MI PROCESO (3) CÓMO CONVERTIRME EN LO QUE QUIERO SER

MI PROCESO (3) CÓMO CONVERTIRME EN LO QUE QUIERO SER

Después de un descansito de quince días, vuelvo al ruedo. La vez pasada que estuve con ustedes, me puse muy sentimental.

Uno de los ideales dentro de mi transformación, es obviamente el de feminizarme. Los tratamientos para la Feminización o Masculinización del cuerpo de un transgénero son de los servicios más socorridos dentro de la comunidad, y son a veces pasos previos para la Cirugía de Reasignación de Sexo, pero no necesariamente.

Y sí, el comentario más escuchado (les juro que si lo he oído menos de 2 mil veces, estoy mintiendo), es el de “por qué no pueden aceptar el cuerpo con el que nacieron”. Sin cargar el costal, es muy difícil que alguien cisgénero entienda lo que es sentir que no eres ni quien debes ser, ni quien quieres ser, ni vives la vida que quieres vivir.

Yo SIEMPRE me sentí más cómoda, habiendo nacido con órganos de varón, siendo registrado, tratado y educado como varón, al asumir comportamientos y conductas socialmente identificados como femeninos. Una vez más insisto, esto es ANTES de tener idea de lo que era el SEXO o de lo que era la PREFERENCIA SEXUAL.

Una vez más, Sexos hay, BÁSICAMENTE 2, con un porcentaje indeterminado todavía de personas con algún grado de intersexualidad. Preferencias Sexuales hay básicamente 7, según la escala Kinsey, que necesita una buena actualizada y no es sentencia de por vida. Géneros hay, en la mayoría de las sociedades modernas occidentales o de culturas de tradición cultural judeo-cristiana-musulmana, 2, pero en culturas alrededor del mundo y de la Historia, puede haber tantos como el cuerpo social reconozca: 3, 5, 7, etc. Expresiones de Género, uff, esas son o pueden ser casi casi personalizadas, y la etiqueta que te identifique un día, puede no ser la que te identifique mañana, porque los géneros y las expresiones de género son fluidas.

Pero volviendo al punto de mi proceso, de lo que les quiero compartir, YO me siento cómoda viéndome, sintiéndome y portándome como una mujer. Mi ideal es ser lo más femenina que la ciencia, la cultura y el maquillaje me permitan ser y parecer. Es mi cuerpo, es mi derecho, es mi vida. Le soy sincera a cualquier persona que se sienta atraída a mí diciéndole que soy una mujer trans, y si eso le funciona a esa persona y me gusta, pues puede que haya algo, y si no le funciona, podemos ser amig@s y ya.

Sí, es difícil que una persona que NUNCA ha tenido conflictos con su autoimagen, que no ha experimentado en la diversidad, que no ha reflexionado acerca de cuánto de sus actitudes son construcciones sociales sobre el género que le niegan posibilidades de experimentar y sentir las cosas de distinta manera, entienda lo que es ser trans. Pero que no lo puedan entender, no hace que se abstengan de opinar y de juzgar.

Miren, no doy datos que permitan mi fácil identificación a través de este blog que el Dr. Nares reserva para mí (sí, para los que no lo crean, yo no soy el Dr. Javier); la razón de esto, como ya dije anteriormente, es que México no sólo es un país peligroso para las mujeres en general, sino que es el país no islámico más peligroso del mundo para nosotr@s l@s trans. Aún así, me voy a deschongar compartiendo los detalles de mi proceso, no porque mi caso sea extraordinario, sin porque quiero normalizar a las personas que, como yo, han decidido tomar el camino de la Reasignación de Sexo y el Cambio de Género.

Sin dar muchos datos, no soy jovencita, soy medianamente letrada, trabajo y he llevado una vida pública ordenada y sin escándalos (lo que en realidad no debería tener importancia, pero cuando la gente asume que por ser divers@, necesariamente debes ser degenerad@, adict@, vicios@, no está de más decirlo). No soy una predadora que “engañe a hombres ebrios y confundidos y me aproveche de ellos”. Y sí, como les digo, quiero ser lo más femenina que pueda, ser honesta al respecto y, si se puede, sentirme toda bella y fabulosa. 

Esperando que la entiendan, su amiga:

La Princesa Sapo.

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