¿Por qué existe la diversidad?

¿Por qué existe la diversidad?

Desde que los etólogos (biólogos que estudian la conducta de los animales) acuñaron el término “macho Alfa”, la gran mayoría de los hombres se sintieron identificados y aspiran a ser uno de ellos (ustedes habrán visto los post que empiezan con el discurso: “macho Alfa, lomo plateado, barba de leñador, bla, bla, bla”). El punto es que, aunque no está completamente comprobado que haya un Alfa en todos los grupos sociales, sí hay líderes, partamos de ahí.

Imaginen que son el Alfa del grupo, y tienen que salir de cacería, a la guerra, a algo peligroso, acompañados de los machos más fuertes del grupo; cualquiera de ellos quiere ocupar tu lugar, ser quien mande, quien tenga más derechos reproductivos. Eso sólo sucederá si te vencen o si mueres. ¿Quieres que uno de ellos sea quien te cuide las espaldas?

En el grupo hay un macho, físicamente apto, que decidió no competir nunca por derechos reproductivos, que no gana nada si algo te pasa, y por el contrario, te adora. Un poco de caso que le hagas de vez en cuando, y da la vida por ti. Ese es el miembro del grupo que quieres a tu lado en situación de peligro. La historia registra este tipo de relaciones, como el caso del guardaespaldas del Alejandro Magno, su general Seleuco, su hombre más fiel, al que le legó un reino que se mantuvo por generaciones, la dinastía de los reyes Seleucidas.

Por el contrario, si con las hembras del grupo se quedan los machos menos aptos para el combate, cuando regresen los guerreros, cabe la posibilidad de que los otros machos ya las hayan preñado, o que no hubieran podido defenderlas de otro grupo de machos fuertes y que no quede una hembra en el campamento a su vuelta. Por eso, que en el grupo haya machos aptos, pero que se identifiquen con las hembras y tampoco quieran derechos reproductivos, estos machos las defenderán con su vida de propios y extraños, porque son sus “hermanas”. Es bueno que haya al menos un par de estos en cada grupo.

La jerarquía “sumisión-dominación” de los machos del grupo es cruel, pero la jerarquía de las hembras es todavía peor. La hembra Alfa manda más que el macho Alfa, y si ella decide excluir del grupo social a otra hembra, por motivos de celos o de lo que fuera, lo más probable es que esa hembra muera. Por eso, que en el grupo haya una o dos hembras que no se beneficien de la jerarquía, que se identifiquen con los machos y que defiendan al resto de las hembras y a sus crías del despotismo de la Alfa, es sano para el grupo. Por eso existen la diversidad sexual y las actitudes transgénero.

Además, en la vida salvaje, frecuentemente quedan crías huérfanas, o que son rechazadas por sus madres. Los elementos que no quieren derechos reproductivos, pero sí tienen instinto parental, son quienes se hacen cargo de estas crías. Esa es la razón de su existencia. El grupo funciona mejor gracias a esta minoría del 3 al 5 % de los elementos de un grupo. Este tipo de conductas ha sido registrado en muchas especies de mamíferos, e incluso en aves, como los pingüinos. En otras especies no, porque dependen de que la especie tenga comportamiento gregario, lo que excluye a reptiles, peces e insectos.

Esta es mi defensa cuando me dicen que lo que hacemos, que lo que sentimos, que lo que somos, no es “natural”.

Recomiendo los trabajos de Desmond Morris al respecto, sobre todo su libro “Masculino y Femenino”. Realmente es imperdible.

Naturalmente yo, su amiga, La Princesa Sapo.

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