Sobre este blog

Sobre este blog

Hola otra vez. Como ustedes ya deben haberse dado cuenta, este blog tiene varios objetivos, siendo el principal el de contribuir al conocimiento de la identidad trans, a informar cómo es, a combatir los prejuicios contra ell@s que la conforman, y a abrir discusiones pertinentes y necesarias sobre identidades y expresiones de género, así como sobre preferencias y prácticas sexuales.

Una vez más, hablo desde mi postura como mujer trans, que ha pasado y todavía pasará por muchos procedimientos hormonales y quirúrgicos para llegar lo más cerca posible al ideal de femineidad que tengo. Otro de los propósitos del blog es dar a conocer, explicar y sugerir estos procedimientos médicos, tanto los que son exclusivos para la comunidad trans, como los que no, y que también están disponibles para satisfacer necesidades estéticas de hombres y mujeres cisgénero.

Esta no es una guerra como la “guerra de los sexos”, esto no es una “guerra de los géneros”. No estamos en contra de nadie (aunque los prejuiciosos nos difaman diciendo que estamos en guerra contra la biología). De una vez hay que aclararlo: la comunidad trans es una comunidad grande en volumen, pero pequeña en proporción a la población mundial. En la mayoría de los casos, las personas que requieren de los servicios médicos para su Reasignación de Sexo ya están, desde el principio, en un estado intersexual o de hermafroditismo, porque la naturaleza no es perfecta. 

De hecho, todo lo que ocurre en la evolución es un sistema de “ensayo y error”, y las personas que quedamos sin una sintonía cisgénero entre cuerpo, mente, hormonas, características sexuales primarias, secundarias, preferencias sexuales, identidades y expresiones de género, tenemos derecho a elegir cómo queremos vivir todas estas cosas, y a recibir la ayuda clínica que nos permita llevar a cabo esas elecciones.

Existe la Transfobia, el rechazo en automático hacia las personas que viven una identidad transgénero o transexual. Ese rechazo es evidente en un país con una cultura de adoración a lo masculino, que es el idiosincrático y autóctono machismo mexicano. Todo lo que no sea hipermásculino, heterosexual, dominador, violento, es “de maricas”. Incluso el someter a violencia sexual simbólica a otros hombres (el albur) es considerado “masculino”, cosa que yo, personalmente, no entiendo.

“Dime de lo que presumes, y te diré de lo que careces”. La parafernalia de lo masculino esconde severas inseguridades con respecto a la sexualidad. No lo digo yo, sino que hay décadas de estudios antropológicos al respecto. Lo importante es que agredir al diferente es algo normalizado en esta sociedad, y eso, independientemente de si se está de acuerdo o no con la diversidad, es algo en contra del Estado de Derecho y del respeto a los Derechos Humanos.

Falta muchiiiiisimo que hacer en el frente de la información acerca de lo que es la sexualidad. Si las personas cisgénero heterosexuales y adultas NO tienen toda la información necesaria para vivir una sexualidad responsable y sana (México es el país con mayor número en proporción de embarazos infantiles y adolescentes, además de tener el mayor número de mujeres sin información adecuada para prevención de cánceres mamarios y cérvico-uterinos), mucho menos la tienen para entender qué es y por qué existe la diversidad.  

MIren, estamos aquí, siempre hemos estado aquí los diversos. En muchas culturas antiguas hay relatos de personas transgénero (sin ir más lejos, ahí está la historia de Mulán); hay alrededor del mundo muchas culturas de grupos originarios que reconocen más de dos géneros (sin ir más lejos, los Muxes de Oaxaca); la gente que pertenece a alguna minoría sexual está alrededor de todos (sin ir más lejos, por pura estadística, del 3 al 5% de la gente que conoces, en algunos círculos la proporción puede ser mayor, pero difícilmente menor).

Miren, ya llegó la primavera. Volvamos al principio que originó este blog y empecemos un diálogo abierto y franco sobre estos temas. Es por la salud de tod@s. Intercambiemos información, referencias bibliográficas, puntos de vista, pero no insultos, acusaciones y descalificaciones. Les juro que de eso, viendo los comentarios del blog, hay ya demasiado.

L@s quiero, como sean y como decidan ser, pero respetando el espacio de tod@s:

La Princesa Sapo.

Tags: ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *