NI TE FELICITO, NI HAY MONOTONÍA, NI FACTURO

NI TE FELICITO, NI HAY MONOTONÍA, NI FACTURO

Amores míos, pues nada, que hoy un tema de moda, porque hay que hablar de relaciones sanas, y de cómo dejar atrás resentimientos y toxicidades. La verdad es que dejar atrás una relación es difícil, y se puede caer en la tentación de querer cobrarnos sopeteadas ofensas inexistentes y sacar sangre a las piedras cuando lo que conviene es dar las gracias por lo bueno, aprender de lo malo y seguir adelante con la vida.

Desgraciadamente, los seres humanos somos adictos al drama, y nos da por seguir y seguir con la misma canción machacona y azotada una y otra vez. Lo peor del caso es que seguimos validando este tipo de actitudes en las canciones que escuchamos, las frases que decimos y las actitudes que tomamos. Eso no es sano. La paz de espíritu vale más.

Y el título hace referencia a las, hasta ahora, tres canciones de despecho y reclamo de la fabulosa Shakira, más las que se acumulen de aquí a que el post sea publicado, pero eso es pretexto, porque “En tu perra vida” del grupo Firme, toda la discografía de Paquita La Del Barrio, la D’Alesio y mil cantantes más son prueba de que para muchos es más sabroso arrancarnos el tejido cicatrizal y echar limón en la herida que sanar, perdonar y cambiar.

Y miren, que no es novedad. Shakira siempre ha usado sus relaciones y dolores de corazón para hacer canciones, algunas gloriosas, como “Antología”, “Moscas en la Casa” o “No”, cuando algo le dolía, y otras francamente malitas, pero pegajosas, cuando estaba de buenas, así que así es su sistema de trabajo, así alcanzó el éxito y es su derecho absoluto hacer lo que a ella le salga de adentro. Esto no es contra ella, esto se trata de nosotros, el público que consume chismes y vidas ajenas como fuente de entretenimiento.

Sí, el chisme es jugoso, sabroso y entretenido, pero si normalizamos el consumir información privada y la intimidad de otros, estamos abaratando nuestra propia privacidad, estamos juzgando desde afuera y con total impunidad a personas reales que pueden estar sufriendo. Esto se vio en el juicio Heard-Depp, y en muchos asuntos de farándula antes. Nos ha dado por ver como entretenimiento quién se acuesta con quién, y a veces, hasta nos enteramos de cómo, en una total violación a la vida ajena.

No, creo que, como público, nos estamos excediendo; creo que los medios trivializan lo privado y lucran con el morbo; creo que las figuras públicas a veces, cuando no pueden atraer los reflectores con talento, lo hacen exhibiéndose de una manera impúdica. Creo que el mundo ya está suficientemente mal como para, aparte, atascarse de contenido basura.

Y lo saben, no soy la persona más timorata ni moralista que existe, pero sí tengo algo de pudor, y mi límite está en la vida ajena, en la vida privada, en que lo que es mío para compartir o para callar; es el respeto a las decisiones y sentimientos de cada quien. 

Creo que mi Shakira está cometiendo un error buscando sacar todo el disco de despecho y reclamo; creo que lo que una pareja vive en su vida en común es asunto de ellos; creo que hablar de lo que nos duele a través de nuestro arte es válido si hablamos desde nuestro interior, sin repartir culpas ni atacando con nombres y apellidos; creo que invitar a todo el mundo a saber cada detalle morboso es una falta de respeto hacia el público y hacia un@ mism@.

En fin, eso es lo que yo creo, porque todos y todas estamos expuestos a que personas ajenas se figuren lo peor sobre nosotr@s, haciendo gala de imaginación perversa y de completa falta de humanidad. Cuando una vive fuera de la Hetero norma, lo que la gente se imagina de tu vida es injusto, desproporcionado y cruel.

Así que sí, prefiero otro tipo de canciones; prefiero a Shakira en sus primeros discos, y prefiero mantener privado lo privado. No es del interés del público mis historias de amor, ni en sus detalles hermosos, ni en sus acaso decepciones. Mi corazón es generoso con el amor, pero es propiedad privada en cuanto a lo que es mi historia íntima. Yo les comparto mis mejores deseos, mis pensamientos, mis opiniones, cuando me quieran oír, y nada más.

Debemos ser un mejor público, porque lo que consumimos habla mucho de nosotros; cómo tratamos o juzgamos a los extraños dice mucho de nuestra calidad humana, y nuestros hábitos de entretenimiento generan dinero, definiendo qué contenidos se crean. Miren, para seguir con la música, ese cambio de hábitos de consumo, prefiriendo lo banal y morboso sobre el contenido artístico de calidad, fue lo que mató a MTV, reducido a ser, después de haber sido, un referente contracultural importantísimo en los 80, a una colección de reality shows basura sin ninguna propuesta exhibiendo la ignorancia y mezquindad de personas sin ningún atributo para ser famosa.

No, yo quiero mejores contenidos, mayor respeto como público y mejores propuestas, pero esa soy yo, porque las cancioncillas si están pegajosas y mis caderas reaccionan, pero hay que pararse un momento a pensar si es sano e higiénico el mensaje que nos está entrando en el alma y el cerebro.

Su amiga: La Princesa Judith.

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