TRANS ABUELOS

TRANS ABUELOS

Hola, queridos y queridas, aquí está volviendo a la pluma su amiga la Princesa Judith. Hay muchos temas en el tintero, y les juro que vamos a llegar todos y cada uno de ellos, pero el día de hoy, en el que estoy celebrando otro aniversario de mi salida del clóset, quiero hablar de uno de los personajes del los que ya hemos hablado antes, Lili Elbe, la primera persona que se sabe, de ciencia cierta, ya en época moderna de la medicina, y en el mundo occidental, que se sometió a una cirugía de cambio de sexo. Desgraciadamente, como bien saben, la operación resultó demasiado complicada para la ciencia en 1931, y desgraciadamente falleció a causa de las consecuencias de su operación.

Vivimos en un mundo más seguro y, supuestamente, más avanzado. Yo soy muestra de lo exitosa que puede ser una operación de reasignación de género, y puedo garantizar que, aunque conlleva todos los peligros de cualquier cirugía mayor, vivimos en tiempos extraordinarios. En serio, por fin está en completa concordancia la persona que yo sentía que era con la persona que miro en el espejo.

Como esto no ocurre a la gran mayoría de las personas, es muy difícil que entiendan lo que este cambio significó para mí, lo que significa todos los días: la felicidad inmensa que este cambio me ha dado. 

La extraordinaria película protagonizada por Eddy Redmayne deja de lado muchas cosas, como el hecho de que Lili había asumido su identidad transgénero por 20 años antes de someterse a la operación, y en el ambiente liberal de la República de Weimar, pudo hacerlo. Eran tiempos altamente progresistas, por lo menos en esa región, en ese momento, ya después sucedieron los cambios políticos que condujeron, pocos años después, a la ascensión del régimen nazi, y a toda la gran tragedia que hizo posible la Segunda Guerra Mundial y todo el dolor que propagó.

Vivir una identidad transgénero es algo que ha ocurrido en todas las épocas y en todos los lugares, ya lo hemos comentado en estas páginas, los generales revolucionarios, las capitanas piratas, y un montón de ejemplos más, que quizá convenga revisar más adelante. El caso es que vivir una identidad transgénero puede funcionar para muchas personas, pero otras, como yo, como Lili en su momento, para poder ser felices tuvieron que dar un paso más allá. 

La cirugía de reasignación de género es, ahora, una cirugía altamente especializada, pero que se realiza de manera general en muchos lugares del mundo, principalmente en Bélgica, en Europa, en Tailandia, en el Lejano Oriente. Desgraciadamente tuvo que ser una pionera, y como todo pionero, se enfrentó a circunstancias que no estaban debidamente documentadas ni probadas. Parte de las complicaciones de sus diversas cirugías fue que se intentó, sin éxito, algo que entonces no sabían que era imposible, y que afortunadamente ahora lo sabemos. Entre sus cirugías se intentó un trasplante de ovarios y un trasplante de matriz, lo cual era demasiado arriesgado, y, ni siquiera con todos los avances médicos al día de hoy, hay un solo cirujano que considere actualmente esta sea una buena idea.

Sabemos muchas más cosas ahora, una de ellas, que posiblemente Lili siempre estuvo en algún estado intersexual desde antes que empezara su transformación; de hecho, estar en un estado intersexual puede ser algo que se haya padecido toda la vida, o algo que se haya manifestado al llegar a la adolescencia. Al día de hoy se especula que Lili pudo haber tenido el síndrome Klinefelter, ya que desde sus primeros exámenes médicos se había detectado que tenía una cantidad considerable de hormonas femeninas mayor a la que una persona que no sea intersexual pudiera tener.

Cada cosa en la que Lili fue una pionera a la que debemos agradecerle todas las personas que han pasado por un proceso de reasignación de género. Uno de sus éxitos fue que logró obtener legalmente su cambio de sexo y de nombre en sus documentos oficiales, en su pasaporte, para empezar. Y no sólo eso, sino que, previo a su última intervención quirúrgica, incluso había recibido ya una propuesta matrimonial de un varón no identificado. Si realmente hubiera podido consumar eso, si realmente hubiera podido darse un matrimonio legalmente reconocido de una persona transexual en 1931, quizás, solamente quizás, estaríamos más aventajados al día de hoy. 

Pero la historia no es justa ni buena con los pioneros, además, el cambio cultural que vivió Alemania pocos años después, y la devastadora guerra que le siguió, hizo retroceder muchísimo a la sociedad en muchos campos. El odio ganó y se propagó con gran tragedia. 

Entonces, el día de hoy, hay que rememorar a nuestros ancestros trans, porque su sacrificio no ha sido en vano, porque su ejemplo sigue estando ahí para guiarnos, y sobre todo, porque la lucha interminable del individuo para ser feliz, independientemente de las restricciones de su medio social, son una inspiración para buscar una libertad más plena, de cualquier tipo, ante cualquier amenaza.

Su amiga: La princesa Judith.

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