TODO MÉXICO ES TERRITORIO LGBT

TODO MÉXICO ES TERRITORIO LGBT

Por fin sucedió, y eso me hace feliz. El último estado de la República en aprobar el matrimonio igualitario fue Tamaulipas, pero ya ocurrió. Estamos en un valiente mundo nuevo. La agenda por nuestros derechos ahora sí puede irse ampliando a partir de aquí, porque en todo el país ya es un hecho que podamos formar parejas que sean reconocidas por el Estado. A partir de esas uniones, vamos por ser beneficiarios de las prestaciones sociales; vamos por la posibilidad de adopciones; vamos por todo lo demás.

Y miren, esto era y es muy importante, porque parejas hemos formado desde siempre, pero no estar reconocid@s por la ley era difícil. Veinte años de vivir juntos, soñar juntos y profesarnos un amor puro e incondicional, todo para que, al final de todo, parientes lejanos y hermanos y hermanas que nunca nos aceptaron le peleen a la pareja sobreviviente la herencia; para que no puedas inscribir a tu compañer@ al Seguro Social; para que no la cubra tu pensión; para que no puedas decir con orgullo las palabras: “mi esposo”, “mi esposa”.

México es un referente para toda la América Latina. El hecho de que México por fin se ponga al día en este tema tendrá consecuencias en todos los países de la región que no lo han hecho. Los ejemplos arrastran, sean buenos o malos, y el hecho de que el Estado ya no diferencie entre sus ciudadanos es algo bueno, sobre todo cuando hay muchos que insisten en que la vida privada de otros les causa malestar y quieren que se legisle como en los tiempos de la Inquisición.

El mundo no se va a acabar por esto, por muy apocalípticos que se pongan, los que se atragantan con lo que otro se come. Esto solo es reconocer que aquí estamos, como hemos estado siempre, como siempre estaremos, por más que en algunos periodos de la historia nos han querido meter debajo de la alfombra. Somos lo que somos con o sin permiso; con o sin reconocimiento, con o sin derechos, pero con derechos estamos mejor, somos más felices, productivos, accedemos a mejores trabajos, estamos más a gusto en instituciones educativas y hasta podemos llegar a obtener cargos públicos sin que nuestra identidad de género, nuestra expresión de género o nuestra orientación sexo-afectiva nos encasille, segregue, sin que corra en riesgo nuestras vidas.

¿Ya todo acabó? No, esto solo es el fin del principio. Ahora, con todas las leyes estatales acordes con la Ley Federal, ya establecido el marco constitucional de la No-Discriminación, vamos por el resto. La discriminación está prohibida en papel, igual que el fraude, el homicidio, los feminicidios y el mal uso de recursos públicos. Que todo esto esté prohibido no hace que dejen de existir, pero nos da un marco legal mediante el cual podemos invocar la protección del Estado y exigir justicia cuando se nos violente.

Hay algo curioso con la justicia: o es para todos, todo el tiempo, en cualquier circunstancia, o no existe. La justicia perfecta no es de este mundo, pero nuestro trabajo y obligación es acercarnos a ella lo más posible. La igualdad, la libertad y la convivencia sana son iguales; deben hacerse siempre lo más universal posible, porque si no, todo es una simulación, y yo no sé ustedes, pero que en este país las cosas solamente se simulen, ya me tiene harto cansado. 

Se acerca un cambio de año más, y como se está volviendo costumbre, vamos a sacar la lista de regalos que le pedimos a Santa o al Niño Dios, pero eso es aparte, porque la justicia no es un regalo, es una obligación del Estado para con todos los que formamos parte de él. Agradezco a la vida que me permite vivir en un tiempo menos duro para ser alternativo; agradezco a la vida que más o menos he tenido seguridad y que las formas de discriminación que he sufrido no hayan sido taaaan graves, pero al Estado no le doy las gracias. Si trabajo como todos, si pago impuestos como todos, si soy honesto y respetuoso de la Ley, entonces soy un ciudadano, y los ciudadanos tenemos derechos.  Así que sí; hay que celebrar un paso más, pero esto no está ni cerca de terminar. Una sociedad que de verdad sea justa y democrática todavía queda lejos, y hay que sumar siempre. Más libertad para unos es más libertad para todos. Todos y todas somos responsables de vivir de la mejor manera y de garantizar un mínimo cada vez más grande de derechos, hasta que todos podamos acceder a las condiciones que nos permitan construir libremente nuestra felicidad. Un paso más se ha dado, un paso importante, además, pero esto, esto apenas termina de empezar.

Artemis Switch

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