LA DOLOROSA VERDAD DE SER TRANS EN MÉXICO

LA DOLOROSA VERDAD DE SER TRANS EN MÉXICO

Amig@s, estoy triste, enojada, frustrada, temerosa, todo junto. No es para menos. Una quisiera siempre estar de buenas, hablar de moda, maquillaje, íconos de la cultura LGBTTTIAQ+ y compartir buenas noticias, pero la realidad nos agarra y nos golpea. Eso pasó el día 19 de junio, cuando nos enteramos del asesinato de una de las figuras más activas y visibles de la comunidad Trans del país, la doctora María Elizabeth Montaño, trabajadora del IMSS.

La doctora desapareció el pasado 8 de junio, sin embargo por calendarización, este post no aparecerá en el blog hasta la primera semana de julio. La doctora Montaño se desempeñaba como jefa del área de Calidad Educativa de la coordinación de Educación del Instituto, en el Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS. Era médica general, especialista en medicina laboral y en aprendizaje por simulación. Era una profesionista muy querida y respetada. No tuve nunca la oportunidad de conocerla, pero el mundo Trans es muy pequeño, y cuando uno de sus miembros hace un trabajo destacado, se nota, y hace mucho para la visibilización y la normalización de tod@s nosotr@s.

De la misma forma, cada CRIMEN DE ODIO, porque no se pueden llamar a estos actos de otra manera, vuelve a poner de manifiesto los números crueles de lo que ocurre en este país. En una nota de Infobae, Samuel Jair Martínez Cruz, investigador de la UAM, reporta que: “un promedio de 79 personas de la comunidad LGBT son asesinadas de manera violenta año tras año, pero sólo 10 por ciento es investigado como crimen de odio, aún cuando al menos 22 sufren de violencia sexual antes o después del asesinato y 60 más mostraban signos de tortura”.

Esto es real, esto sucede todos los días. En realidad, no me importa cómo se llame la institución o quién dirija a las instituciones que puedan velar por nuestra seguridad y por nuestros derechos. En estos tiempos, donde una polémica mediática con mucho de chisme a puesto en duda la utilidad y pertinencia del CONAPRED, la violencia que sufrimos sigue existiendo y sigue siendo minimizada y escondida. No podemos permitir que este acto, ni ningún otro, se pierda entre las muchas malas noticias y estadísticas de inseguridad en el país. Es demasiado, esto era demasiado desde hace mucho, pero ya es insostenible.

Somos personas de bien; estamos en cada ramo de la sociedad; deseamos simplemente libertad para expresarnos y ser reconocidos como diferentes en nuestra identidad, pero absolutamente iguales en derechos, capacidades y aspiraciones. Estoy muy indignada, me aterra pensar que tú o yo podríamos ser l@s siguientes. Esta columna es básicamente informativa, pero hoy no. Hoy, quiero sumarme a las voces que exigen lo más elemental a lo que cada persona debe acceder: a la JUSTICIA.

Sin justicia no hay libertad; sin justicia no hay seguridad. Sin justicia no hay nada. Sí, como en todos estos casos, van a tratar de culpabilizar a la víctima. Ya circulan versiones de suicidio. Sin negar que sin pruebas contundentes, todas las posibilidades deben ser consideradas, es insultante que SIEMPRE, en este tipo de casos, SIEMPRE, la primera línea de investigación sea esa, cuando debe ser la última.

La doctora nos va a hacer falta. En este momento, tod@s cuentan. Todas las voces deben ser oídas, todas las vidas deben ser protegidas, tod@s debemos estar unidos.

Ya fue nuestro mes. Sin embaro todos los días tenemos la posibilidad y el deber de celebrar con gusto nuestro existir; démonos fuerza un@s a otr@s para llegar a la integración y al reconocimiento pleno, que es lo mínimo que nos merecemos; hagamos del mundo un lugar mejor, más justo, incluyente y comprensivo para los que nos siguen, y guardemos un minuto de silencio por quienes se han ido, por aquell@s que nos han sido arrebatad@s antes de llegar al final de nuestro arcoiris.

Queriéndolos mucho, con todo el cariño, su amiga:

La Princesa Sapo. 

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Un comentario

  1. Ivanna Amairani dice:

    Aunque hay avances muy significativos, cabe resaltar que la horda de machistas retrogradas, que habitan el planeta, al igual que ignorantes entre otros, no se permiten el sano respeto.
    Caray piden y exigen tantas cosas sociales y la mayor parte la desperdician y otras las destruyen.
    La destrucción cómo párte de la naturaleza, (humana)
    No sé vive con respeto, con armonía, todo es menosprecio, maltrato físico y emocional, tanto para mujeres, niños, gays, les, ts, etc.
    El rico ofende al pobre, y viceversa, y así con una contundente rivalizacion entre géneros, culturas religiones etc.
    Y decimos…
    Nos jactamos de ser la civilizados más avanzada,
    Será?

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