QUERIDO AMIGO DE IZQUIERDA

QUERIDO AMIGO DE IZQUIERDA

Querido amigo de izquierda, aunque el estereotipo dice que, históricamente, la gente de derecha es la más homofóbica y transfóbica, quiero decirte que la izquierda también tiene sus pecados. Grandes íconos de la izquierda, como el Che, tuvieron actitudes francamente homofóbicas, tanto, que las primeras DÉCADAS de la Revolución Cubana, tuvieron políticas violatorias de nuestros derechos humanos, cosa que no cambió hasta que la activista Mariela Castro, sobrina del mismísimo Fidel, llegó al Centro Nacional de Educación Sexual de la isla.

Con frecuencia te escucho ser condescendiente con nosotr@s, diciendo que hay asuntos más urgentes: la pobreza, la desigualdad, la soberanía, la Reforma Educativa, la Reforma Energética, y prometer que una vez que los grandes temas sean resueltos, habrá tiempo para atendernos.

Te quiero decir, compañero de izquierda, que sólo tienes la mitad de la razón en este tema, porque la esfera más íntima de las personas, su libertad de ser, expresarse, relacionarse con los demás, es el principio de nuestra relación con la sociedad y con el Estado.

La enajenación existe; el que nuestra felicidad sea medida en nuestra capacidad de consumir es una realidad; y que haya una cultura inmediatista y consumista que enaltece el hedonismo, como forma de evitar la cohesión y participación social de las personas, es verdad. Y tú has creído que los derechos LGBTTTIAQ+ son una manifestación de ese hedonismo. Te equivocas.

Una educación sexual integral, libre de prejuicios, que elimine las actitudes tóxicas, y que le permita a las personas relacionarse en un ambiente seguro de igualdad, con representatividad en la vida pública, hará a las personas más conscientes, empáticas, capaces de organizarse mejor en lo social y en lo político. Una persona que viva con miedo y que sufra el rechazo es un fracaso de toda la política social, y tú también nos estás excluyendo al no tomarnos en cuenta para tu agenda política.

Hagamos pinza. Presiona de arriba para abajo en los grandes temas generales, y nosotros presionaremos desde abajo, desde la plataforma que busque garantizar la plenitud de los derechos más elementales, que son el respeto a la libertad individual, a la autodeterminación, a la expresión y legitimación de los individuos en la esfera social. Trabajemos juntos. Te garantizo que es el camino correcto. Somos más fuertes juntos.

Pero sobre todo, te pido, apelando a la apertura de mente “superior” que presumes tener, a que nos conozcas. Quiero que puedas identificar (te invito a leer mi primer post en este blog) las diferentes formas de la diversidad; te invito a que revises si tienes claro lo que son la identidad de género, la expresión de género y la preferencia sexual; quiero que consideres cómo garantizar los derechos más básicos sobre el libre ejercicio de la personalidad es una poderosa herramienta para lograr un mejor funcionamiento de la sociedad como un todo.

Si tú no eres nuestro aliado, ¿entonces de quién sí lo eres?

Te lo dejo de tarea, con mucho amor.

La Princesa Sapo.

El origen de la transfobia

No hay semana que no se me rompa un poco el corazón cuando veo que una compañero o compañera de la comunidad trans ha sido agredid@, incluso asesinad@, en la prensa de nota roja. Agredir a cualquier persona por ser quien es y vivir como eligió vivir, es un crimen de odio, no hay otra forma de llamarlo. Las cosas como son.

¿Por qué este clima de odio? Como en todas las cosas importantes, no hay una única causa: fanatismo religioso, masculinidades tóxicas, sentimientos de rechazo y miedo a lo diferente. He recibido rechazo de personas que ni siquiera me habían conocido todavía, pero al saber de mi condición, simplemente no quisieron conocerme. Un@ se va haciendo resistente, pero a veces no puedes evitar que te duela un poco.

Existen prejuicios muy arraigados, como el de que tod@s los que integran la comunidad somos promiscuos y degenerados. Si acaso supieran que no es así, que igual que en todos los colectivos, hay personas que sí, personas que no, y que los hábitos sexuales de las personas son independientes de sus preferencias. En fin.

Hablando de machismo, algo que señalan con frecuencia los gays es que, en el fondo, los heterosexuales que los agreden tienen miedo de ser tratados por otro hombre de la misma manera en que ellos tratan a las mujeres. Algo debe de haber cierto en ello.

La transfobia, siguiendo esa línea de pensamiento, puede venir de un miedo profundo a que les realicen una cirugía de reasignación de sexo sin su consentimiento, algo que Pedro Almodovar explota en su película “La piel que habito”; y sí, la película es muy fuerte por ese y otros temas, pero es un trabajo de ficción. Por el tiempo que toma, los pasos del proceso y todas las personas necesarias para realizarlo, hacerlo en secreto y sin consentimiento es imposible, ni siquiera muy difícil, es absolutamente imposible.

No hay que matizar nada, el proceso para una reasignación de sexo es duro, es largo, es costoso, exige mucho de quien lo atraviesa. De ninguna manera es una decisión que se pueda tomar por capricho ni a la ligera. Tener que pasar por todo eso es mucho más duro si además se tiene que enfrentar rechazo, incomprensión, ignorancia y violencia. No existe en realidad un programa de educación sexual que explique de manera general lo que es ser transgénero o transexual, y la transfobia también implica que hay quienes se opongan a que tal cosa sea posible, por miedo a que haya más de nosotr@s.

No, definitivamente no. Si hubiera más información, más personas se enterarían de las opciones hormonales y quirúrgicas disponibles, y quizá alguien que siempre hubiera querido hacerlo, que no supiera qué tenía que hacer para llevar a cabo su transición, lo harían, PERO NADIE que no sea trans en el fondo y de principio, se va a volver trans sólo por enterarse de que tiene opciones.

Lo que sí cambiaría, y que rezo porque cambie, es el hecho de que una sociedad sensibilizada e informada sobre la condición de trans nos permita a los que lo somos integrarnos mejor a la sociedad, no ser discriminados laboralmente y, sobre todo, no ser parte de la más terrible estadística de cualquier país, la de los crímenes de odio.

Muy esperanzada, la Princesa Sapo.