¿Qué es el género?

¿Qué es el género?

Bien, queridos lectores… Es hora de entrar en materia sobre lo que es el género.

            Muchas personas no tienen claro que el género es una construcción social, como lo son el lenguaje, las tradiciones, las identidades locales y nacionales, las conductas reproducidas, heredadas y compartidas por las personas a lo largo del tiempo, y que, al igual que todas las cosas anteriores, está en constante evolución y transformación.

            Leer un texto de hace 400 años, como el Quijote, es pesado, porque el lenguaje ha cambiado. Pretender que aún hablemos la manera en que se hablaba en el siglo XVII, sería tonto. Mantener la forma en que la sociedad funcionaba hace un siglo, es absolutamente ridículo. Pretender que las personas expresen su identidad de género según los estándares de nuestros abuelos, es peligroso.

            Escuchamos continuamente nosotr@s, los integrantes de la diversidad sexual, que siempre estamos a la defensiva, y es cierto. Es difícil que empaticen con nosotr@s, porque no saben los que nos critican lo que es recibir todo el tiempo comentarios, reproches y amenazas. Mientras aún somos niños, todo el tiempo nos dicen que: “Eso es moda”, “es sólo una etapa”, “eso es pecado”, “yo te eduqué para que fueras normal”, “te vas a ir al infierno”. Perdón por estar a la defensiva… Dejaremos de hacerlo cuando la cultura en la que vivimos deje de estar a la ofensiva.

            En los memes, los que critican (que difícilmente han leído, o tan siquiera saben que hay libros que explican cómo se establecen, funcionan y se modifican las perspectivas de género) se burlan de una de las más grandes dificultades que tenemos quienes somos diversos en la cultura occidental: la cultura Heteropatriarcal.

            Esta cultura, que a pesar de todos los avances en la materia, sigue siendo la cultura dominante en Occidente y en Medio Oriente, es la que establece una relación asimétrica entre hombres y mujeres, poniendo a éstas bajo la tutela de por vida de un varón (su padre, sus hermanos, su esposo); esta cultura exculpa al hombre, sólo por ser hombre, de tener parejas sexuales fuera del matrimonio, y condena a una mujer que haga lo mismo al escarnio público, o incluso, la condena a muerte.

            Esta cultura dice que un hombre establece su valor en la medida en la que puede ejercer violencia, reprimir sus emociones, demostrar fortaleza física, proveer bienes materiales y sobresalir en dinámicas de competencia; de la misma manera, establece el valor de una mujer en la medida en la que sea apta para atender, complacer y honrar a sus hombres (padres, esposos, hermanos, hijos). Simplemente, esta cultura es injusta desde el origen, y debe cambiar, está cambiando, la estamos cambiando, pero se resiste a desaparecer.

            Por supuesto, en esta cultura, un hombre con actitudes “poco masculinas” es atacado, criticado, y si tiene como objeto de sus relaciones psicoafectivas a otro hombre, es agredido y hasta asesinado, con la complicidad tácita de quienes no ven un crimen tan monstruoso e injusto como cualquier otro diciendo cosas como “lo mataron por joto”.

            En el mismo tenor, la cultura violenta afecta a las mujeres, que no tienen libertad real para ejercer su sexualidad sin ser juzgadas ni descalificadas. En esta cultura, a las víctimas de violencia sexual se les hace responsables de haber sido agredidas: “¿Qué hacía en la calle de noche?”, “es que estaba sola”, “¿Cómo iba vestida?”

            A esta noción de género se le ha llamado “masculinidad tóxica”, porque lo que se ataca no es a la masculinidad, que siempre existirá y tendrá algunos parámetros objetivos que hagan a los hombres sentirse cómodos y seguros de ser hombres, sino a las relaciones de poder que el género establece en el trato de los hombres con las mujeres, con los integrantes de la diversidad sexual, y con ellos mismos.

            Hay, ha habido y habrá múltiples maneras de ser hombres y de ser mujeres; de eso se tratan los Estudios de Género y de eso hablaremos durante todo el mes. Los siguientes post en el blog tratará de responder a las preguntas más ofensivas y que reflejan una mayor ignorancia y agresividad ante la diversidad, y que nosotr@s, se los juro, escuchamos toooodos los días.

            Para despedirme, les pido por favor que reflexionen sobre todo lo que querían hacer en su vida, y que no hicieron debido a la presión social… Ahora, trasladen eso a su identidad, a su libertad sexual, a su posibilidad de establecer una relación afectiva, multiplíquenlo por cada día de su vida, y entenderán por qué andamos a la defensiva.

            L@s adoro a tod@s…

            La Princesa Sapo.

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