinos siempre salieran alrededor de un camión de tacos, o que los miembros de la comunidad LGBT no pudieran ser más que los mejores amiguis, estilistas y modistos.

No sé, todo lo que sea a fuerza puede que no sea lo mejor; pero ya no podíamos esperar a que el cambio fuera natural y por las buenas. Espero sus comentarios.

Artemis Switch.

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