TERAPIAS DE CONVERSIÓN

TERAPIAS DE CONVERSIÓN

Hola, querida gente. Hay temas que realmente indignan y que no han sido suficientemente discutidos, y el día de hoy toca hablar de uno de los peores: Las “Terapias de Conversión”.

Igual que existe la percepción errónea de que las conductas sexuales diversas y que la Expresión de Género se contagian como gripa, existe la percepción igualmente equivocada de que también se curan como gripa.

A ver, seamos claros, como en el refrán: “Al que le toca, ni aunque se quite, y al que no le toca, ni aunque se ponga”.

Lo que es y debe ser contagioso es el sentimiento de comunidad; es la camaradería e intimidad que se da entre los que son y sienten como tú; lo que es y debe ser contagioso es el valor para exigir un trato decente y la igualdad ante la ley.

Es cierto… Entre más liberalizada esté la sociedad en materia sexual, habrá más sexo, y no le veo nada de malo, porque será algo tan abierto que será más igualitario, educado o informado, no algo que se esconda, se haga como se pueda y donde se pueda, con sentimientos de culpa y en lo oscurito, mal preparados, con todas las consecuencias de embarazos adolescentes, situaciones de abuso y enfermedades que eso ha acarreado desde toda la historia.

El sexo es la cosa más  natural del mundo, y la sociedad le sigue teniendo miedo. Yo le tengo más miedo a la báscula y al cigarro que a lo que las personas, adultas, responsables e informadas, o de perdida adultas, decidan hacer con sus cuerpos en sus momentos privados.

Pero no, hay gente que se indigesta con lo que se comen otros. Existe una presión social para que en cada familia “no haya uno de esos/esas”. Miren, si ya avanzamos como sociedad para saber que es un abuso terrible e injusto, obligar a un joven a que estudie “algo útil y que deje dinero” en contra de su voluntad y preferencias; si ya sabemos que es discriminación y abuso privilegiar la educación de los varones sobre la de las mujeres porque “al cabo y se van a casar y las van a mantener”, por qué seguimos sin entender el mucho peor y más terrible abuso de querer obligar a alguien a sentir, actuar, expresarse e INTIMAR de maneras que NO QUIERE.

Imagínense que fuera al revés (la técnica desenmascarahipócritas favorita de las compañeras feministas), y que alguien fuera sometid@ a gritos, torturas psicológicas, terapias de aversión, torturas físicas y tratos denigrantes en un espacio aislado, en contra de su voluntad, para que dejara de ser Heterosexual.

¿Ya ven el horror y la injusticia? Y antes de que me salgan con que “no es lo mismo, porque es por su bien, y ser Hetero está bien y ser Gay/Lesbiana está mal”, les digo que es exactamente lo mismo, igual de aberrante, violatorio de todos los Derechos Humanos (revisen la Carta de la ONU, que viene desde 1948), y además de terrible, es absolutamente ineficiente. Tienen más muertos por malos tratos y más suicidios, reales o “sospechosos”, que “casos de éxito”, que consisten en personas tan aterrorizadas que literalmente tienen amputadas partes de su personalidad.

¿Ya es suficientemente malo? Ahora lo peor. Cobran por hacer todo esto, y no poquito. ¿Lo quieren peor? Muchos de estos centros son administrados por grupos religiosos y lo hacen “en nombre de Dios”.

En México, estas terapias están prohibidas en varios estados, y quienes manejen estos lugares y las impartan se arriesgan de entrar a un año a cinco años de prisión, lo cual no ha hecho que dejen de existir, sino de que, aparte, existan de manera clandestina; un escándalo al nivel de los “centros de rehabilitación” que no están regulados y que también son centros de tortura disfrazados.

Están expresamente prohibidos en CDMX, Edo. Mex, Colima, Zacatecas, Yucatán, Baja California Sur y Tlaxcala, y ya para que hasta un estado con crisis existenciales como Tlaxcala la tenga más clara que la mayor parte del país, indica que estamos atrasados en la materia.

Nunca sufrí del horror de caer en un lugar de esos, pero gente que conozco sí. Ese horror me basta para tener pesadillas, porque parte de mi familia, en mis años formativos, con “buenas intenciones”, lo sugirió.

No hay buenas intenciones cuando el fin es cambiar la personalidad y los sentimientos de una persona sin su consentimiento. Recuerden, todo lo que no es consentido, es abuso.

Les pido, por favor, que se informen, que tengan empatía, y que respeten el derecho ajeno. Con eso basta para empezar a cambiar al mundo.

Artemis Switch.

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