PARA QUERERTE MUCHO

PARA QUERERTE MUCHO

Mira, esto va para ti, compañer@ en la diversidad, pese a los malos ratos que seguramente has tenido, y vas a tener, porque la crueldad existe en el mundo, estos son buenos momentos para vivir. Es uno de esos momentos en la historia en los que se está aceptando que el mundo es mucho más grande que azul y rosa, y es la primera vez que nuestros derechos humanos para formar familia y expresar nuestra personalidad como mejor nos parezca están incorporándose, poco a poco, en las leyes.

Sí, todavía quedan 79 países en que ser divers@ es castigado, pero van cayendo poco a poco. En lo que la lucha sigue y vencemos, porque lo haremos, aprendamos a querernos mucho y a querernos más.

El amor se expresa de mil y un maneras, y el amor primero que nos concierne, es a nosotros mismos. Sí, es una realidad que, en muchos ambientes, no podemos expresarnos con toda libertad, porque como dicen los memes, muchos no están listos para tener esta conversación: existen distintas preferencias y prácticas sexuales, y muchas personas que sólo nos ven como desviados, deslegitimando nuestros sentimientos y expresiones de afecto. El afecto, el cariño, el interés por el bienestar de otros, no pasan por la sexualidad. En muchos post de este blog he hablado de desgenitalizar el sexo, pues también desgenitalicemos el amor.

Uno de los riesgos más grandes que corremos los que vivimos en la diversidad, es que, en nuestra necesidad de contacto y atención, podemos confundir lo físico con lo sentimental. Sexo no equivale a amor, y por excelente que sea una vida sexual activa, no es sustituto de lo que relaciones afectivas maduras, y profundas, con o sin sexo, nos pueden dar, lo que nos lleva a otro riesgo que corremos, y lo sé por experiencia, que es desvincularnos emocionalmente, buscar el placer sin involucrar nunca sentimientos, lo que produce más soledad. Los dos extremos (reemplazar lo emocional por lo físico, o desconectar lo emocional de lo físico) son muy malos, y creo que a la gran mayoría de l@s divers@s, esto nos ha pasado al menos una vez, incluso a los heterosexuales, abro debate para que me cuenten.

Amarse a un@ mism@ es fundamental. Somos mucho más que sólo nuestra condición de expresión, preferencia y hábitos. Somos seres inteligentes y sensibles que pueden apreciar la belleza, que pueden aspirar a convertirse en mejores versiones de cada un@ en cada una de nuestras áreas de interés. Querámonos bien. No dejemos que los demás nos definan con sus miedos y prejuicios. No puedo decirte que no importa, que no duele, sobre todo, que no CANSA, pero aparte de nuestra legítima aspiración de ser reconocidos y aceptados, tenemos que trabajar primero en nuestro interior, en nuestra paz con nosotros mismos, en nuestra aceptación, validación y autoestima.

Tomémonos un tiempo, aprovechando esta contingencia, que nos da tiempo para pensar, para reflexionar, para trabajar en nuestro interior. Cultivemos el hábito de revisar si estamos en el camino de realizarnos como personas; si tenemos todavía trabajo que hacer con respecto a mantener relaciones sanas, respetuosas e igualitarias con nuestra o nuestras parejas; en la manera en que interactuamos con nuestras familias, compañeros, con la comunidad. 

Es muy pesado, lo sé, créeme que lo sé por experiencia, porque por nuestra condición de minoría, no nos ven como otra cosa, como profesionistas o trabajadores competentes; como personas honorables, decentes y honradas que contribuyen a la comunidad; como amigos tan sinceros e incondicionales como cualquier otro amigo en quien quieran confiar. Es difícil para muchos vernos como personas integrales, porque nos reducen sólo al aspecto de nuestra personalidad que tiene que ver con nuestra preferencias sexual y con nuestra expresión de género. Somos mucho más que eso, ¿a poco no cariño mío? 

Querámonos bien, mantengamos nuestras mentes a salvo de la inseguridad, del miedo, del rechazo que el mundo de afuera nos haya mostrado. Nuestra mente y nuestros sentimientos, nuestro círculo íntimo, debe ser un espacio seguro, el que nos dará fuerza para enfrentar todo lo demás, desde la confianza, la aceptación, el amor propio. 

Repítelo todo el tiempo y las veces que sean necesarias: Tú vales por lo que eres, y aunque es importante ser entendido, no le debes explicaciones a nadie; lo que sientes por otros, en plano de igualdad, reciprocidad y sinceridad, es legítimo y valioso; eres una parte importante y valiosa de la comunidad, con mucho que dar, con mucho que enseñar, con mucho que querer; eres una persona completa, compleja, mucho más interesante que la imagen que otros tengan de ti, desde su visión limitada y limitante; tienes la misma capacidad de amar y la misma necesidad de ser amado que cualquiera, y mereces todo el amor del mundo y la oportunidad de dárselo a quien esté listo para recibirlo.

Todo esto suena a libro de autoayuda, lo sé, me cache a mi misma preocupada por sonar de ese modo, aún así y con el riesgo que eso implica, decidí recordarte lo mucho que vales para mi por leerme y para ti mism@ por ser quien eres, esta cuarenten me pone sentimental y con ganas de chiquearme y de chiquearte, ámate con locura y pasión, con conocimiento y confianza, con valor y con fuerza. Ese amor te hará brillar, y creeme, te necesitamos a ti, a ti en específico, con todo lo que eres y sientes y haces, para iluminar el camino a la aceptación, al reconocimiento, a la integración que por fin nos lleve a la paz y a la felicidad que todavía no hemos logrado, pero que es lo mínimo que merecemos.

Pese a todo, y a que tengo aún mucho trabajo que hacer, no soy la suma de mis errores, ni la de mis dudas, miedos o inseguridades. Hoy decido ser la suma de mis sentimientos, aprendizajes y aspiraciones.

Me quiero mucho… ¿Me dejas quererte así, seas quien seas y estés donde estés, sin condiciones y a la distancia, simplemente porque soy yo y eres tú?

Con todo el amor que me tengo y te tengo, tu amiga:

La Princesa Sapo.

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