QATAR Y EL ARCOÍRIS

QATAR Y EL ARCOÍRIS

Pues bien, Qatar está a la vuelta de la esquina, y esto va a ser interesantísimo, debido a que esta puede ser la oportunidad para los países de la Liga Árabe de Naciones, y los Emiratos Árabes Unidos, puedan reflexionar y flexibilizar algunas de sus restricciones. También puede ocurrir lo contrario, puede ocurrir que las endurezcan. El caso es que el Mundial va a ser ahí, eso es un hecho, y que esto tendrá consecuencias, que esperamos, de todo corazón, que sean las más favorables para el deporte y para los derechos humanos.

En esta ocasión va a haber por primera vez árbitros femeninos en la cancha del Mundial. Tener a mujeres en posiciones de autoridad y poder dentro del territorio de uno de los Emiratos más conservadores puede ser la punta de lanza para que haya un progreso en la igualdad de género, pero como hemos dicho, dentro del terreno de juego la autoridad máxima es la FIFA, y no deja de ser un espacio de excepción. De cualquier manera, yo voy a estar muy atento a lo que ocurra dentro y fuera de la cancha durante toda la duración del evento deportivo.

Lo cierto es que, al igual que en la comunidad homófoba Rusia, en Qatar está prohibido que dentro de los eventos, dentro de las sedes, dentro de los espacios públicos, se haga cualquier referencia al tema LGBTTTIAQ+, y a cualquier cosa diferente a la heterosexualidad cisgénero. Pero Qatar va a ser el anfitrión del mundo, y, por lo tanto, se verán forzados a tener que calcular el costo económico y político de imponer sanciones a las numerosas personas fuera de ese espectro que asistirán, habiendo pagado su viaje y su boleto. Como decía la cantante Liliana Felipe, si se trata de quemar herejes, en ese momento, en ese evento, sinceramente, dudo mucho que vaya a alcanzar la leña.

Lo cierto es que aquí hay muchos temas que se están revolviendo; por ejemplo, existe una actividad LGBT muy importante en Israel, y los países árabes harán, casi por obligación, todo lo contrario a lo que Israel haga. También está el punto de vista económico, ya que incidentes en contra de la comunidad en este evento pueden repercutir en la participación de Qatar en sucesivos eventos internacionales. Y la verdad es que eso es una cuestión más de economía que de otro tipo. Esperemos que, si no es por convicción, al menos por ambición, se logren algunas concesiones para las personas dentro de la diversidad en esos territorios.

Sin embargo, no tengo grandes esperanzas. El espíritu olímpico no ha bastado, en más de un siglo, para resolver todas las grandes diferencias que existen en  materia de interpretar los derechos humanos en muchos países del mundo, y los mundiales de fútbol, aunque tienen una audiencia mayor, en el imaginario colectivo tienen un impacto menos profundo que las gestas olímpicas. Además, en los estadios de fútbol suele prevalecer una idea de masculinidad tóxica, reflejada, sólo por poner un ejemplo, en el acostumbrado grito, calificado de homofóbicos, aunque a estas alturas es más bien folclórico, que acompaña a la Selección Mexicana, pese a todas las sanciones que se han impuesto y todas las sanciones que, aunque no se hayan aplicado, corremos el riesgo de que se apliquen si no lo corregimos.

En fin, es difícil hacer pronósticos, sólo nos queda esperar lo mejor y contribuir con argumentos, manifestaciones de solidaridad y empatía, además de acciones en caso de ser necesario, y estar atentos a la resolución de cualquier conflicto legal de orden, civil o penal, que se genere a partir de este Mundial.

Realmente, el deporte debería ser lo más limpio y transparente, lo que más ayude a acercar a los pueblos y, sin embargo, todavía quedan muchos espacios por abrir y muchas cuestiones que resolver en esta materia. Esperemos hacer un buen papel como selección; no incurrir en faltas graves, como la que se vivió en el Mundial de Francia, cuando desgraciadamente fue un mexicano quien mancilló la llama eterna, y esperemos que el mundo vaya avanzando poco a poco hacia una hermandad real y una tolerancia verdadera a través del deporte. No nos queda más que esperar lo mejor y trabajar si se presenta lo peor.

Artemis Switch

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