¿TRATOS PREFERENCIALES?

¿TRATOS PREFERENCIALES?

Hola, me presento una vez más; firmo estas colaboraciones en el espacio que nos proporciona la Clínica del Dr. Nares con el seudónimo de Artemis Switch. Este es un espacio seguro para hablar y discutir temas que le interesan a la comunidad Gay, Lésbica, Intersexual, Transexual, Transgénero, No Binaria y Queer; y yo soy un Hombre Trans.

Existe sobre todas las personas que no encajen en un esquema Cis-Género y Heterosexual una serie de prejuicios que es necesario desmentir; existen malas interpretaciones, muchas de ellas mentiras increíblemente maliciosas, sobre lo que somos y representamos; existe una desinformación casi crónica que, en casos extremos, nos minimisa e invisibiliza, nos reduce a que se nos considere “modas”, “enfermedades” o “trastornos”. Tenemos que hablar, y hablar más fuerte que el silencio para empezar a crear un diálogo honesto, maduro y real para que cada quien tenga el lugar y el respeto que merece.

A pesar de que este blog es un espacio seguro, la sociedad no lo es; por eso, los que colaboramos aquí, usamos seudónimos. Tanto La Princesa Judith como yo, no siempre hablamos de nuestras propias experiencias, sino también de las experiencias de personas que conocemos, con las que hemos hablado, con quienes hemos grabado entrevistas, y que, por su propia seguridad, no escribirían en ningún espacio, ni siquiera con seudónimo.

Todo lo que escribimos pasa por un corrector de estilo, y los temas son sugeridos por profesionales en comunicación. Esto es un esfuerzo de muchas personas y tiene un objetivo muy claro, que es el de brindar información, principalmente a la comunidad Trans, sobre las opciones que tiene y sobre cómo encarar las dificultades que se presentan en el momento de asumir la identidad Tran y expresarla en una sociedad desinformada.

Llegando a este punto, hay mucho que decir. Sí, debido a la exagerada atención que se le pone a cualquier cosa que haga una persona Trans con visibilidad social, y debido a la virulencia con la que se comenta, sacando de contexto y proporción, cualquier discusión o grabación en redes sociales sobre el tema (basta recordar cómo crecieron los hilos sobre la estudiante que quería ser llamade compañere), es necesario que hablemos largo y tendido de lo que es verdad y lo que no de nosotr@s.

A pesar de que ha habido momentos en la historia en los que, en lugares y culturas específicas, la diversidad sexual ha sido no sólo aceptada, sino abrasada, y en los que se ha reconocido la validez de más de dos géneros, lo cierto es que en el espacio histórico-cultural de la tradición Judeo-Cristiano-Musulmana, o sea, en las culturas y religiones que se reconocen herederas y/o descendientes de Abraham, la diversidad ha sido considerada pecaminosa, “aberrante” y “abominable”.

Pero, si leemos con atención la doctrina, particularmente la parte del Levítico, nos encontramos que la prohibición es al placer por el placer mismo, con un gran componente de desprecio y asco por las funciones del cuerpo. De la misma manera en que se dice “no yacerás con varón como con mujer”, dice que hay que apartar a una mujer cuando esté en sus días, y dice que no se deben comer animales impuros, ni tatuarse. Todo está en la misma lista, con el mismo grado de prohibición. Así que, o obedecen TODOS los 613 mandamientos del “Libro de la Ley”, o no nos salgan con que la prohibición SOLO aplica para los diversos.

El mundo moderno recientemente, muy recientemente, nos ha dado medios por los cuales comunicarnos; nos ha reconocido derechos que antes no teníamos; nos ha dado medios económicos para que tengamos recursos y tiempo libres para el ejercicio de nuestra personalidad y la expresión de nuestro género. Eso es lo que ha cambiado, porque de estar, tod@s hemos estado aquí desde siempre, desde el inicio de la historia.

Y entonces, dotados de nuevas libertades y de nuevos espacios, los estamos explorando, y sí, para muchos es tan liberador, que reímos y gozamos con gran alegría, lanzando los colores al aire. Obvio, a quien le hace daño lo que no se come y le indigesta la felicidad ajena, le parece que somos “demasiado escandalosos”.

Pero no todo está resuelto. Por incomprensión, ignorancia o fanatismo, estadísticamente la comunidad de la diversidad es más susceptible de ser agredida y discriminada que el resto de la población. En la vida diaria, queremos encontrar formas en que nuestra expresión de género sea reconocida, y perdón, quizá el querer que haya un uso de los pronombres distinto al tradicional sea algo complicado para muchos, pero para algun@s de nosotr@s es algo importante. En los medios, queremos que, después de ser ignorados en radio, cine, televisión y literatura por siglos, o condenados a ser personajes “coloridos” en el fondo de la historia, exigimos que se escriban y produzcan contenidos donde existamos y estemos bien representad@s.

Como estamos pidiendo de una sola vez, y no de una manera ordenada, sino como nos va saliendo, todas estas cosas juntas, pues parece que estamos pidiendo demasiado. Como lo que funciona para algunas partes del colectivo no funciona para otras, y el público no conoce quién es quién, se da la impresión de que no sabemos lo que queremos.

Público en general… Queremos todo lo que se nos ha negado en los últimos 200 años de historia, desde que se publicó la “Carta de Derechos del Hombre y del Ciudadano”. Eso es todo. Cualquier cosa distinta, diferente o matizada de “Todas las personas, todos los derechos”, es un retroceso.

Sí, la percepción de lo que hacemos, queremos y buscamos puede estar equivocada, porque lo escandaloso vende y el trabajo desde el activismo y las políticas públicas no. Pero de eso se trata la Agenda de Derechos LGBT, y no es un plan malvado para despoblar el mundo ni una conspiración global. Aprovechemos este y otros espacios para compartir, para conocernos, para lograr una cultura de paz y convivencia.

Artemis Switch.

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