MASTECTOMÍA, ¿POR QUÉ Y PARA QUÉ?

MASTECTOMÍA, ¿POR QUÉ Y PARA QUÉ?

Bien, toca ponernos personales otra vez. Ustedes lo saben, firmo esta columna con el alias de Artemis Switch, nací y crecí estando identificado socialmente dentro del espectro femenino, tuve actitudes Transgénero desde temprana edad y, cuando fui mayor, me sometí a toda la serie de procedimientos quirúrgicos y hormonales, y a todos los trámites legales necesarios, para identificarme social y físicamente como un hombre y ser reconocido por las instituciones como una persona de sexo masculino.

Escrito de esta forma, suena algo sencillo.

Escrito de esta forma, se están excluyendo dudas, miedos, agresiones, reclamos, chantajes, peleas, personas que se alejaron, personas que se acercaron, sentimientos, besos y abrazos, momentos de todo o nada, un chingo de lágrimas, de las dolorosas y de las de felicidad.

Creo que la mayoría de las vidas, contadas en un párrafo, suenan simples y hasta huecas. Solo los que cargan el costal saben lo que tiene dentro.

Y pues sí, yo estaba cargando el costal, dos de hecho, dos costalitos que me empezaron a despuntar a los 11, y que a los 13 merecían una mirada morbosa de personas que no quería que me miraran, y que para los 15 ya eran maldición. Y no es que fueran excesivamente grandes, pero ahí estaban, indudablemente, ahí estaban, todo el día, todos los días, en todos los espejos, y se notaban, más o menos, bajo cada ropa que me ponía.

Es imposible que imaginen esto. Lo que admiraba y me gustaba y deseaba en otras, eran un oprobio en mí, en mi propio cuerpo. Entiendan, no es lo mismo ser Les que ser Trans. Mis primeras experiencias con mujeres se dieron cuando ellas, mis parejas, querían estar con otra mujer, y yo no me sentía “otra mujer”. Mis senos me avergonzaban, no quería que me los tocaran, y me sentía hasta culpable y mal cuando mis senos reaccionaban a la excitación. No, definitivamente no lo entenderán.

Pero sí, allá afuera, entre los lectores del blog, va a haber una o dos personas que entiendan, que se identifique, que quieran hablar de esto. El blog existe principalmente para esa ínfima minoría, pero que más personas entiendan por lo que pasamos quienes vivimos una transición de cambio de género nos ayuda a sentirnos menos excluidos, menos solos, menos “raros”.

Como muchos Hombres Transgénero, empecé a usar “binders”, camisetas de compresión que discimulaban la forma de mis senos. No eran cómodos, y a veces, de hecho, muy seguido, lastimaban un poco o un mucho. Ustedes saben el estereotipo: el cabello muy corto, las ropas holgadas, la imagen fuerte. Sí, pasé por todo eso.

De todos los cambios hablaré en su momento: la masculinización facial, los tratamientos hormonales, la primera vez que me rasuré. De hecho, es hasta más cómodo hablar de la faloplastia que de la mastectomía, por alguna extraña razón. Quizá sea de verdad “cosa de vatos” que sea más fácil hablar de penes que de otras cosas.

La experiencia de la medicina moderna con la extirpación de mamas es muy amplia, debido a que el origen de esta operación es la prevención o extirpación del cáncer mamario. Miles de Mujeres Cis tienen que pasar por este trauma, que para ellas es doloroso y para nosotros ha sido liberador. Ironías de la vida. De igual manera, toda la experiencia para reconstruir senos extirpados, o para aumentar el tamaño de los senos por razones estéticas de las Mujeres Cis, les ha servido a las compañeras Mujeres Trans. Los procedimientos ya están muy avanzados, al grado de ser operaciones de rutina.

Hay toda una variedad de temas aquí, como el reacomodo y modificación de los pezones, pero, afortunadamente, a los vatos no nos acompleja tanto no tener los pezones bonitos. Los míos se ven un poquito raros, pero me encantan… son de vato.

En fin, que se trata, en términos crudos, de extirpar todo el tejido mamario. Como no hay, al menos un primer momento, preocupación por el cáncer, los ganglios axilares no son una preocupación, pero más vale prevenir, porque el riesgo de ese cáncer prevalecería aún sin tejido mamario si se conservaran, y sería una ironía muy grande, una broma de muy mal gusto del destino. Como dato aparte, en muy raros casos, Hombres Cis Heterosexuales (los cuerpos no reconocen orientaciones) pueden desarrollar cancer de seno también. La naturaleza es más diversa de lo que queremos pensar.

En fin, que esa operación, que me costeé a los 19 años, a punto de los 20, fue una experiencia liberadora para mí; uno de los primeros pasos para transicionar de lo que era a lo que quería ser; un paso para vivir como quería vivir y sentir como quería sentir y ser percibido como deseaba que me percibieran, y podemos discutir largo y tendido las implicaciones médicas, filosóficas, morales y lo que quieran. Yo estoy contando lo que fue PARA MÍ. Yo era quien estaba cargando con eso.

En fin, prometo contar más cosas. Por fin ya estoy lo suficientemente cómodo para contar cosas más personales que generales, y hablar más de mí en lugar de lo que pienso por vivir en la condición en la que vivo. Quizá sea momento de regresar a la intención de compartirles mi diario.

Artemis Switch.

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